
Plazas Vega en juicio en EE.UU. por el Palacio de Justicia: negó responsabilidad y cuestionó a sobrevivientes que narraron torturas
El coronel en retiro Luis Alfonso Plazas Vega relató ante un jurado en Estados Unidos que no cometió irregularidad alguna en la respuesta del Palacio de Justicia y cuestionó a testigos que narraron las torturas que sufrieron, como el caso de Orlando Arrechea, exempleado de la Corte Suprema. Hubo una intensa confrontación entre Plazas y los representantes de las víctimas.
Ante el Tribunal del Distrito Sur de la Florida, el coronel en retiro del Ejército Nacional Luis Alfonso Plazas Vega declaró en el juicio civil que se le adelanta por su posible participación en el caso de Carlos Horacio Uran, magistrado auxiliar del Consejo de Estado que salió con vida del ataque al Palacio de Justicia del 6 y 7 de noviembre de 1985, pero cuyo cuerpo apareció de nuevo en el lugar, lavado y con disparos.
Plazas Vega no fue llevado a juicio en Colombia por ese caso, sino que fue absuelto por las desapariciones forzadas de Irma Franco y Carlos Augusto Rodríguez Vera. En su declaración, el exoficial enfatizó en su trayectoria de 36 años en el Ejército y explicó que, tras los hechos del Palacio, fue promovido a coronel full en el Ejército y remitido como segundo al mando en Barranquilla, luego fue agregado militar en España, entre otros.
Sobre el 6 de noviembre de 1985, día de la toma por parte del M-19, Plazas Vega dijo que el general Jesús Armando Arias Cabrales, entonces comandante de la Brigada 13, le ordenó ir al Palacio. Señaló que le pidió al general llevar más vehículos armados, petición a la que Arias se negó, diciendo que estaban esperando instrucciones políticas. Según Plazas, los militares intervinieron luego de la orden presidencial que trató la tomó como un intento de golpe de Estado.
Plazas Vega dijo que tuvo tres roles: recuperar el control del Palacio de Justicia, rescatar a los rehenes y mantener la paz y el orden público. Dijo que cumplió en las tres, que fueron rescatadas al menos 263 personas y le habló directamente al jurado sobre lo que eso implica. Su defensa presentó videos del hecho e insistió en que las órdenes que él recibía venían de Arias Cabrales y que él no tenía autoridad sobre otras unidades militares al mando del general, por lo que solo dio órdenes a personal de la Escuela de Caballería que comandaba.
El hecho central de este juicio pasa por la suerte de las personas que salieron con vida del Palacio y que fueron llevadas a la Casa del Florero, en donde fueron interrogadas y torturadas. Algunos, calificados como “especiales” fueron llevados a otras unidades militares en donde fueron interrogados y desaparecidos. A lo largo de seis días de juicio, el jurado escuchó los testimonios de Orlando Arrechea, exfuncionario de la Corte Suprema de Justicia que fue torturado y quien señaló directamente a Plazas, así como el del exfuncionario Orlando Quijano.
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En el juicio, a Plazas Vega se le preguntó sobre los interrogatorios y contestó: “No puede disparar al enemigo y preguntar a las guerrillas por su identificación al mismo tiempo”. El exoficial negó que la Escuela de Caballería estuviera involucrada con el trato a civiles.

Plazas también se refirió al testimonio de Ricardo Gámez Mazuera, quien se identificó a sí mismo como exinformante de inteligencia que declaró en el pasado contra Plazas y de nuevo en este juicio, asegurando que este sí dio órdenes de “trabajar” -torturar- personas. Plazas Vega dijo que Gámez es un mentiroso compulsivo.
Sobre la Casa del Florero, Plazas Vega dijo que las unidades entregaron personas al B2 en ese edificio y que allí el mando lo tenía el coronel Edilberto Sánchez Rubiano. El exoficial indicó que no tuvo conocimiento de que el B2 hiciera algo ilegal y que no cree que él hubiera hecho algo ilegal ese día. Además, dijo que entró a la Casa del Florero dos o tres veces para ir al baño, tomar una llamada de Arias Cabrales o para llamar a su esposa.
En su declaración, Plazas Vega dijo que no tuvo mando de nada al interior de la Casa del Forero. También dijo que no tuvo mando sobre vehículos militares que transportaban civiles, como sucedió en el caso de Orlando Arrechea. Dijo que eran carros de policía militar y que no conocía a Arrechea. Ahora, como el exfuncionario narró en el juicio las torturas a las que fue sometido, precisando que le tomaron sus huellas en el Cantón Norte, Plazas Vega dijo que sus hombres de la Escuela de Caballería no lo hicieron.
Sobre los hechos del 7 de noviembre, Plazas Vega dijo que Arias Cabrales le ordenó por radio mover sus carros de la zona para que no se afectaran por el voraz incendio que consumía el Palacio. El exoficial dijo que el M-19 prendió el fuego por orden del capo Pablo Escobar para destruir archivos relacionados con el narcotráfico.
También señaló que Arias Cabrales fue quien ordenó disparar a la fachada del Palacio, supuestamente, para abrir un cráter y permitir que los gases se disiparan.
Plazas Vega dijo que solo supo quien era el magistrado Uran en 2008 y luego empezó a referirse a sí mismo en tercera persona para explicar al jurado que la Corte Suprema de Justicia lo absolvió, que jueces alcanzaron a condenar a los integrantes del M-19 por los hechos (luego fueron indultados), y calificó como errores las condenas emitidas por la Corte a Arias Cabrales y a Sánchez Rubiano.
El contrainterrogatorio

En la tarde del 16 de septiembre, los representantes de la familia Uran empezaron el contrainterrogatorio contra Plazas sobre el caso de Orlando Arrechea ya que, en su declaración, Plazas lo vinculó con el narcotráfico.
Al ser preguntado por ello, Plazas dijo que no tiene conocimiento directo para hacer esa afirmación pero que, supuestamente, los nexos del exfuncionario sí estaban establecidos en Colombia. Es importante precisar que, más allá de lo que dice Plazas, Orlando Arrechea ha dado su testimonio en varias ocasiones. Logró salir con vida sobre las 4 de la tarde del 6 de noviembre y fue llevado a la Casa del Florero en donde recibió golpes y patadas mientras lo señalaban de ser guerrillero.
Arrechea luego fue levado a la Escuela de Caballería en donde la tortura siguió hasta que un familiar logró identificarlo.
Plazas Vega negó tener responsabilidad en investigaciones o en labores de inteligencia, reconoció que era familiar del ministro de Defensa de la época. Luego, el contrainterrogatorio, entre los abogados y traductores, subió de tono. Hubo contradicciones sobre el contenido de sus libros, Vega acusó a los demandantes de querer inducirlo al error, entre otros.
Tras objeción de los demandantes, la Corte admitió el testimonio de José Daniel Martínez, un médico de la Cruz Roja, que reconoció a Plazas Vega como uno de los dos coroneles que daban su aprobación para que las personas salieran del Palacio de Justicia. De nuevo, ante las preguntas, Plazas Vega acusó de mentirosos a testigos que hablaron de torturas, calificó de falso testigo a una persona que vio salir con vida del Palacio de Carlos Augusto Rodríguez, y negó el trato “de especiales” a sobrevivientes, lo cual ya está establecido por la Corte Suprema de Justicia.
Este jueves, las partes hicieron sus alegatos de conclusión.
*Esta noticia recoge las notas de cada día del juicio que elabora el Miami Law Human Rights Program, presente en el lugar.
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