Ir al contenido principal
Álvaro Uribe Vélez - absolución
Poder

Álvaro Uribe anda absuelto: ¿aspirará al Senado o a la Vicepresidencia?

Álvaro Uribe Vélez. Fotoilustración: Yamith Mariño.

Aunque la contraparte del expresidente anunció un recurso de casación, ya se empieza a hablar de una posible candidatura al Senado para impulsar la lista del Centro Democrático y de una aspiración como fórmula de algún candidato presidencial.

Por: Mateo Muñoz

Durante el largo proceso judicial en su contra, Álvaro Uribe ha transitado por todos los estados de la ‘materia’ posibles. Pasó de acusar a ser acusado, luego de condenado a absuelto, y ahora solo le falta consumar uno más: ser candidato. El más reciente giro en la trama dejó al expresidente fortalecido y con dos caminos políticos de frente, uno viable a todas luces y otro polémico y enredado.

Este 21 de octubre el país conoció el fallo de segunda instancia del Tribunal Superior de Bogotá que decidió absolver de todos los cargos al expresidente Álvaro Uribe Vélez, un escenario que solo estaba en el presupuesto de sus seguidores más optimistas. Además del júbilo por la victoria judicial, en el Centro Democrático hay expectativa por el rumbo político que decida tomar Uribe. Con la confirmación de que sí estará activo en la campaña, las preguntas ahora giran en torno a cuáles serán sus aspiraciones de poder para 2026 y cómo responderá su partido a esas expectativas.

El número 25

Las amargas experiencias de los últimos tres gobiernos con el Legislativo han hecho que los partidos y coaliciones con aspiraciones presidenciales redoblen sus esfuerzos para armar listas competitivas al Congreso. Por ejemplo, el Pacto Histórico se fijó la meta de obtener la mayoría en el Senado y la Cámara, compitiendo con una lista única y cerrada soportada por varios movimientos. De hecho, la apuesta de la izquierda por el Legislativo tiene mejor cara que la caótica escogencia de su candidato presidencial. 

Lo mismo está haciendo el Centro Democrático desde hace meses bajo la tutela de Álvaro Uribe. Aunque es remota la posibilidad de que uno de los cinco precandidatos presidenciales de este partido llegue a la primera vuelta, en el caso del Congreso las cuentas son más prometedoras desde que el mismo Uribe decidió aspirar al Senado ubicado en el puesto 25.  

Esta posición de Uribe en la lista preliminar de su partido no es azarosa. Aunque el puesto 25 hace muy difícil que el expresidente consiga la curul, le sirve para arrastrar votos para los primeros 24 candidatos. Así el Centro Democrático podría consolidarse como la primera fuerza en el Senado.

Incluso, voces influyentes del partido como la de María Fernanda Cabal han deslizado la posibilidad de que Uribe, apalancado en su absolución, pueda ocupar otro puesto con más probabilidades de obtener una curul. “Puede aspirar en el puesto que quiera”, dijo la senadora y precandidata presidencial.

El entusiasmo en el Centro Democrático con la absolución de Uribe no solo se explica por el significado político de la decisión, sino por la solidez jurídica que le da a la candidatura del expresidente. Aunque el senador Iván Cepeda anunció un recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, este no le impide a Uribe lanzarse al Senado.

Iván Cepeda-rueda de prensa
Iván Cepeda decidió ser precandidato a la Presidencia luego del primer fallo que condenó a Álvaro Uribe.

Se trata de una última instancia que opera cuando alguna de las partes queda inconforme con el fallo de segunda instancia y considera que hay razones de peso para pedir la revisión a la Corte Suprema. El anuncio del recurso genera la suspensión inmediata de los efectos del fallo absolutorio de segunda instancia. Es decir, volvemos al estado previo de este 21 de octubre. Sin embargo, esto tampoco le impide al expresidente ser candidato. De hecho, aun si la condena de Uribe hubiese sido confirmada por el Tribunal Superior de Bogotá, de todas formas, habría seguido habilitado para competir en la campaña.

Ahora bien, con el anuncio de la casación surge el interrogante de qué pasaría si Uribe sigue en campaña o incluso es elegido como senador y la Corte Suprema resuelve el recurso en su contra. 

En primer lugar, de acuerdo con expertos consultados y atendiendo a los tiempos usuales que toma la Sala de Casación de la Corte para dar respuesta a una casación, una decisión final podría tardar varios años. Primero se tienen que surtir varias etapas de sustentación de las partes y admisión del recurso, que suelen tomar varios meses cada una. Esto le daría tiempo a Uribe para participar activamente y libre en la campaña desde hoy hasta por lo menos marzo de 2026, fecha de las elecciones legislativas. 

En todo caso, si la casación se resolviera en contra del expresidente antes de las elecciones de Congreso, sería privado de la libertad y quedaría fuera de campaña. Y si ya es senador, perdería la curul y no podría ser reemplazado.

Uribe vicepresidente: ¿pensar con el deseo?

El éxtasis por la absolución de su jefe político ha hecho que en el Centro Democrático corra otra vez la idea de que Uribe sea la fórmula vicepresidencial del candidato único de la derecha. Esa propuesta ya había sido impulsada hace unos meses por los precandidatos María Fernanda Cabal y Abelardo de la Espriella, así como por Tomás Uribe Moreno.

“Hay que tener claro que, cualquiera que sea la fórmula, esta debe llevar al gran colombiano, Álvaro Uribe, como vicepresidente. Esa posibilidad es jurídicamente viable”, dijo De la Espriella a finales de 2024.

Sobre esta idea, CAMBIO consultó a varios expertos, quienes coincidieron en que se trata de una posibilidad jurídicamente remota. Para Alfonso Portela, abogado experto en temas electorales, es claro que las funciones del vicepresidente están enfocadas en suplir al jefe de Estado si este falta. Y, para él, Uribe estaría inhabilitado para asumir como presidente, por la prohibición de la reelección. Es decir, no tiene sentido nombrar en ese cargo a alguien que no puede cumplir las funciones que tendría.

Con eso coincide Alfredo Beltrán, expresidente de la Corte Constitucional, quien mencionó que “cuando los electores votan por una fórmula, votan en una sola papeleta y en el mismo día para ejercer la Presidencia”. Beltrán agregó que, si Uribe llegase a aparecer en el tarjetón electoral, cualquier ciudadano podría pedir la nulidad de la inscripción, porque no estaría habilitado para ser presidente y en esa votación se le daría ese aval. Lo mismo opinó el expresidente de la Corte Constitucional José Gregorio Hernández.

A pesar del absurdo jurídico que sería tener a Uribe como fórmula, en el Centro Democrático hay quienes consideran que esta idea es simbólica y que ha sido malinterpretada. Es decir, Uribe podría no aparecer en el tarjetón como aspirante a vicepresidente, pero en la práctica sería quien oriente la campaña del candidato presidencial. “A diferencia de 2022, es importante que el expresidente Uribe sea visible, esté al lado del candidato que se elija y la gente lo identifique como su heredero”, le dijo a CAMBIO una fuente del uribismo.

Sea al Senado o simbólicamente a la Vicepresidencia, la absolución de Uribe le renueva el vigor para liderar las campañas al Congreso y la Presidencia de su partido. Aun más cuando hay escasez de liderazgos fuertes en las listas y en la oposición. Lo que parecía ser un vacío inminente en la competencia política del otro año, ahora se transformó en un reacomodamiento de un peso pesado.

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales