
Billete verde oliva: el negociazo de unos pocos para uniformar a las fuerzas militares
Cascos, botas, chalecos antibalas, medallas, sables y escudos antimotines. Cada elemento le cuesta cientos de miles de millones de pesos a la fuerza pública. Detrás hay un selecto grupo de proveedores que se han adueñado del negocio gracias a un ‘papelito’ que expide el Ministerio de Comercio. A esa entidad y a los órganos de control han llegado denuncias de monopolización e irregularidades.
Por: Mateo Muñoz
El uniforme impecable y la postura erguida, con el cuerpo tan rígido como el sable que empuñan. Los guantes son blancos, sin rastro de impurezas y los zapatos, o las botas deben estar perfectamente lustradas, tanto que encandilen los ojos al verlas. El mentón permanecerá en un ángulo de 90 grados para acompañar la expresión imperturbable del rostro.
Todo hace parte de la mística de un policía o militar en todo tipo de ceremonias. Pero más allá de esas características, cada uno de ellos puede llevar encima entre 5 y 20 millones de pesos al sumar las prendas y accesorios oficiales.
Este es un atractivo negocio detrás de vestir a los uniformados -ya sea de gala o para ‘guerrear’-, que pertenece a un selecto grupo de proveedores que ha acaparado las contrataciones gracias a un documento que literalmente vale oro.
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