
La deuda del Estado nunca había costado tanto: esta es la ruta que le proponen al gobierno de De la Espriella para arreglarlo
El Estado se está endeudando a la tasa más alta en 17 años y hacerlo a nivel local le cuesta más del doble que endeudarse afuera. Ese es el principal problema económico de Abelardo de la Espriella, aunque expertos ya le propusieron una ruta con plazos cortos y una lista de dónde recortar.
Por: Juan David Cano
Abelardo de la Espriella recibe este viernes un Estado que se está endeudando a la tasa más alta en 17 años. En junio, el cupón promedio de la deuda pública, que es la tasa de interés que paga la Nación por la plata que le prestan, llegó a 8,74 por ciento, el nivel más alto desde 2009, según cálculos de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá con cifras del Ministerio de Hacienda.
Ese promedio esconde dos realidades distintas. Lo que el país debe en pesos paga 10,09 por ciento de interés; mientras que lo que debe en dólares 4,17 por ciento. Endeudarse adentro cuesta más del doble que endeudarse afuera, y el problema es que en el último año el Gobierno se endeudó sobre todo a nivel local.
"Como consecuencia de este accionar, la nueva administración recibe el costo de financiación pública en máximos desde 2009", concluye el equipo de investigaciones.
¿Desde cuándo empeoraron las cosas para la deuda?
El equipo ubica junio de 2025 como el mes donde cambió la tendencia. El Gobierno suspendió la Regla Fiscal, la norma que le pone techo al déficit y lo obliga a moderar el endeudamiento, y aceleró la venta de TES, los títulos con los que la Nación se financia en el mercado local. La oferta de esos papeles llegó a máximos durante 2025.
Otros tres factores encarecieron la deuda: el deterioro de la prima de riesgo país, el alza en las expectativas de inflación asociada al aumento del salario mínimo y las operaciones de manejo de deuda (OMD), que desde 2025 consistieron en buena parte en canjear deuda externa por deuda interna. Como lo local es más caro, cada canje subió el costo total.

Por eso el equipo de expertos sostiene que subir impuestos o recortar gasto no bastaría para sanear las finanzas del país.
"El ajuste fiscal no solo deberá basarse en aumentos de ingresos y/o reducciones de gasto, sino también en una estrategia que permita reducir el costo de financiación", plantean y recomiendan volver al crédito externo con multilaterales, banca comercial y emisión de bonos, además de un incremento técnico y concertado del salario mínimo para bajar las expectativas de inflación.
"Una vez más queda en evidencia que se requiere un ajuste fiscal integral, que además esté acompañado de políticas macro-prudenciales", aseguran.
Cuánto se debe y cuánto cuesta deberlo
Anif, centro de pensamiento económico, calculó el tamaño del problema. El déficit del Gobierno Nacional Central cerró 2025 en 6,4 por ciento del PIB, el cuarto peor de la historia del país.
Más de la mitad corresponde a déficit primario, el que queda incluso sin contar el pago de intereses, en 3,5 por ciento del PIB. El Estado gasta más de lo que recibe aun antes de pagar un peso de intereses. Además, la diferencia entre lo que entra y lo que sale supera los 122 billones, más del doble de lo que era hace una década.
El encarecimiento que midió Banco de Bogotá también aparece en las cuentas de ANIF: los TES a 10 años pasaron de 8,6 por ciento en enero de 2022 a superar el 14 por ciento en mayo de 2026.

En otras palabras, Colombia, explica Anif, se está financiando a tasas más altas que países con peor calificación de riesgo. Los intereses consumen cerca de una cuarta parte del recaudo tributario y podrían llegar al 40 por ciento en la próxima década si sigue la tendencia.
A eso se suman deudas que no aparecen en el déficit. Con cifras de la Contraloría y estimaciones propias, Anif calcula que el Gobierno le debe unos 127 billones al sector real: 39,6 billones a salud, 17 billones en contingencias judiciales, 15,6 billones a Colpensiones, 14,4 billones a educación y 10,7 billones por el subsidio al diésel, entre otros.
"Si tuviéramos que repartir la deuda entre todos los colombianos, cada uno tendría que poner 20 millones de pesos para saldar la deuda del Gobierno", explicó el centro.
La ruta que debería seguir Abelardo de la Espriella y que tiene como protagonista 53 billones
Por todas estas deudas, la propuesta del centro es un ajuste mínimo de 3 puntos del PIB, unos 53 billones.
La idea es reducir el gasto del Estado. De hecho, solo 41 billones se reducirían al tomar medidas de austeridad y eficiencia del gasto público.
El centro también espera que se pueda reducir 14 billones en funcionamiento y, adicionalmente, se podría generar un ahorro de 27 billones en el componente de inversión.
La justificación es que el Presupuesto General de la Nación pasó de 23,9 del PIB en 2019 a 28,9 por ciento en 2026, y el 80 por ciento de ese aumento se explica por gasto de funcionamiento. Tres cuartas partes de ese rubro son transferencias de orden legal y constitucional como salud, pensiones, giros a las regiones que no se pueden modificar.

Pero hay un margen de corto plazo para ajustar que queda en nómina y contratación. Además, en cuanto a la inversión, también se podrían hacer recortes. "Al hacer un escaneo del presupuesto de inversión, se observa que gran parte de este son documentos, presentaciones y poco en cosas concretas", explican,
Las medidas de mayor valor están en contratación. Los contratos de prestación de servicios financiados con inversión aumentaron en 37.334 en cuatro años, un 77 por ciento; Anif propone reducirlos en 17.000, con un ahorro estimado de 4 billones. También plantea terminar los contratos firmados bajo la figura de Asociaciones Público-Populares con ejecución inferior al 75 por ciento: fueron 80.736 contratos por 31 billones en tres años, y el recorte valdría hasta 5,3 billones.

A eso suma la fusión de entidades duplicadas (2,9 billones) y el desmonte gradual del subsidio al ACPM con alzas mensuales de 80 pesos por galón durante un año. Si no se hace, el déficit del Fondo de Estabilización de Precios del Combustible podría subir a 10,7 billones.
En ingresos, el centro no propone una reforma tributaria nueva. Pero sí plantea bajar el tope de pagos en efectivo que hoy son deducibles (de 40.000 UVT a 10.000 permitiría conseguir 5,5 billones), un impuesto del 10 al 5 por ciento de las pensiones más altas (1,6 billones) y ajustes a los juegos de azar (1,6 billones).
Lo que se paga primero
Más allá de las medidas, hay cosas que vale la pena mirar primero, como las operaciones de deuda. Sin nuevas operaciones de manejo de deuda, Anif estima que el gobierno entrante deberá pagar 175 billones por servicio de la deuda entre agosto de 2026 y diciembre de 2027. Así que esta debería ser la prioridad del nuevo gobierno.
Quedan además 20,3 billones de rezago presupuestal heredado, la caja del Tesoro lleva tres años en mínimos históricos y el recaudo tributario no alcanzó la meta en ninguna de las últimas tres vigencias.

"La magnitud del ajuste requerido, del orden de 3 puntos del PIB, no tiene precedentes en Colombia en ausencia de una crisis. Sin embargo, el camino está trazado y las medidas identificadas", reconoce el propio centro.
Para mostrar qué pasaría sin ese ajuste, Anif tomó como referencia crisis fiscales de Brasil y Argentina y calculó que un corrientazo de 17.000 podría costar 34.000 y un pasaje de Transmilenio pasar de 3.550 a 7.000.
"La crisis fiscal empieza en el gobierno y termina en los bolsillos de los ciudadanos", concluye Anif.
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