
Alemania y las consecuencias de la minería en Colombia
Informes denuncian violaciones de los derechos humanos y destrucción del medioambiente en la mina El Cerrejón, en Colombia. ¿Cómo encaja esto con la política exterior alemana basada en valores y leyes al respecto?
Por: Deutsche Welle
A Greylis Pinto la expulsó “el monstruo”, y su vida no mejoró, al contrario, dice. “El monstruo” es el nombre que dan los habitantes a El Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande de América Latina, en el norte de Colombia. En 69.000 hectáreas, una superficie del tamaño de unos 100.000 campos de fútbol, se extraen cada año casi 20 millones de toneladas de carbón para satisfacer el hambre energética del mundo, incluida la de Alemania.
Personas como Greylis Pinto no deben interponerse en el lucrativo negocio de la compañía suiza Glencore, que en 1995 adquirió los derechos de explotación y registró en 2022 un volumen de negocios anual de 256.000 millones de dólares. Por eso, su comunidad afrocolombiana de Chancleta fue reubicada forzadamente por las autoridades colombianas hace once años. Pinto dijo a DW: “Nuestra situación actual es lamentable. Ahora vivimos lejos de nuestro hogar, donde lo teníamos todo, especialmente seguridad alimentaria. Aquí no tenemos nada: ni agua, ni salud, ni trabajo”.
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