
De los tambores al terremoto: crónica de un país entre escombros
Venezuela enfrenta una de las mayores tragedias de su historia reciente tras los terremotos que dejaron cientos de muertos, miles de heridos y graves daños en varias regiones del país. Crédito: Directo Caracas.
Cuando la tierra comenzó a moverse, Ayrton Monsalve llevaba menos de un mes de regreso en Venezuela tras más de un año de exilio forzado. "Cada segundo adicional apagaba esa esperanza y reforzaba la certeza de que estaba viviendo un terremoto", escribe en esta crónica para CAMBIO sobre las primeras horas de la tragedia que sacudió a Caracas y La Guaira.
Por: Ayrton Monsalve
Decidí tomar el Metro de Caracas aquella mañana del 24 de junio, aunque no era el camino más corto ni el más práctico hacia la Plaza Venezuela. Lo hice por nostalgia. Quería recorrer esa parte de la ciudad que no frecuentaba desde hacía más de un año, desde que me vi forzado al exilio.
Durante años, el Metro de Caracas formó parte de mi vida cotidiana. En sus vagones fui y volví de la universidad, crucé la ciudad incontables veces y aprendí, como tantos caraqueños, a medir las distancias por estaciones. Hacía más de un año que no recorría esos túneles. Había regresado al país apenas el primero de junio, después de un exilio forzado, y aquel trayecto tenía para mí el extraño significado de los regresos: uno vuelve creyendo que encontrará intactos los lugares que dejó atrás, pero descubre que el tiempo también ha pasado por ellos.
Ese miércoles era feriado. Mientras Venezuela conmemoraba la Batalla de Carabobo, miles de personas habían dejado Caracas para dirigirse al litoral central, donde se celebraba San Juan. En La Guaira, especialmente en Naiguatá y los pueblos vecinos, los tambores resonaban de San Juan resonaban en el litoral. Horas más tarde, sería la tierra la que empezaría a golpear.
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