
En plena crisis de legitimidad, el gobierno de Maduro apuesta por la represión
Aunque el escenario de las protestas actuales puede parecerse a los de 2014 y 2017, un elemento ha venido a modificar el panorama: el voto castigo al gobierno por parte de las clases populares que antes constituían el corazón de la revolución bolivariana.
Por: Paula Molano
En sus últimas alocuciones, el presidente Nicolás Maduro ha lucido cansado, nervioso, susceptible. Ha dejado atrás el tono jocoso que lo caracteriza. Encerrado desde hace tiempo en el palacio presidencial de Miraflores, nunca contempló la posibilidad de que la oposición le arrebatara la victoria, aunque lo pronosticaran todos los sondeos independientes, según afirman observadores de la trama electoral que aún se desarrolla en Venezuela.
La jugada maestra de la lideresa de oposición María Corina Machado, que consistió en formar una red de testigos capaces de transmitir en vivo los resultados de la elección y montarlos en una página asequible a todos, agarró al chavismo desprevenido.
“Tenemos cómo probar la verdad”, dijo Machado una hora después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamara a Maduro con 51,2% de los votos. Y ahora Machado tiene que operar desde la clandestinidad ante la represión desatada por las autoridades a modo de respuesta.
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