
¿Cómo pudo un antiguo vendedor de salchichas llevar a Rusia al borde de la guerra civil?
El intento de rebelión de Yevgueni Prigozhin y su ejército de mercenarios deja al descubierto las grietas del poder autocrático de Vladimir Putin, quien durante años fabricó cuidadosamente la imagen de único restaurador posible de la fuerza militar, la estabilidad económica y la armonía social en Rusia tras el fin de la URSS.
Por: Matías Afanador Laverde
Durante los casi 24 años al mando de la Federación Rusa, Vladimir Putin ha hecho gala de la vieja estrategia de la memoria histórica para justificar, entre otras cosas, la invasión a Ucrania, y de su astucia de fomentar la competencia permanente entre sus siloviki (hombres fuertes) para controlar sus aspiraciones de reemplazarlo.
Sin embargo, fomentar la competencia entre sus siloviki le está resultando contraproducente. Tras varios meses de ignorar las disputas entre el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú; el jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas, Valeri Guerasimov, y el director de la organización mercenaria PMC Wagner, Yevgueni Prigozhin, Putin terminó sufriendo un estrafalario intento de golpe militar.
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