
La batalla por el Aguardiente Amarillo
La inusitada popularidad que ha adquirido el Aguardiente Amarillo en los últimos años en el país tiene a las licoreras de Caldas, Cundinamarca y Antioquia enfrascados en una pelea de marcas y derechos de comercialización. Esta es la historia.
¿Desde cuándo tomar aguardiente en Colombia se volvió un problema? Hace un par de meses la industria de licores entró en una batalla campal que tiene enfrentadas a tres licoreras departamentales. La manzana de la discordia es uno de los productos más populares de la Industria Licorera de Caldas (ILC): el Aguardiente Amarillo de Manzanares.
Colombia es un país con tradición aguardientera. A finales del siglo XVIII comenzó la fabricación de este tipo de licores destilados. Entre las fábricas más antiguas estaba la Real Fábrica de Aguardiente, ubicada en Villa de Leyva (Boyacá), pero con la popularización de los estancos de aguardiente, la producción de estos licores en alambiques artesanales creció en varias regiones del país.
De acuerdo con la Asociación Colombiana de Empresas Licoreras (Acil), la producción de las ocho licoreras que hay en el país alcanzó en 2022 los 129 millones de botellas de 750 mililitros. Según Acil, el aguardiente representa el 60 por ciento de la producción anual de las licoreras.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios









