
El terremoto que desnudó la fragilidad de miles de construcciones en Colombia
Una de las viviendas destruidas tras el terremoto en la ciudad de Armenia. Crédito: Alejandro Aristizabal - CAMBIO
La tragedia por el terremoto en Colombia, que ha cobrado casi 300 vidas y dejado sin techo a miles de personas, también produce dudas sobre la vulnerabilidad de las edificaciones, la rigurosidad con que se construyen y las rutas legales que existen para poder superar las pérdidas. CAMBIO dialogó con ingenieros y expertos en geotecnia con el fin de tratar de comprender qué falló y qué debe priorizarse.
Por: Ana María Cuesta
Al duelo por la pérdida de los seres queridos tras el terremoto, se suma una tragedia que, poco a poco, se va asimilando: la de perder el techo, ver el hogar convertido en escombros o no poder regresar a una casa que aún sigue en pie porque en cualquier momento puede derrumbarse.
Los daños siguen consolidándose, por lo que, preliminarmente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) estima que en todo el país hay cerca de 12.584 viviendas destruidas y 74.873 averiadas, así como 172 edificios colapsados, 2.198 centros educativos averiados y 216 centros de salud con daños.
En Cali, el más reciente reporte de Asocapitales habla de 107 viviendas y más de 56 estructuras colapsadas, entre las que habría más de 20 edificios. Informan que al menos 800 casas quedaron con daños estructurales. En Pereira destacan 75 edificios colapsados y 26 viviendas averiadas; en Quibdó hay 1.198 viviendas dañadas y 48 en ruinas; en Manizales reportan 1.449 casas y 20 estructuras colapsadas, al igual que 24 colegios públicos con infraestructuras en estado crítico; y en Armenia hay 69 estructuras derrumbadas y 54 viviendas averiadas.
Los daños han desatado una conversación nacional que gira en torno al cumplimiento de las normas de sismo resistencia y a preguntas como: “¿Por qué colapsaron unas estructuras y otras no presentaron averías? ¿Todo edificio o vivienda antigua está en riesgo de caer ante un terremoto? ¿Qué debo hacer si aparece una grieta en casa? ¿Cómo sé si el lugar en el que duermo es suficientemente seguro? ¿Quién debe responder por la vulnerabilidad del lugar que habito?”.
Para entender por qué se fracturaron múltiples estructuras, especialmente en Cali, Pereira, Quibdó, Armenia y Manizales, CAMBIO consultó a gremios y a reputados ingenieros y expertos en geotecnia y prevención de eventos sísmicos, en un país que desde 1984 cuenta con normas y protocolos de construcción sismo resistente.
La periodista Natalia Henao le contó a CAMBIO que la vivienda de su madre, quien reside en la urbanización Torres del Sol en Dosquebradas, Risaralda, sufrió graves daños que hoy impiden que sea habitable. "Las personas afectadas están arriesgando su vida al mover escombros para salvar lo poco que les quedó. El conjunto de mi mamá debe ser evacuado", dice ella, y agrega: "Todas las torres del primer piso hasta el tercero tuvieron daños estructurales muy fuertes". Sin embargo, Natalia afirma que, como las casas del mismo conjunto están en buen estado, no se ha realizado una evaluación minuciosa, ni mucho menos se ha ordenado la evacuación de la torre en la que vive su mamá.
¿Qué falló?
Entre los expertos consultados están dos expresidentes de la Sociedad Colombiana de Geotecnia, la rama de la ingeniería civil que analiza, en términos coloquiales, si un terreno es apto para una construcción y si esta puede soportar eventos como lluvias, deslizamientos, excavaciones o terremotos.

Uno de ellos es Jorge Alberto Rodríguez Ordóñez, ingeniero civil con 40 años de experiencia y doctorado en geotecnia de North Carolina State University; el otro, Édgar Rodríguez Granados, ingeniero civil experto en geotecnia y profesor en la Universidad Nacional. Ambos son reconocidos y han trabajado en propuestas para reformar la norma sobre sismo resistencia, conocida como la NSR-10, vigentes en Colombia desde hace 16 años.
Para el ingeniero Rodríguez Ordóñez, lo que ocurrió en las últimas horas con la destrucción de más de mil casas y el colapso de decenas de edificios, como consecuencia del terremoto, se relaciona con el hecho de que las edificaciones fueron construidas antes de 1984, año a partir del cual se adoptó el primer código colombiano de construcciones sismo resistentes: el decreto 1400 de 1984. Dicho decreto se dictó luego de la tragedia ocurrida en marzo de 1983, a raíz del terremoto de Popayán, en el cual fallecieron 267 personas.
“Lo que uno observa es que las construcciones que fallaron son antiguas; la mayoría de ellas no tenía ningún tipo de control en su construcción, o se construyeron bajo normas anteriores. También pudieron haber tenido vulnerabilidades particulares”, señaló Rodríguez Ordóñez.
Rodríguez Granados advierte que “las estructuras viejas”, es decir, las anteriores al 84, se construyeron con el criterio de cada ingeniero estructural sin que, necesariamente, se consideraran factores de vulnerabilidad como los sismos. Algunos no los tuvieron en consideración y otros sí. Y esas estructuras, por su edad, si además "no reciben mantenimiento, son muy vulnerables; y una vibración fuerte las puede romper", explica.
Y agrega: "las que han colapsado en el centro de Pereira también son casi todas estructuras antiguas. En Cali, de los edificios que colapsaron, la mayor parte son edificios que fueron construidos cerca al 84 o antes. Son edificios que posiblemente no se han reforzado; porque para eso también hoy se hace la evaluación de la vulnerabilidad sísmica y el reforzamiento estructural”, expresó el profesor de la Universidad Nacional.

Este medio también consultó al ingeniero civil y magister en geotecnia Jaime Suárez Díaz, considerado un referente en el país, por sus 52 años de experiencia en asuntos sobre suelos y comportamiento de terrenos frente a sismos.
“He hablado con colegas de Cali, Manizales y Pereira. La mayoría de las edificaciones que colapsaron eran edificaciones bastante mal construidas, que no cumplían las normas o que se las pasaron por encima. Y eso se ve en el tema de los hierros, de las columnas".
Camacol, la Cámara Colombiana de la Construcción, coincidió con los expertos citados en que los mayores desafíos están en las viviendas construidas antes de 1984 y aquellas erigidas de manera informal, que, aparentemente, no contarían con controles estrictos de las curadurías. A partir de los censos del Dane, el gremio estimó que entre 2005 y 2018 se construyeron poco más de 4,5 millones de viviendas y cerca de 1,6 millones de ellas fueron de origen informal, es decir, aproximadamente una de cada tres. "Además, estudios que hemos citado, muestran que más de la mitad del crecimiento físico de varias ciudades colombianas ha tenido origen informal".
Y también hablamos con el reconocido ingeniero Gilberto Areiza, integrante de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica, magíster en ingeniería estructural, quien manifiesta que se deben esperar los estudios para conocer, con seriedad, qué pasó. "Un terremoto es, de alguna manera, una prueba a escala real de nuestras ciudades. Debemos estudiar dónde hubo daño, qué sistemas se comportaron bien, cuáles presentaron dificultades, qué influencia tuvieron los suelos, la edad de las construcciones, las irregularidades, los materiales y la calidad de ejecución".
"Sobre los llamados muros delgados, creo que debemos evitar conclusiones generales. Un edificio no es seguro o inseguro simplemente por el espesor de sus muros. Su comportamiento depende del sistema estructural completo", añadió Areiza, puntualizando que ahí debe tenerse en cuenta la cantidad y distribución de muros, la geometría, refuerzos, capacidad de deformación, continuidad, cimentación, calidad de los materiales y construcción, entre muchos otros factores.
La responsabilidad por hospitales y escuelas
Los ingenieros consultados advierten que hay preocupación por los reportes de daños estructurales en hospitales y escuelas, estructuras que deberían tener una vigilancia y un refuerzo obligatorio por parte del Estado.
Según Asocapitales, el terremoto en Quibdó produjo daños en 13 instituciones educativas y en dos centros de salud, mientras que en Manizales 24 colegios públicos quedaron en estado crítico y 16 colegios privados también presentaron averías. En Cali, otras autoridades informaron sobre el daño parcial del Hospital Universitario y averías en otros nueve centros de salud.
"Lo preocupante es que haya problemas en hospitales y escuelas. Porque es responsabilidad del Estado garantizar que esos sitios no sufran daños de diseño en el momento de un terremoto. La norma para escuelas y hospitales exige más criterios que para una construcción tradicional", advirtió el ingeniero Suárez.

Rodríguez Ordóñez añade que en ese tipo de infraestructuras la normatividad vigente desde 1998 prevé que, periódicamente, se realicen revisiones sobre sismo resistencia, en aras de reforzar las estructuras.
"Es extraño que en Cali hayan fallado cinco hospitales, según se reportó. Eso habrá que investigar y ver qué pasó, si sí fueron reforzadas o no, pues muchos hospitales en el país han sido reforzados sísmicamente", apuntó el ingeniero.
Rodríguez Granados anotó que, para el caso de las instalaciones públicas, estarían fallando los refuerzos obligatorios por ley. "¿Por qué está fallando un hospital si eso debe haberse reforzado desde el año 1998?".
¿Una casa antigua necesariamente está en riesgo?
Muchos colombianos habitan edificaciones y viviendas construidas con anterioridad a 1984, antes de la expedición de las primeras normas sobre sismo resistencia. ¿Qué debe hacer un ciudadano si su casa está en esa situación?
Rodríguez Granados explica que una casa antigua puede ser evaluada por un ingeniero especialista en estructuras sismorresistentes para determinar si presenta problemas y, de ser así, establecer las medidas necesarias para reforzarla.
¿Y a quién debe reclamar un colombiano si su vivienda colapsó? En principio, un afectado no podría reclamar ante alguna autoridad sobre el daño en su propiedad privada. Sin embargo, quienes aún están pagando sus inmuebles, ya sea mediante una hipoteca o un crédito de leasing, por lo general tienen coberturas de seguros que contemplan protecciones contra eventos como terremotos.
Para reclamar los seguros hay plazos perentorios, pero también hay compañías que venden pólizas para ese tipo de amparo. Fasecolda, el gremio asegurador, informó que en el país hay más de 2 millones de inmuebles asegurados por terremoto.
En la actualidad, las autoridades adelantan censos para verificar de qué manera puede darse un alivio económico para otras familias colombianas que no cuentan con ese tipo de protección patrimonial.

Los asuntos urgentes
Los expertos coinciden en que es urgente priorizar la actualización de la normatividad sobre construcciones sismo resistentes, NSR de 2010, que tiene unos 16 años sin actualizarse. Ese es un asunto del Congreso de la República para el cual varias agremiaciones de la ingeniería han dado aportes, pero, al parecer, aún no hay consensos.
Esa norma, ¿qué obligaciones trae para un constructor?. "Se exige hacer un estudio de suelos para saber cómo se va comportar en el momento del terremoto. También hay otros criterios, por ejemplo, sobre el tamaño de las columnas, la cantidad de acero y hierro, las vigas, las placas y los muros", expresó el ingeniero Jaime Suárez.
Suárez agrega que la norma se queda corta en algunos aspectos que considera, deben actualizarse, para restringir algunos aspectos que hoy le son permitidos a los constructores. "La norma debería exigir restricciones para los locales comerciales o parqueaderos que se instalan en los primeros pisos, que considero uno de los problemas delicados. Para hacer dichos locales hay que quitar muros. Y lo que hemos visto en Venezuela, por ejemplo, y en el caso de Cali, Pereira, Manizales, es que los edificios que colapsan, lo hacen por el primer piso. La norma debería ser mucho más estricta".
Camacol considera que la normatividad de 2010 es sólida pues explican que, previo a una construcción, ya existe una revisión de los diseños estructurales, que se realiza dentro del trámite de la licencia; y, para los proyectos de más de 2.000 metros cuadrados, la ley exige, además, que esa revisión sea realizada por un profesional independiente al diseñador. "Durante la construcción, esas obras también son sometidas a supervisión técnica independiente para verificar que se ejecuten conforme a los diseños y especificaciones aprobados", advirtió Guillermo Herrera, presidente del gremio.
¿Qué debe priorizarse a partir de la tragedia? Herrera añade que debe definirse con criterios técnicos qué se repara, qué se reconstruye y qué debe reasentarse. "No hay que esperar al mediano plazo para crear una gerencia de reconstrucción con capacidad real de ejecución y equipos territoriales. También hay que blindar los recursos con los más altos estándares de transparencia y convertir la reconstrucción en una oportunidad para recuperar empleo, actividad económica y confianza en las regiones afectadas".

El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, anunció este jueves que ya está listo el decreto con el que se entregarán a los alivios en materia de servicios públicos y subsidios de arrendamiento que recibirán las familias damnificadas por el terremoto.
Mientras el Gobierno define cómo actuará con la emergencia declarada, las autoridades locales siguen avanzando en el censo de los afectados por el daño en sus casas. Y la institucionalidad trata de penetrar, con las horas, los municipios y corregimientos que permanecen incomunicados. El tiempo y la voluntad resultarán claves para aliviar el lamento de centenares de colombianos que claman por una ayuda económica tras haberlo perdido todo.
ana.cuesta@cambiocolombia.com
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