
Por primera vez en dos décadas, el gasto público pesa más que la inversión en la economía colombiana
Un cálculo de Corficolombiana con cifras del Dane muestra que, en el primer trimestre de 2026, incluyendo el último año móvil, el gasto público alcanzó el 15,9 por ciento del PIB, mientras la inversión cayó al 15,7 por ciento. Es la primera vez que ocurre esto desde que se tiene referencia de esta estadística en el país.
Por: Juan David Cano
Por primera vez desde que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) publica las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) trimestral, el gasto público en Colombia pesa más en la economía que la inversión.
El PIB es la suma de todo lo que produce un país en un periodo y se puede mirar por el lado de la producción, que es todo lo que generan los diferentes sectores y le aportan a la economía, o por el lado del gasto, es decir, sumando lo que consumen los hogares, lo que gasta el gobierno, lo que se invierte y los resultados del comercio exterior.

Históricamente, en Colombia la inversión había sido un componente más grande que el gasto público como porcentaje del PIB. Entre 2005 y 2022, esta osciló entre el 19 y el 24 por ciento del PIB, mientras que el gasto del Gobierno se movía entre 13 y 15 por ciento. Sin embargo, esa relación se invirtió por primera vez, según un estudio reciente.
Gasto público supera la inversión por primera vez
El equipo de investigaciones de Corficolombiana encontró que en los últimos 12 meses, con corte a marzo de 2026, el consumo del Gobierno representó el 15,86 por ciento del PIB, mientras que la inversión cayó al 15,69 por ciento. Aunque la diferencia es pequeña, 0,2 puntos porcentuales, es la primera vez desde 2005 que se registra este cambio en la estructura de la economía colombiana.
Para llegar a la cifra, Julio César Romero, economista en jefe de Corficolombiana, explicó a CAMBIO que se tomaron los datos del PIB a precios corrientes del Dane y se sumaron los últimos cuatro trimestres de cada variable.

Esto se conoce como un 'año móvil', una técnica que suaviza la estacionalidad de estas series, pues el cuarto trimestre suele disparar el gasto del Gobierno por la ejecución presupuestal de fin de año, y el primer trimestre tiende a concentrar inversión. Sin ese ajuste, los datos trimestre a trimestre saltarían demasiado y no permitirían ver la tendencia de fondo.
Dos tendencias que llevaban años convergiendo
Es importante precisar que la inversión ya venía bajando con fuerza desde 2022, cuando llegó a representar casi el 20 por ciento del PIB. En 2024, por ejemplo, cayó al 15,3 por ciento y desde entonces se ha mantenido en niveles históricamente bajos y lejos del 24,3 por ciento que alcanzó en su pico de 2007 y del 24,2 por ciento de 2016.

Por el contrario, el gasto público viene en ascenso desde 2023 y pasó del 13,7 al 15,9 por ciento actual en menos de tres años, acercándose cada vez más al 17,4 por ciento que se tuvo que sacar en un momento atípico como la pandemia del covid en 2020.
En términos del crecimiento porcentual de gasto e inversión, los datos del Dane confirman el patrón. Solo en el primer trimestre de 2026, el gasto del Gobierno en general creció 7,8 por ciento frente al mismo trimestre del año anterior, mientras la inversión se contrajo 3 por ciento.
¿Por qué importa esto? El problema del crecimiento de los próximos años
El problema detrás de esta tendencia es el modelo de crecimiento del país. Así lo explicó Romero a CAMBIO. "Tiene que ver sobre todo con la sostenibilidad. Este modelo de crecimiento de los últimos años, basado en el gasto público y con menos inversión, al final nos puede costar en términos de tasas de crecimiento económico más bajas", advirtió.
López recordó que para que un país de ingresos medios como Colombia pueda dar el salto al desarrollo, necesita crecer de manera sostenida a tasas por encima del 4 por ciento anual.
"Así fue como lo hicieron Corea del Sur o Singapur, países que han sido éxitos económicos. Como país emergente, deberíamos estar creciendo a tasas de más del 4 por ciento del PIB. Sin embargo, lo que estamos viendo en los últimos años es que Colombia está creciendo a tasas muy bajitas, 2 y medio, 2 por ciento, que es el mismo ritmo de crecimiento que tiene un país desarrollado, pero ¿cómo hacemos para crecer más?", añadió.
Las cifras del Dane confirman esta tendencia. La economía colombiana creció apenas 1,7 por ciento en 2024 y 2,6 por ciento en 2025, ritmos que pueden ser aceptables para economías maduras, pero que resultan insuficientes para un país que necesita reducir su brecha con las economías avanzadas.

"¿Cómo hacemos para crecer más? Invirtiendo. La inversión en infraestructura, vivienda, minería y petróleo, maquinaria y equipo, ese tipo de actividad económica, es lo que genera condiciones para crecer más en los próximos años de forma sostenible. Si Colombia no invierte, como está pasando, lo que va a pasar es que vamos a estar sufriendo tasas de crecimiento mediocres", dijo.
Y agregó: "Es necesario sí o sí aumentar el rubro de inversión, que al final es lo que permite que haya gasto público, porque el gasto público se financia con impuestos y buena parte de los impuestos vienen de la actividad empresarial que depende de la inversión".
En otras palabras, la inversión es la que genera la base productiva y empresarial que, a través de los impuestos, financia el gasto del Gobierno. Cuando una crece a costa de la otra durante mucho tiempo, el modelo se vuelve difícil de sostener.
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