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Lambón, maloliente y repulsiva alimaña: así se trataban Plinio Apuleyo y Antonio Caballero
Plinio Apuleyo Mendoza, periodista y escritor colombiano, murió a los 94 años. Colprensa
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Lambón, maloliente y repulsiva alimaña: así se trataban Plinio Apuleyo y Antonio Caballero

Los lectores esperaban sus columnas, para ver quién había ofendido más a quién. Plinio Apuleyo Mendoza y Antonio Caballero se insultaron de maneras crueles y creativas durante décadas, en una guerra de tinta que El Reporte Coronell reconstruye tras la muerte de Plinio Apuleyo Mendoza.

Por: Carol Tatiana Gómez

Plinio Apuleyo Mendoza y Antonio Caballero protagonizaron una de las rivalidades más largas del periodismo de opinión en Colombia. Se llamaron "lambón", "maloliente" y "repulsiva alimaña" en columnas que publicaron en distintos medios durante décadas. El Reporte Coronell reconstruyó ese enfrentamiento un día después de que se confirmara la muerte de Apuleyo Mendoza a los 94 años.

Plinio Apuleyo Mendoza fue descrito por varios medios como uno de los periodistas más importantes del país: dirigió la revista Semana, ganó un Premio Simón Bolívar y escribió junto a Gabriel García Márquez El olor de la guayaba. Caballero, con una trayectoria igual de reconocida, fue columnista en Semana y El Espectador durante décadas, y en sus últimos años también escribió en CAMBIO.

Según El Reporte Coronell, estos dos periodistas estuvieron casi toda la vida en antípodas. Su distancia comenzó casi que desde la cuna. Caballero venía de la aristocracia bogotana, pasó por el Gimnasio Moderno y el Rosario. Apuleyo Mendoza, boyacense de nacimiento, insistía en que no pertenecía a esa élite, pese a moverse en los mismos círculos. Plinio se pintaba como un niño tímido y de mal rendimiento académico, cargando con el peso de un nombre que le quedaba grande, según contó alguna vez.

La guerra de las columnas cruzadas

Antonio Caballero
Antonio Caballero, periodista y columnista colombiano, protagonizó una rivalidad de décadas con Plinio Apuleyo Mendoza.

Cuando Daniel Samper Ospina dirigía la revista Soho, propuso que Caballero y Apuleyo Mendoza escribieran, cada uno, un perfil del otro para la misma edición. El resultado fue una demostración de hasta dónde podía llegar esa enemistad. Caballero tituló el suyo 'Plinio en los infiernos' y lo acusó de haber sido, a lo largo de su vida, "un apóstol de la violencia" tanto de extrema izquierda como de extrema derecha.

La respuesta de Apuleyo Mendoza, que se llamó 'Caballero y sus alacranes', no se quedó corta y habló de los posibles traumas de infancia de su rival y remató proponiéndole, con ironía, un psicoanálisis. Por años se llamaron "mezquino", "venal", "criminal" y "gallinazo literario", y Caballero no perdió ocasión para decirle a Plinio que era, básicamente, un orejón. 

La tregua de la carta bomba

Además de su obra literaria, Plinio Apuleyo Mendoza dirigió la Revista Semana, integró la redacción de El Tiempo y fue embajador de Colombia en Portugal e Italia. Crédito foto: Colprensa.
Plinio Apuleyo Mendoza, autor de El olor de la guayaba junto a Gabriel García Márquez, murió el 28 de julio a los 94 años.

La única pausa en esa guerra ocurrió en 1999, cuando el ELN envió a Apuleyo Mendoza una carta bomba de la que salió ileso. Caballero, pese a la enemistad, publicó una columna titulada 'Con Plinio', en la que decía: "No suelo estar de acuerdo con las opiniones que expresa Plinio Apuleyo Mendoza, y muchas veces he intentado refutarlas mediante la expresión de otras opiniones. Pero esta vez –una sola, pero que se refiere a lo esencial– estoy de acuerdo con él: no se puede callar la opinión discrepante mediante la violencia". 

Plinio, a través de un amigo en común y una carta escrita a mano, le agradeció en una frase breve: "Gracias también por única vez". 

El adiós de Antonio Caballero

Antonio caballero
Antonio Caballero murió en 2021, casi cinco años antes que Plinio Apuleyo Mendoza, su rival de toda la vida. Créditos: Colprensa

Antonio Caballero murió el 10 de septiembre de 2021, casi cinco años antes que su archirrival. Sus últimas columnas las publicó en CAMBIO, entre ellas una titulada simplemente 'Plinio Apuleyo', dedicada a su enemigo de toda la vida.

El texto fue una despedida, pero también un reconocimiento inusual entre los dos. Caballero elogió la memoria y el humor de Apuleyo Mendoza, y hasta se refirió con ironía a las orejas que alguna vez había ridiculizado. "Plinio no inspira pavor, ni a los bebés", escribió, en un tono que se alejaba del veneno que había caracterizado décadas de cruces.

 "¡Qué memoria la suya! Y también, qué humor(...) Y ya digo de nuevo: qué bien escribe", fueron otros de los halagos que le hizo Caballero en esa columna. Con la muerte de Plinio Apuleyo Mendoza culmina una de las peleas más largas del periodismo colombiano. Se destruyeron en público durante décadas. Al final, se reconocieron uno al otro, aunque fuera a su manera.

 

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