
El perdón social es un punto de llegada, no de partida
El psicólogo Miguel Bettin plantea que si el país opta por el perdón social, como quiere Gustavo Petro, este debe saber construirse, porque no hay peor ofensa para una víctima que el falso arrepentimiento del victimario.
Por: Miguel Bettin
Pocos días antes de la segunda vuelta presidencial, la idea del perdón social y, por ende, del perdonar estuvieron en el centro de la contienda y ocuparon los editoriales de los noticieros de radio y televisión. Por supuesto, también fueron contenido obligado de las redes sociales. Quizás este fue uno de los pocos momentos en los que el debate por la presidencia cobró altura y se alejó de las bodegas, los trinos y otros menesteres non sanctos. Hasta Roy Barreras se vio impulsado a participar intentando citar a Jacques Derrida.
Casi de inmediato, la Comisión de la Verdad reveló parte de uno de los más abominables episodios de barbarie en la historia de la humanidad: La violencia de las últimas décadas en Colombia.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios









