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Urko, un perro belga malinoise junto a su guía son expertos en búsqueda y rescate de personas. Foto: Ejército Nacional.
Urko, un perro belga malinoise junto a su guía son expertos en búsqueda y rescate de personas. Foto: Ejército Nacional.
País

Urko, el pastor belga malinois que trabaja sin descanso en la búsqueda de sobrevivientes del terremoto en Pereira

El perro rescatista, junto a su guía, el soldado profesional Víctor Andrés Barragán, ya llegó a la capital de Risaralda para colaborar en las labores de búsqueda y rescate de sobrevivientes tras el terremoto que afectó al país en la mañana del lunes 10 de agosto.

Por: Javier Patiño C

Durante más de ocho años, Barragán y Urko han conformado uno de los binomios especializados del Batallón de Ingenieros Militares para las labores de búsqueda y rescate.

Su trabajo los ha llevado a diferentes regiones de Colombia y también fuera del país, donde su experiencia ha sido fundamental para localizar personas entre toneladas de escombros y en terrenos de difícil acceso. Hoy la tarea es en su propio país, que sufre las consecuencias de un terremoto de magnitud 7,4.

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Una de sus últimas operaciones como rescatista la realiza junto a su guía, el soldado profesional Barragán, en diferentes puntos de Pereira, Risaralda, unas de las ciudades más azotadas por las consecuencias del movimiento telúrico. En las próximas semanas, Urko entrará en etapa de retiro.

El olfato de Urko se ha convertido en una de sus principales herramientas para detectar posibles señales de vida y orientar a los equipos de rescate. Su experiencia en operaciones humanitarias incluye la búsqueda de un hombre que fue arrastrado por una creciente en el páramo de Sumapaz, así como intervenciones en Argentina, Huila, y otros escenarios en los que ha sido requerido por sus capacidades.

Una de sus operaciones más recordadas ocurrió en Monserrate, durante el Viernes Santo de 2024, cuando participó en la búsqueda de tres jóvenes que se habían perdido y que finalmente fueron localizados en un cerro cercano.

También participó en la búsqueda de un adulto mayor desaparecido en el cerro Quininí, además de diferentes ejercicios y simulacros realizados en distintas regiones del país para mantener y fortalecer sus capacidades.

Cuando termina la jornada, aparece otra versión de Urko. Deja atrás la concentración propia de las labores de rescate y solo parece tener una preocupación: encontrar su pelota para volver a jugar.

Otros rescatistas 

Mientras los soldados llegan a los lugares donde se necesita ayuda, otros cinco compañeros de cuatro patas recorren el terreno con una misión silenciosa: buscar entre estructuras, seguir rastros y localizar aquello que los ojos humanos no siempre pueden encontrar.

En esta tarea también participan Nala2, Polo4, Perla4, Júpiter y Urbi, quienes, junto a sus guías, hacen parte de las capacidades especializadas de la Brigada de Atención y Prevención de Desastres del Comando de Ingenieros.

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Las labores de los binomios del comando de ingenieros han sido fundamentales para el rescate de personas. Foto: Ejército Nacional.

No necesitan entender las palabras que acompañan una emergencia. Basta una señal de su guía para comenzar. Entonces, el juego queda atrás y aparece el entrenamiento: el olfato se agudiza, los pasos se vuelven precisos y cada movimiento adquiere un propósito.

Cada uno tiene una especialidad, pero todos comparten una misma misión. Nala2, Polo4 y Perla4 están especializados en búsqueda y rescate, mientras que Júpiter y Urbi trabajan en rastro específico.

Detrás de cada perro hay un soldado que conoce sus señales, sus tiempos y esas pequeñas costumbres que, después de cientos de horas de trabajo, terminan convirtiéndose en una conexión que va más allá del entrenamiento.

Nala2, una labradora desplegada en Quibdó, tiene una particularidad que refleja esa conexión con su guía: reconoce su voz incluso entre varias personas. En medio del ruido, los movimientos y la confusión, esa voz conocida es suficiente para que vuelva a concentrarse y continúe con aquello para lo que fue entrenada.

Polo4 y Perla4 también son labradores especializados en búsqueda y rescate. Uno, de pelaje claro, y la otra, de pelaje oscuro, forman parte de los equipos preparados para localizar personas cuando las condiciones del terreno dificultan la búsqueda.

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El olfato de los perros rescatistas han sido pieza fundamental luego del terremoto en el país.  Foto: Ejército Nacional.

Su trabajo comienza mucho antes de llegar a una emergencia, con horas de entrenamiento y una relación construida junto a sus guías.

Júpiter es un pastor belga que lleva poco más de un año de servicio y está especializado en rastro específico. Su tarea consiste en seguir una huella olfativa determinada y convertir aquello que para una persona puede pasar inadvertido en una señal que permita orientar una búsqueda.

Su especialidad es diferente, pero comparte con sus compañeros la misma misión.

Y está Urbi, otro pastor belga especializado en rastro específico, que también fue desplegado en Cali. En medio de los escombros, su figura se pierde por momentos entre los restos de una estructura colapsada.

De pelaje color miel y hocico oscuro, avanza con el cuerpo inclinado hacia el terreno, olfateando cada espacio, mientras su guía permanece atento a sus movimientos.

Aunque cada perro tiene una especialidad, una apariencia y una forma particular de comportarse, todos comparten algo esencial: la confianza en su guía.

Un binomio se construye después de muchas jornadas juntos, de aprender a interpretar un movimiento y de saber cuándo una señal significa avanzar, detenerse o volver a buscar.

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En medio de los escombros estos seis perros especializados han salvado cientos de vidas. Foto: Ejército Nacional.

Ellos también comen, descansan y juegan. Tienen sus horas de trabajo y sus momentos de descanso. Pero, cuando llega la hora de ayudar, sus sentidos se convierten en una capacidad especializada al servicio de una misión profundamente humana: ubicar, rescatar y contribuir a salvar vidas.

Hoy, mientras los soldados rescatistas del Ejército Nacional acompañan las labores de atención y rescate en diferentes regiones del país, estos seis binomios también recorren el terreno.

Avanzan junto a sus guías, atentos a una huella, un olor o una señal que pueda conducir hasta alguien que espera ser encontrado. Mientras haya alguien buscando, siempre habrá una posibilidad de encontrar.

Para estos seis compañeros de cuatro patas  que recorren el terreno junto a sus guías, detrás de cada ladrido, cada huella y cada señal permanecerá intacta la esperanza de encontrar a alguien y llevarlo de regreso a casa.

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