
¿Hasta dónde llegará Donald Trump en su lucha contra el narcotráfico?
El presidente Donald Trump y en el fondo un par de embarcaciones antes del ataque.
Mientras Estados Unidos afirma haber matado a otros 14 “narcoterroristas” en aguas del Pacífico, el presidente Petro califica la acción como un “crimen de guerra”. El hecho ocurre en momentos en que se informa que Colombia tiene 262.000 hectáreas sembradas de coca, la cifra más alta de su historia.
Por: Armando Neira
Estados Unidos no cede un milímetro en la que denomina “guerra contra el narcotráfico”. En las últimas horas, el ejército de la superpotencia informó que mató a 14 personas tras atacar cuatro lanchas que vincula con el tráfico de drogas, en una operación realizada en aguas internacionales del océano Pacífico, según información suministrada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
“Siguiendo instrucciones del presidente Trump, el Departamento de Guerra llevó a cabo tres ataques cinéticos letales contra cuatro embarcaciones operadas por organizaciones terroristas designadas (DTO) que traficaban con narcóticos en el Pacífico”, escribió el jefe del Pentágono en su cuenta de X. En esta publicación incluyó un video en el que se aprecian las imágenes de las acciones de destrucción de las embarcaciones.
Yesterday, at the direction of President Trump, the Department of War carried out three lethal kinetic strikes on four vessels operated by Designated Terrorist Organizations (DTO) trafficking narcotics in the Eastern Pacific.
— Secretary of War Pete Hegseth (@SecWar) October 28, 2025
The four vessels were known by our intelligence… pic.twitter.com/UhoFlZ3jPG
Precisamente, Hegseth aseguró que ocho “narcoterroristas” se encontraban a bordo de las embarcaciones durante el primer ataque, cuatro durante el segundo y tres en el tercero. “Un total de 14 narcoterroristas murieron durante los tres ataques, con un sobreviviente”, agregó.
“Todos los ataques se llevaron a cabo en aguas internacionales y no hubo heridos entre las fuerzas estadounidenses”, precisó el secretario de Guerra, quien insistió en que el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom, por su sigla en inglés) inició de inmediato los protocolos para rescatar al único superviviente.

“Las autoridades mexicanas de búsqueda y rescate aceptaron el caso y asumieron la responsabilidad de coordinar el rescate”, aseguró. En efecto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó el rescate de un sobreviviente por parte de la marina mexicana “por razones humanitarias”.
“Hoy nos lo informó el secretario de marina: un ataque en aguas internacionales alcanzó una embarcación que presuntamente llevaba droga. Parece que quedó un sobreviviente y la marina, por razones humanitarias y dentro de los tratados internacionales, decidió rescatar a esta persona”, declaró ella.
Trece embarcaciones, 57 muertos
Con esto, el ejército de Estados Unidos asegura haber hundido 13 embarcaciones en las que han perdido la vida 57 personas en aguas internacionales del Caribe y del Pacífico.
El hecho profundizó la distancia entre los presidentes Trump y Petro y planteó hasta dónde está dispuesta a llegar la administración estadounidense en su lucha contra el narcotráfico que, por ahora, es marítimo y aéreo.
Las relaciones entre ambos mandatarios, ya de por sí muy críticas en una escalada que ha incluido el retiro de la visa al presidente Petro, su inclusión en la Lista Clinton, así como la de su esposa, Verónica Alcocer; la de su hijo Nicolás y la de su ministro del Interior, Armando Benedetti, han entrado en una fase definitiva de no retorno.
Desde Japón, donde adelanta una visita de Estado, el presidente estadounidense rechazó las críticas de detractores como Petro, quien ha asegurado que en los bombardeos han muerto pescadores y no narcotraficantes.
“Los demócratas de la izquierda radical dijeron que solo estaban pescando. Bueno, los submarinos no pescan, ¿verdad? Ustedes saben más de submarinos que yo”, replicó el mandatario ante tropas estadounidenses a bordo del portaaviones USS George Washington, en la base naval de Yokosuka.

Petro, quien se encuentra en visita oficial en Arabia Saudita, insistió: “Son asesinados”. Y aseguró que Estados Unidos “rompe los tratados internacionales y el derecho de gentes. No se puede hacer uso desproporcionado de la fuerza; las bajas se convierten en asesinatos”, sentenció.
El mandatario colombiano pidió la solidaridad de la región: “Si América Latina y el Caribe no se unen contra la arbitrariedad en el Caribe y en las tierras de Bolívar, serán por siempre parias”.
Vientos de invasión
El presidente Petro ha rechazado el despliegue militar de Estados Unidos, que, en su opinión, puede conducir a una invasión de Venezuela. Trump, por su parte, no ha descartado el uso de operaciones militares terrestres y mantiene una gran presión sobre Nicolás Maduro, a quien acusa de ser el jefe del llamado Cartel de los Soles y por cuya captura ofrece una recompensa de 50 millones de dólares.
El interrogante, tras estos hechos, es cuál será el siguiente paso que dé Trump. Eduardo Pastrana Buelvas, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, le dijo a CAMBIO que las maniobras y el despliegue de fuerza que viene realizando Estados Unidos, siguiendo órdenes de Trump, son más un mecanismo de disuasión y presión que una señal de invasión a gran escala.

“Se trata de una forma de presionar al régimen, acorralarlo y mostrar acciones que busquen generar inestabilidad interna, alentar a la oposición y, por supuesto, acompañar estas acciones con operaciones encubiertas de la CIA”, señaló.
“¿Podría haber una operación militar limitada con fuerzas especiales? Es muy difícil”, responde el experto. Para él, se trata de un desafío enorme porque, a pesar de las intenciones de Trump en Venezuela, por ahora “no se perciben fisuras internas”.
“Por el contrario, esto ha reforzado la unidad y la cautela, así como las operaciones de inteligencia y contrainteligencia para detectar cualquier movimiento interno o provocación externa”, aseguró el analista.
¿Entrarán las Fuerzas Especiales?
Aun así, Pastrana descarta una invasión a gran escala. “No descarto una operación limitada de las Fuerzas Especiales, aunque su éxito tampoco está garantizado. Estados Unidos ha fracasado en muchas de ellas: el caso de Somalia en 1993, con marines arrastrados por las calles de Mogadiscio, o el intento fallido de rescatar a los rehenes en la embajada de Teherán en 1979, que fracasó totalmente”.
Pastrana considera que no existe la posibilidad de un levantamiento interno contra el régimen venezolano debido a las sólidas estructuras de contrainteligencia que este ha construido durante años.
El académico advierte que esta modalidad de confrontación puede conducir a un fracaso. “No digo que sea imposible, pero no creo que se produzca una invasión a Venezuela ni a Colombia”. Podrían realizarse operaciones limitadas, pero no resolverían el problema de fondo ni provocarían un cambio de régimen. “Aunque se hundan cuatro o cinco lanchas diarias durante tres días, el narcotráfico ha demostrado su capacidad de adaptarse, diversificar rutas y medios”.
En esta misma línea, Néstor Rosanía, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, afirma: “Primero, la lucha contra el narcotráfico ha sido un fracaso. En 1998, cuando inició el Plan Colombia, había más de 170.000 hectáreas de hoja de coca, y hoy hay más de 250.000.
En sus estudios, encuentra que el aumento ha sido constante; no es un fenómeno coyuntural de los últimos tres años, sino que todos los gobiernos han visto un incremento importante, significativo y sistemático en el cultivo de coca.
Las rutas de la coca
“Segundo, alrededor de este tema, el 70 por ciento de la cocaína sale por la frontera con Ecuador y el 30 por ciento por la frontera con Venezuela. Si realmente se tratara de un asunto de interdicción, la capacidad militar norteamericana estaría en el Pacífico y no en el Atlántico. Eso demuestra que, en realidad, existe un trasfondo político más que técnico”, dice Rosanía. “Y tercero: el sostenimiento de Nicolás Maduro a nivel interno se basa en dos factores fundamentales: su alianza con lo que se denomina el bloque contrahegemónico Rusia-China-Irán-Corea del Norte. Y la construcción de las milicias bolivarianas, un ejército preparado para una guerra de cuarta o quinta generación, es decir, una guerra asimétrica”.

Rosanía asegura que Estados Unidos es el mejor ejército del mundo en una guerra regular, pero suele fracasar en guerras irregulares o asimétricas. El modelo venezolano toma como referencia conflictos como Vietnam, Afganistán o Irak. Estados Unidos gana la guerra regular en semanas o meses, pero en la guerra irregular puede permanecer empantanado durante años.
El docente recuerda, también, que el Estado Mayor venezolano, bajo el mando de Chávez, creó en 2008 el concepto de la milicia bolivariana, pensando precisamente en un escenario de invasión. “Si fueran invadidos, el ejército regular –que evidentemente perdería ante Estados Unidos– se convertiría en un ejército de resistencia o guerrilla nacional, sosteniendo un conflicto de larga duración”.
Maduro afirma que tiene 4 millones de integrantes, aunque algunos estiman que son unos 2 millones. Aun así, esa cifra implicaría un conflicto prolongado y sangriento.
Guerra de micrófonos
Para los analistas, esto lleva a concluir que habrá mucha presión y una “guerra de micrófonos”, pero –como ya ocurrió cuando Trump hacía declaraciones sobre Canadá o Groenlandia–, de ahí a una acción armada con tropas en el terreno hay una gran distancia. Ello abriría una guerra civil en Venezuela y un escenario que afectaría directamente a Colombia.
Todas las perspectivas militares apuntan a que un posible escenario de invasión ya estaba previsto por Venezuela desde 2008. Por esa razón, esa opción se ve poco probable, aseguran expertos consultados por CAMBIO.
El senador Lindsey Graham, cercano a Trump, tiene otra visión: “El presidente Trump me dijo que planea informar a los miembros del Congreso, a su regreso de Asia, sobre posibles operaciones militares futuras contra Venezuela y Colombia”, dijo en una entrevista en el programa Face the Nation, de CBS.
Para este congresista, el presidente Trump “tiene toda la autoridad del mundo” para realizar estas acciones como los ataques contra las embarcaciones. “Esto no es asesinato –dice–. Esto es proteger a Estados Unidos del envenenamiento por narcoterroristas de Venezuela y Colombia”.
Esta situación ocurre mientras el presidente Petro se adelantó a la publicación oficial de la cifra que cada año presenta la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) y aseguró que, en 2024, los cultivos de coca aumentaron un 3,56 por ciento, al alcanzar las 262.000 hectáreas. Se trata de la cifra más alta de cultivos ilícitos en la historia del país.
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