
El dilema de Nicolás Maduro: perder o arrebatar
El régimen chavista luce descolocado frente al optimismo de la oposición y de los millones de venezolanos que creen que, ahora sí, un cambio es posible.
Por: Rafael Croda
Las imágenes de los multitudinarios mítines de la oposición en Venezuela dan la vuelta al mundo a través de las redes sociales como una muestra del momento político que vive ese país de cara a los comicios presidenciales del próximo domingo, en los cuales el chavismo enfrentará a un adversario muy poderoso: el entusiasmo ciudadano.
Nunca en los 25 años que lleva en el poder, el movimiento político creado por Hugo Chávez y hoy encabezado por el presidente Nicolás Maduro, quien busca su segunda reelección consecutiva en el cargo, se había enfrentado a una emoción popular de esa magnitud, una emoción que le es adversa porque refleja, más que un deseo, una convicción: que el cambio es posible.
Ese entusiasmo se volvió patente el pasado martes, cuando el candidato presidencial de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), Edmundo González Urrutia, y la dirigente opositora María Corina Machado, encabezaron un acto de campaña en Maracaibo que congregó a varios miles de personas en la Avenida 5 de Julio.
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