
Juicio a Plazas Vega en Estados Unidos: testigos hablan de tortura a sobrevivientes del Palacio de Justicia
La declaración de Ricardo Gómez Mazuera fue presentada ante el Tribunal del Distrito Sur de la Florida en el juicio civil que se le adelanta al coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega por la ejecución extrajudicial del magistrado auxiliar del Consejo de Estado Carlos Horacio Uran. Así se ha desarrollado el caso.
Ricardo Gámez Mazuera se presentó como un exinformante del Ejército Nacional que hizo labores de inteligencia sobre personas que eran sospechosas de pertenecer al M-19 y declaró que, por esas labores no oficiales que hacía, conoció al entonces comandante de la Escuela de Caballería, coronel Luis Alfonso Plazas Vega.
La declaración de Gámez fue presentada ante el Tribunal del Distrito Sur de la Florida en el marco del juicio civil que se adelanta en Estados Unidos contra Plazas Vega, hoy coronel retirado, por una demanda que presentó la familia del magistrado auxiliar del Consejo de Estado Carlos Horacio Uran, quien salió con vida del ataque al Palacio de Justicia del 6 y 7 de noviembre de 1985, pero cuyo cadáver fue encontrado en el edificio, lavado y con disparo en la cabeza.
Gámez es considerado un testigo clave que, en el pasado, entregó declaraciones incriminatorias contra Plazas Vega —que el exoficial ha rechazado públicamente— afirmando que recibió órdenes de torturar personas. En un video grabado en diciembre de 2006 por familiares de los desaparecidos del hecho, Gámez relacionó a Plazas con las torturas ejercidas a Carlos Augusto Vera, trabajador de la cafetería, quien salió con vida del Palacio.
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Como testigo de la familia, la declaración de Gámez fue presentada durante dos días en el juicio. Empezó el jueves 10 de septiembre. El testigo dice que escuchó a Plazas Vega ordenar “trabajar” a personas, lo que significaba una orden de torturar. El viernes 11, en la continuación de la presentación del testimonio grabado, el jurado escuchó a Gámez indicar que el Ejército sí separó a los sobrevivientes del Palacio de Justicia, que fueron trasladados a la Casa del Florero para ser interrogados.
En el contrainterrogatorio, la defensa de Plazas Vega le hizo múltiples preguntas sobre sus antecedentes. Gámez dijo que fue agente de la Policía, recibió capacitación policial y dejó la institución en 1978. Luego insistió en que fue informante no oficial para la DIJIN, la SIJIN y el B2 entre otros, sobre temas como reuniones clandestinas y de vigilancia para identificar a presuntos guerrilleros.

El testigo aseguró que pudo acceder a la Casa del Florero porque personal militar lo reconoció. Dijo que no tenía radio pero que sí escuchaba las comunicaciones oficiales e insistió que algunas personas fueron llevadas del segundo piso de la Casa del Florero a otras unidades. El testigo dijo que se subió a un camión militar, en el que había recipientes con ácido y sacos con cal viva. Según él, estos elementos se pueden usar para desaparecer personas.
Gámez dijo que el camión se dirigió a la Escuela de Caballería y que allí se descargaron los materiales y, ante ello, los abogados de la defensa presentaron una grabación de una declaración realizada en 1989 en la que este había dicho que esos elementos habían sido trasladados a la Escuela de Artillería. El testigo apuntó que fue lapsus.
¿Quién más ha declarado?

Tras la declaración de Gámez, el jurado escuchó a Hannah Martín, investigadora de Forensic Architecture que hizo una reconstrucción del ataque al Palacio de Justicia, en un trabajo que tomó varios años y la revisión de múltiple material audiovisual, el cual se centró en rastrear a los sobrevivientes incluyendo a las personas calificadas como “especiales” que fueron objeto de tortura y desaparición.
Con este testigo, el jurado vio una reconstrucción de los dos días, el seguimiento a las tropas, el reconocimiento de personas que salieron con vida como Luz Mary Portela (una de las desaparecidas), y escuchó declaraciones de la época dadas a medios, entre otros elementos y modelos tridimensionales que examinaron quiénes salieron vida, entre otros.
En el quinto día del juicio declaró Orlando Quijano, quien trabajaba en el Palacio y salió con vida el 6 de noviembre. Quijano se identificó a sí mismo en video, junto con Orlando Arrechea, funcionario de la Corte Suprema de Justicia, saliendo hacia la Casa del Florero. El testigo narró que aunque se identificó, los soldados se burlaron de él por su ropa por “no estar vestido como un abogado”, y lo señalaron de ser de la guerrilla.
Quijano dijo que vio a Plazas Vega en la Casa del Florero y que solo supo su nombre cuando lo vio en televisión. Aseguró que lo llevaron a un cuarto, lo obligaron a permanecer en puntillas en medio de insultos y que luego se lo llevaron las caballerizas del Cantón Norte en donde fue golpeado, torturado mediante la técnica 'submarino' y presionado para decir que era de la guerrilla. Según su testimonio, los soldados le pusieron una bolsa negra en la cabeza y previo a su liberación, fue obligado a firmar un documento que decía que había recibido buen trato.
El jurado también escuchó al periodista Ignacio Gómez, quien narró cómo los periodistas estaban haciendo su trabajo los dos días. Dijo que vio a Plazas cerca de la Casa del Florero e indicó que, para ellos, el oficial era considerado como la personas a cargo.
Igualmente, declaró el exmagistrado Nicolás Pájaro. El testigo dijo que el M-19 mantuvo a los rehenes cerca de un baño, y recordó haber visto al magistrado auxiliar Carlos Horacio Uran y dijo que él entregó su camisa a un guerrillero que salía del Palacio para negociar con los militares. Pájaro declaró que temía que los militares les dispararan a los rehenes, y que no vio al M-19 ejecutar personas.
Según declaró, solados y hombres armados vestidos de civil intentaron ingresar al quirófano en donde le iban a hacer una cirugía porque tenía una herida de bala. Pájaro dijo que, a su juicio, fue la protección médica la que le salvó su vida.
En el quinto día del juicio también declararon Mairée y Helena Uran Bidegain, hijas del magistrado auxiliar, quienes narraron cómo fue vivir sin un padre, explicaron al jurado que la Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó que Uran salió con vida y narraron las amenazas que obligaron a la familia a salir del país. “La democracia no se defiende con tanques”, dijo Helena Uran.
En el sexto día del juicio declararon exmilitares. Orlando Galindo Cifuentes, que era capitán en la Escuela de Caballería, dijo que se quedó en ese lugar y que tenía comunicaciones con Plazas Vega. Negó la existencia de un trato “especial” a sobrevivientes y reconoció ser amigo del exoficial. Por su parte, Abelardo Gómez, segundo al mando de la Escuela, aseguró que estaba en vacaciones cuando ocurrió la toma y llegó a la escena el 7 de noviembre. Dijo que en el lugar no fueron detenidas personas y que no escuchó a Plazas dar órdenes en contra de civiles.
*Nota: esta noticia recoge las notas de cada día del juicio que elabora el Miami Law Human Rights Program, presente en el lugar.
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