
¿Hoy Ucrania, mañana Taiwán?
“Que Estados Unidos pueda comprometerse hoy en dos contiendas, a miles de kilómetros de distancia, como lo hizo durante la Segunda Guerra Mundial, es, por decir lo menos, arriesgado”.
La visita a Taiwán el 2 de agosto pasado de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, pese a las duras advertencias de Beijing de que ello equivaldría a un acto inamistoso, fue con razón calificada de manera casi unánime en el mundo como imprudente, innecesaria y provocadora. Esto tiene mayor relevancia ante la peligrosa coyuntura internacional que vive el mundo a raíz de la invasión rusa a Ucrania y a las cada vez más tensas relaciones entre Estados Unidos y China.
Hacía 25 años que no viajaba un funcionario norteamericano de tan alto rango a la isla que los chinos reclaman como parte inalienable de su territorio desde cuando Mao fundó la República Popular en 1949. En 1997 el también líder de la Cámara, el republicano Newt Gingrich, realizó una gira por el Pacífico que incluyó Taiwán. Las autoridades de Beijing, que se encontraban en pleno proceso de integración de Hong Kong luego de la devolución de este enclave por parte del Reino Unido, se limitaron a formular una protesta moderada por lo que consideraron una injerencia en los asuntos internos de su país.
Hay que tener en cuenta que hace un cuarto de siglo China no estaba en condiciones de ir más allá. Aún no había alcanzado el enorme poderío económico y militar que ostenta en la actualidad y Estados Unidos, por su parte, era la cabeza indiscutible de un mundo unipolar, luego de la disolución de la Unión Soviética. Pero hoy la situación es muy distinta.
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