
El lado abusivo de la ONU en Colombia
Tras las denuncias por acoso laboral, abuso de poder, microagresiones y actos misóginos contra Alejandro Pacheco, residente adjunto del PNUD en Colombia, CAMBIO recibió una serie de acusaciones más que dan cuenta de que estas conductas se extienden a al menos cinco oficinas de Naciones Unidas en Colombia sin que ello tenga ninguna consecuencia.
Por: Juliana Ramírez
Que Naciones Unidas asegure públicamente que rechaza todos los tipos de abuso y acoso dentro de su organización es, al parecer, letra muerta. Cuando CAMBIO publicó las 12 denuncias de acoso laboral, abuso de poder, microagresiones y actuaciones misóginas por parte de Alejandro Pacheco, representante adjunto del PNUD en Colombia, recibió nuevos testimonios que dan cuenta de que no se trató de un caso aislado sino, más bien, de un patrón sistemático. Se replica en varias oficinas de Naciones Unidas en Colombia sin que haya ninguna consecuencia.
Los nuevos relatos demuestran que existe una cultura organizacional permeada por un ambiente tóxico y de impunidad en al menos cinco oficinas de la ONU que operan en territorio nacional promoviendo temas humanitarios y de derechos humanos, pero solo de puertas para afuera. Según los testimonios, la secuela más notoria en trabajadores y extrabajadores colombianos de la ONU es el deterioro de la salud mental.
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