
Un empleo digno: la legítima demanda de los jóvenes
El gobierno nacional anunció subsidiaría 200.000 empleos en temas de tecnología
Las protestas masivas del año pasado tuvieron como principales protagonistas a los jóvenes. Si dejamos de lado a aquellos pocos que optaron por realizar actos vandálicos, la gran mayoría salió a marchar para expresar un sentimiento de indignación y desesperanza.
Por Alfonso Reyes Alvarado*
Los indicadores del Dane desnudan este panorama al señalar un desempleo juvenil de más del 35 por ciento y de cerca del 37 por ciento para las mujeres. No tener un trabajo digno, o vivir del día a día acuciante de la informalidad o en el temor constante que produce el enriquecimiento fácil pero ilegal, no es un futuro alentador. Pero esa es la realidad que avizoran los jóvenes y que los impulsó a salir a marchar, aun a sabiendas de que ponían en riesgo su vida y la de sus familias por el covid-19.
En la sociedad del conocimiento, el futuro será de aquellos que saben. Muy pocos son los emprendedores que logran convertir una idea de negocio en un promisorio emprendimiento, sin haber terminado estudios superiores. Por eso, la mejor inversión social de un país sigue siendo la educación, en particular la técnica, tecnológica o profesional. Cada peso invertido se recupera rápidamente cuando el joven ingresa al mundo laboral. Pero, además, con cada nuevo egresado se incrementa la capacidad de producción y crecimiento económico del país. Además, este es el principal motor de movilidad social, no solo de los jóvenes sino de sus familias. Sin embargo, el panorama de la educación superior en Colombia, a pesar de los evidentes logros en las últimas cinco décadas, sigue estando lejos de los estándares de los países desarrollados, en particular de los miembros del grupo de la OCDE del cual Colombia entró a ser parte hace cuatro años.
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