Javier Milei, el 'outsider' patán que pasó a segunda vuelta en Argentina

Crédito: Tomado de la cuenta de Instagram: @javiermilei

23 Octubre 2023

Javier Milei, el 'outsider' patán que pasó a segunda vuelta en Argentina

A Javier Milei no le alcanzaron los votos para ganar en primer vuelta. Sin embargo, pasó a segunda vuelta y siembra las dudas sobre qué significaría una victoria suya.

Por: Pía Wohlgemuth N.

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Si la tradición política argentina se ha caracterizado por un Estado grande y fuerte, Javier Milei, con su movimiento La Libertad Avanza, representa todo lo opuesto. Se declara anarcocapitalista, libertario y “minarquista”, es decir, que cree que el rol del Estado debería ser lo más pequeño posible; y es uno de los candidatos que pasó a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Argentina. Una vez más, y siguiendo el ejemplo de Trump y Bolsonaro, un candidato outsider, que no prometía grandes éxitos, está cerca de llegar a una presidencia en este lado del mundo.

Según las autoridades electorales de ese país, el ultraderechista Milei obtuvo el 30 por ciento de los votos, quedándose detrás del candidato de centro izquierda Sergio Massa, que se impuso con 36 por ciento. A pesar de que Milei no obtuvo la victoria en primera, se cree que un escenario en el que sería derrotado en segunda sería algo poco probable. 

Esto debido a que la también candidata de derecha Patricia Bullrich, que obtuvo el 23 por ciento de los votos no pasó a segunda vuelta, es decir, sus votantes deben elegir entre aliarse con la izquierda, votando por Massa, o seguir en esa postura política que estaría mediamente representada por Milei.

Este economista libertario, que suma dos maestrías y un doctorado honoris causa, y fue diputado por Buenos Aires, elegido en las legislativas de 2021, niega el cambio climático, se opone al aborto —bandera del feminismo argentino— y a la educación sexual integral, y quiere legalizar el porte de armas y la venta libre de órganos, que describe como "un mercado más". También niega 300.000 desaparecidos de la dictadura militar argentina, en contravía de las víctimas que aún hoy claman por el Nunca Más. 

"El papa es el representante del maligno en la tierra", opinó en contra del Vaticano, aunque recientemente dijo que no rompería relaciones con ese país, luego de que un referente suyo, Alberto Benegas Lynch, propusiera hacerlo.

A pesar de ello, ha ganado el respaldo de un sector casi inesperado: los jóvenes y los hartos de la política tradicional –a la que Milei llama “la casta” –. Ambos grupos de seguidores tienen en común la desesperanza por el rumbo económico del país.

Si bien sus opiniones en materia de derechos humanos no se alinean necesariamente con sus votantes, muchos han puesto estas ideas en segundo plano por cuenta de las preocupaciones financieras que aquejan a Argentina. Con su propuesta poco factible de dolarizar la economía argentina, acabar con el banco central y renegociar la deuda del país, mientras recorta enormemente el gasto estatal (con motosierra en mano ha mostrado lo brusco que sería el corte en el gasto), su voz es seductora para algunos argentinos cansados de una inflación que, en datos interanuales, está en 138,3 por ciento.

“Se trata de un personaje que representa una tendencia muy ortodoxa en economía, que significa la mínima intervención del Estado en la economía para que los mercados fluyan libremente”, dice el profesor Gabriel Jiménez, director del departamento de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana. Para el académico, aparte de la inflación rampante, lo que ha también impulsado a Milei enormemente es la disparada del dólar informal –más conocido como dólar blue–, que contribuye a la inflación de los bienes importados.

Lorenzo Maggiorelli, profesor de Relaciones Internacionales de la misma institución, no ve posible que Milei resuelva los problemas de ese país, pero considera que “el deber de los candidatos es hacer promesas”. Sin embargo, cree que es casi imposible implementar los cambios radicales de los que ha hablado el ultraderechista en su campaña. “Los problemas económicos de Argentina no se podrán arreglar”.

De todas maneras, su perspectiva es menos fatalista que la que ha inundado las redes sociales y algunos medios de comunicación con respecto a una eventual victoria de Milei. No cree que sería el fin de la democracia, pero "podría llevar a un aumento de la polarización política, así como lo vimos en otros países, cuando ganaron candidatos con el mismo discurso”.

Ahora bien, una victoria de Milei significaría un viraje en la política de Latinoamérica. Brasil, Chile, Venezuela, Colombia y México, con líderes de izquierda actualmente, perderían al aliado argentino, que se acercaría más al estilo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. De hecho, Milei ya propuso cortar las relaciones con China y con el propio Brasil. Lo anterior, dijo, porque no haría “pactos con comunistas”, a pesar de que estos son aliados clave en materia económica para ese país; y, en cambio, promovería las relaciones con los privados.

El profesor Maggiorelli analiza que no solo se distanciaría de Gustavo Petro, sino que se acercaría más a Israel y a Estados Unidos, cambiando la tendencia de Alberto Fernández, aunque “las diferencias principales serían más en la retórica que en los hechos concretos”.

En el cierre de campaña prometió que Argentina dejará de ser tierra fértil para la corrupción, atacó a los medios de comunicación y, nuevamente, a la clase política tradicional. Falta ver si ese discurso radical le rinde los frutos esperados en las urnas. 

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