
“Creer en lo que somos: identidad, unión y sueños para Colombia”: lo que une a Carlos Vives y Jean Claude Bessudo
El cantante samario y el empresario del turismo conversaron con Federico Gómez, director de CAMBIO, sobre su visión de la realidad colombiana en el Foro Perspectivas País 2026.
Por: Rainiero Patiño M.
“La clave está en creer en los que somos”: esa fue una de las consignas que unió la conversación entre Carlos Vives y el empresario Jean Claude Bessudo durante la apertura del Foro Perspectivas País 2026, organizado por CAMBIO.
Con la moderación de Federico Gómez Lara, director de CAMBIO, el cantante y el empresario hicieron un recorrido por su historia de crecimiento profesional y personal de la mano de su identidad como colombianos.
Gómez dijo, como introducción a la charla, que Bessudo y Vives tienen más en común de lo que se podría imaginar, porque desde disciplinas distintas han sido claros ejemplos de los resultados que se pueden lograr cuando creemos en los que somos. “Vives ha llevado a Colombia al mundo y Bessudo a los colombianos al mundo”, apuntó el director de este medio.
Bessudo, colombiano por adopción, hizo una reseña sobre su llegada a Colombia en la década de 1960 y como quedó maravillado con la esencia de los colombianos. No obstante, sobre sus orígenes como empresario del turismo, el presidente Aviatur señaló que antes era muy difícil convencer a la gente de que viniera a visitar Colombia, porque muchos países tenían advertencias.
“Desde ese momento, lo único que escuchaba era que era lo peor. Esa ambivalencia y ese cuestionamiento perpetuo sobre el país y sobre sí mismos era una maravilla, muy enriquecedor desde todo punto de vista. Me gusta vivir acá”, dijo Bessudo para definir uno de esos motores que, desde su mirada, es la colombianidad.

Eso, explicó el empresario, se puede evidenciar de manera clara en la apreciación permanente de la realidad que tienen los colombianos, siempre adobados con esos momentos que “nos acarician el ego, bien sea un partido de fútbol ganado o un éxito internacional”.
“¿Pero qué hacer para que los colombianos, como pasa muchas veces, no terminemos siendo los peores embajadores de nosotros mismos?”, preguntó Gómez.
Con su estilo único y su experiencia de más de 40 años en el mundo artístico, Vives señaló que, desde su visión personal, en Colombia seguimos viviendo una adolescencia como país porque tenemos problemas con nuestra identidad y no sabemos realmente lo que somos.
“Hemos perpetuado narrativas de hace 500 años, que nos han mantenido separados. La música me llevó y me regresó a entender quién soy y dónde está mi familia. Entonces entendí que perdimos una batalla cultural por nuestra identidad. Cuando no somos capaces de reconocernos y vivir unidos en la diversidad, llegan los discursos de odio”, dijo Vives.
Por esa misma línea, el cantante samario señaló que nuestro problema, como colombianos, es que no hemos puesto nuestros sueños aquí (en Colombia), comenzando por nuestros líderes. Dicho a manera de aforismo espontáneo, Vives cree “el problema de los colombianos es que hacen falta colombianos”.
“Nos hemos quedado repitiendo un montón de cosas y la política lo usa para mantenernos divididos. La música nos une y nos pone de acuerdo”, afirmó Vives sobre la necesidad de cambiar y entender qué nos pasó en la historia y de no juzgarnos más. Bessudo estuvo de acuerdo en esa posición de Vives y remató: “la dificultad que tenemos de aceptarnos como somos”.
La paradoja de ser colombiano
Para Vives, una de las grandes paradojas, para él como artista que recorre el mundo, es esa dualidad que significa ser y vivir como colombiano, porque, a pesar de todos los problemas, en muchos lugares se encuentra gente que le repite lo bella que es Colombia. Como ejemplo, citó sus conversaciones con artistas de la talla de Armando Manzanero, Celia Cruz o Cachao, a quienes definió como amantes y admiradores de la música y la cultura colombiana.
Vives también recordó algunas de las críticas que recibió cuando se atrevió a grabar vallenato mezclado con rock. El problema de ese momento, dijo, es que algunos creen que el folclor lo podemos grabar en un disco y no podían entender que había una diferencia entre Alejo Durán y Carlos Vives.
“Los vallenatos no se hacían para vender discos, sino para contar historias. En estos tiempos es difícil, porque manda el mainstreaming, ahora se impone lo que es contra cultura, como el reguetón. Hoy no tenemos claro que es vallenato y que no es. El rock de mi pueblo es la mezcla de lo nuevo que creamos con esa mirada al pasado y al origen, a gente como Alejo Durán y todos ellos”, Vives.
Con su visión de empresario consagrado, Bessudo dijo que la mejor manera para que Colombia sea un país feliz es lograr que los colombianos tengan satisfechas sus necesidades básicas. Y haciendo una comparación entre el país y una compañía, señaló que “una empresa es tan buena como el mejor de sus empleados y tan mala como el peor de sus empleados. Hay que tratar que el peor sea lo menos malo posible, para que la empresa sea la menos mala posible”.
¿La identidad colombiana dónde queda?
Sobre la falta de identidad nacional, en relación al sector del turismo, Bessudo reflexionó sobre la falta de un arquetipo único en el país. “Hablan de droga o hablan de guerrilla, pero nunca hemos logrado imponer un arquetipo. Porque creemos que lo bueno y bonito tiene que venir del exterior y que hay que pagar mucho. Un arquetipo turístico tiene que ser algo único del país, como la Sierra Nevada de Santa Marta”, anotó Bessudo.
Vives, haciendo alusión a su origen samario, dijo que Santa Marta puede ser un espejo de lo que es Colombia: con todo lo bueno y todo lo malo. Además cuestionó el denominado camino al éxito que muchos colombianos tienen.

“Que el camino haya sido exitoso no solo para mi sino para otros, el mensaje es no solo porque se fueron para ser importantes, y eso hay que cambiarlo. El sueño no puede seguir siendo que hay que irse para triunfar”, señaló.
“Hoy somos el hombre nuevo porque somos hechos de todos, todos nos habitan. No solo en la cosa genética, sino en lo cultural. Hay cosas de la colombianidad que son muy poderosas y hermosas, esas que nos ponen de acuerdo y nos unen. Que nos mantienen”, dice Vives sobre el hecho de ser colombiano.
Como cierre de la charla fue planteada la pregunta: “¿Cómo no perder la guerra cultural frente a los valores que nos definen como colombianos?
La respuesta de Vives fue clara: el camino es valorar la familia. Lo que puede interpretarse como un llamado al reconocimiento de nuestros orígenes. “Esa educación nos asegura, en todo sentido, para las nuevas generaciones más claridad y más vacunas de los que están en contra de nuestros jóvenes hoy”, concluyó.
Lea los comentarios








