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Discusión en el Concejo de Bogotá. Foto: X: @ConcejoDeBogota.
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La reforma tributaria de Bogotá supera su primer pulso en el Concejo y enfrenta a la Alcaldía con los gremios

El Proyecto de Acuerdo 724 de 2026 sube el ICA a licores, vehículos, libros y servicios financieros y crea una sobretasa al predial para el alumbrado público inteligente en Bogotá. Esto es lo que está en juego.

Por: Juan David Cano

La reforma tributaria distrital de Bogotá superó su primer obstáculo en el Concejo y siguió avanzando. En las últimas horas, la Comisión de Hacienda rechazó una propuesta para archivar la iniciativa con la que la Alcaldia de Bogotá busca cambiar varios impuestos de la ciudad, entre ellos el ICA. La votación quedó 10 a 4 en contra del archivo, de forma que el texto continuó en primer debate.

El ICA, o Impuesto de Industria y Comercio, es el tributo que pagan los negocios por su actividad en la ciudad y se calcula sobre lo que venden, no sobre la ganancia que les queda. Junto con una sobretasa al impuesto predial para financiar un alumbrado público más moderno, ese impuesto es el corazón de una reforma que, según la Alcaldía, apunta a recaudar cerca de 1,2 billones de pesos adicionales al año.

El reparo que casi frena el proyecto

El pulso más reciente no fue por las tarifas, sino por la forma. El concejal Jairo Avellaneda, primer vicepresidente de la Comisión de Hacienda, pidió archivar la iniciativa por presuntos vicios de procedimiento, pues alegaba errores en el trámite que, de confirmarse, podrían servir para que un juez tumbe el acuerdo más adelante.

 Jairo Avellaneda, concejal de Bogotá. Crédito: Concejo de Bogotá
 Jairo Avellaneda, concejal de Bogotá. Crédito: Concejo de Bogotá

Avellaneda alega que, según el Estatuto Orgánico de Bogotá, crear o modificar impuestos distritales es una facultad reservada al alcalde y no a los concejales. La segunda es que antes del proyecto de la Alcaldía ya existía otro sobre asuntos tributarios, el 709 de 2026, del concejal Emel Rojas, y ambos habrían recibido un trámite distinto en el sorteo de ponentes, lo que, a su juicio, configuraría una acumulación indebida.

La Comisión no le dio la razón y él se retiró de la sesión. "Dejo la constancia de que me retiro de esta discusión porque, en mi opinión, se le está haciendo trampa a los bogotanos", afirmó el cabildante.

Tras la emergencia por el sismo del 10 de agosto, varios concejales ya habían pedido retirar o suspender el proyecto por considerar inoportuno subir la carga tributaria en ese momento. A pesar de esto, el trámite continúa.

¿Qué propone la reforma y para dónde iría la plata?

El grueso del recaudo saldría de dos fuentes. Una parte, cercana a los 380.000 millones de pesos al año, provendría de una nueva sobretasa al predial destinada al alumbrado público inteligente. La Alcaldía de Bogotá plantea convertir cerca de 370.000 postes en una red con luminarias LED, sensores y cámaras.

Ese cobro recaería sobre predios de mayor valor, estratos 4, 5 y 6 y algunos inmuebles de estratos bajos con avalúos altos, con pagos mensuales promedio estimados por Hacienda en torno a 11.000 pesos en estrato 4, 19.000 en estrato 5 y 29.000 en estrato 6.

La otra parte vendría de los aumentos del ICA. El proyecto intenta amortizar el golpe ofreciendo exenciones progresivas del impuesto para nuevas inversiones en decenas de actividades consideradas estratégicas.

Los aumentos del ICA que pusieron en pie de lucha a los gremios

El problema es que mientras se ofrecen alivios a grandes inversionistas, se les cobra más a sectores que ya operan en la ciudad, según denunciaron comerciantes y el sector financiero.

Y es que con la tributaria, el ICA para la edición y publicación de libros pasaría de 4 a 8 por 1.000; el de la comercialización de vehículos, de 6,9 a 11 por 1.000; y el de las actividades financieras, de 14 a 21 por 1.000. Para el comercio de licores y tabaco, subiría de 13,8 a 21 por 1.000. En términos sencillos, una tarifa de 21 por 1.000 significa que por cada 1.000 pesos de ingresos el negocio paga 21.

Fenalco Bogotá alertó sobre esa medida y pidió retirar dos de esos incrementos: el de licores y tabaco y el de vehículos y motos. El gremio insiste en que como el ICA grava los ingresos y no las ganancias, el golpe se siente aunque el margen sea pequeño.

De acuerdo con su Encuesta de Fenaltiendas 2025, la utilidad en bebidas alcohólicas apenas supera el 7 por ciento, por lo que el alza se comería buena parte de esa ganancia. También advirtió que una brecha mayor entre precios legales e ilegales puede empujar el contrabando y la informalidad.

"Debemos proteger el tejido empresarial de nuestra ciudad. ¿Cómo se justifica que un bar tenga una tarifa de 11 por 1.000 mientras una tienda de conveniencia que comercializa ese mismo producto pueda llegar a pagar 19 por 1.000?", señaló Juan Esteban Orrego, director de Fenalco Bogotá - Cundinamarca.

Del lado financiero, Asobancaria y Colombia Fintech rechazaron el salto del ICA del 14 al 21 por 1.000 para su sector y pidieron mantener la tarifa vigente.

Los gremios advirtieron que un costo mayor puede encarecer el crédito y los productos financieros, restringir el acceso a financiación de hogares y empresas, y empujar a bancos y fintech a mover operaciones e inversiones a otros municipios, con el consecuente riesgo para el empleo.

"Bogotá no puede aspirar a atraer inversión mientras eleva los costos de financiarla", señalaron Asobancaria y Colombia Fintech en un mensaje conjunto.

A pesar de las advertencias, la discusión del Proyecto de Acuerdo 724 de 2026 continúa su trámite en el Concejo de Bogotá.

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