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Iván Cepeda, Sergio Fajardo, Abelardo de la Espriella, candidatos presidenciales.
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Las claves de la primera encuesta tras el fin de la Ley Mordaza

Iván Cepeda, Sergio Fajardo, Abelardo de la Espriella, candidatos presidenciales

Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo De la Espriella encabezan la intención de voto en la carrera presidencial, mientras el centro se consolida como la primera fuerza política del país. Análisis.

Por: Armando Neira

La primera fotografía de la intención de voto en Colombia, tras el fin de la veda en cumplimiento de la llamada Ley Mordaza, muestra a tres hombres claramente definidos ideológicamente que toman ventaja sobre el casi centenar de competidores: Iván Cepeda, de la izquierda; Sergio Fajardo, del centro, y Abelardo De la Espriella, de la derecha.

Visto en retrospectiva, era difícil imaginar este escenario. En agosto de 2022, en un país habituado a hablar de las elecciones próximas cuando el mandatario de turno apenas se está posesionando, se creía que para esta época del año serían solo mujeres las que estarían en el tarjetón: Francia Márquez, Verónica Alcocer, Claudia López, María José Pizarro, María Fernanda Cabal y Paloma Valencia eran los nombres que se escuchaban en las conversaciones.

Después irrumpieron Vicky Dávila, desde la dirección de la revista Semana, y las exministras Susana Muhamad y Carolina Corcho, lo que parecía confirmar la tesis de que en las elecciones de 2026 las mujeres no solo serían protagonistas, sino las únicas con opciones reales de alcanzar el poder.

Algunas de ellas, en la práctica, desaparecieron de la competencia por distintas circunstancias, y las que quedan deberán esforzarse al máximo para entrar en el lote puntero. Con el fin de la veda impuesta por la Ley Mordaza —una norma controvertida que prohibía la publicación de encuestas de intención de voto hasta el mes de noviembre—, la primera fotografía muestra a algunas candidatas rezagadas y a otras muy distantes.

Esa es la lectura inicial de la más reciente encuesta de la firma Cifras y Conceptos, divulgada este miércoles por Caracol Radio. Es la primera que, además, mide a Cepeda como candidato del Pacto Histórico, tras ganar la consulta popular del domingo 26 de octubre.

Es la primera fotografía

Sin embargo, se trata solo de una primera fotografía de la carrera electoral, para nada definitiva. “La encuesta muestra que los colombianos no han digerido de manera plena la elección del próximo año. Cuando un 62 por ciento aún no sabe por quién votará, hay que decir necesariamente que no hay certeza sobre lo que pueda ocurrir con la elección definitiva del año entrante”, afirma el analista Pedro Viveros.

Intención de voto en Colombia.
Intención de voto en Colombia.

En efecto, mientras el 38 por ciento afirma tener decidido su voto para la Presidencia de la República, un significativo 62 por ciento reconoce que aún no lo tiene claro. Esta indecisión es aún más pronunciada en las contiendas legislativas: el 74 por ciento no ha definido su voto para el Senado y el 77 por ciento para la Cámara de Representantes, dice la encuesta.

Para este experto, es importante subrayar que no están incluidos todos los aspirantes en esta medición. Desde su punto de vista, también menciona que habrá otras mediciones que probablemente incidirán en el avance de las candidaturas. Así como la del Pacto Histórico catapultó a Cepeda, es muy posible que la del Centro Democrático también sea relevante. Y habrá un hecho que marcará un punto de inflexión: las consultas interpartidistas de marzo.

El caso de Cepeda ha sido objeto de numerosos análisis tras su reciente triunfo, y él se muestra cómodo. En su campaña informan que María José Pizarro será la jefa de Debate, lo que muestra que, paso a paso, van consolidando su organización y una ruta a seguir, y que la discusión sobre la cabeza de lista al Senado, que será Carolina Corcho, ya es un capítulo cerrado.

Lo que también está claro es que hoy la izquierda es el espectro ideológico más organizado, lo que se evidencia en la intención de voto mayoritaria alrededor del único candidato que tiene ese sector, mientras espera el Frente Amplio de marzo.

La izquierda muestra su organización

La izquierda probablemente crecerá, especialmente gracias a la centroizquierda que pueda unírsele. Esa corriente está representada en el voto de opinión —visible solo en la elección final— y en el voto de maquinaria que puedan aportar figuras como Roy Barreras, Mauricio Lizcano, Luis Gilberto Murillo, Juan Fernando Cristo y otros políticos que representan ese espectro. Allí podrían incorporarse candidatas como Claudia López, quien, aunque no es petrista, comparte parte de ese electorado.

En el centro, la figura es, por ahora, Fajardo. Esta encuesta confirma su liderazgo: entre los candidatos medidos siempre se mantiene entre los primeros lugares, mientras los demás opcionados fluctúan según la coyuntura. 

Hay sobre la mesa dificultades. El centro es un concepto complejo. En términos políticos, muchas personas prefieren identificarse con el centro porque buscan mantener un equilibrio y no verse cargadas hacia los extremos, hoy tan estigmatizados. 

Sin embargo, en la historia reciente se han visto ejemplos de que, si el centro no representa un ideario fuerte y una narrativa propia, termina diluyéndose. Históricamente, el grueso del voto de centro se dispersa entre la izquierda y la derecha, aunque eso no signifique su desaparición.

El candidato que hoy representa ese espacio, Fajardo, ha manifestado abiertamente que no buscará alianzas con quienes podrían ser sus aliados naturales, como Claudia. Esa decisión podría afectarle. Aunque el centro muestra datos relevantes en la foto actual, habrá que esperar a las elecciones de marzo para ver cómo se reconfiguran las fuerzas del centro político en el Congreso, pues parte de esa maquinaria acaba tomando posición hacia uno de los extremos.

El fenómeno De la Espriella

Es un capítulo aparte. La primera reflexión es que lo de Abelardo De la Espriella constituye un fenómeno político real. No se trata solo de un protagonista en redes sociales ni de un impacto mediático pasajero, sino de un fenómeno electoral concreto.

Esto va más allá de las más de 15.000 personas que lo fueron a ver al Movistar Arena, el pasado fin de semana, de las casi 200.000 que se conectaron a su entorno digital y al de los creadores de contenido que participaron en el evento, y de los cientos de usuarios que difundieron videos a través de sus redes personales.

¿Por qué? Porque desde el 16 de julio —fecha de lanzamiento de su campaña—, ha logrado posicionarse y ahora como puntero junto con otros dos candidatos: uno de izquierda y otro de centro, ambos con cerca de veinte años de trayectoria política. Uno ha sido senador durante cuatro periodos; el otro, gobernador y dos veces precandidato presidencial. 

Afinidad partidista en Colombia.
Afinidad partidista en Colombia.

En contraste, De la Espriella, aunque siempre ha estado vinculado a la política y a la opinión pública, no tiene experiencia en este tipo de procesos ni cuenta con una estructura partidaria que respalde su votación. Precisamente por eso se consolida como un fenómeno político.

De la Espriella tiene mucho margen para crecer. Según los resultados de la Polimétrica sobre Cultura Política, su nivel de conocimiento aún no es tan alto como el de otros candidatos: se ubica apenas por encima del promedio. Además, su nivel de favorabilidad es igual al de Sergio Fajardo. Aunque presenta cierto nivel de rechazo, este no parece significativo; es un rechazo promedio para una figura política de derecha.

Aun así, el crecimiento de De la Espriella podría ser mucho mayor no solo por los datos mencionados, sino también porque aún no cuenta con el respaldo firme de un partido político o movimiento estructurado. Es posible que en algún momento reciba apoyo total o parcial del Partido Conservador o de Cambio Radical —dependiendo de lo que determine Germán Vargas Lleras, quien mantiene en la incertidumbre a sus seguidores por motivos de salud—. También podrían sumarse facciones del Partido de La U, del Liberal o incluso del Centro Democrático, según los resultados de futuras consultas o encuestas.

De la Espriella se ha consolidado como un fenómeno político capaz de superar a figuras tradicionales y a otros outsiders que han intentado crecer sin éxito, como Juan Carlos Pinzón, quien, pese a haber invertido bastante dinero en publicidad en Meta y en X (antes Twitter), no logra superar el 6 por ciento en ninguno de los estudios de percepción.

Más allá del espectáculo

Al analizar a De la Espriella, la experta en comunicación política Juliana Ocampo señala que el lanzamiento de su campaña demuestra que entiende el momento político como un espectáculo en el que la forma puede pesar más que el contenido.

Su puesta en escena —masiva, emocional y bien producida— busca enviar un mensaje de fuerza, bienestar y capacidad de movilización, dice ella. En un escenario donde muchos candidatos compiten por atención y no necesariamente por propuestas, De la Espriella apuesta por la polarización y la marca personal como motores de crecimiento, agrega.

Sin embargo, el interrogante de fondo no es si puede hacer ruido, sino si podrá transformar esa visibilidad en viabilidad electoral. Su discurso, construido sobre la confrontación y la provocación, le permite capturar nichos de opinión inconformes con el establishment político.

“Si logra cuidar su mensaje, evitar los excesos verbales y demostrar que tiene algo más que espectáculo, es posible que llegue a segunda vuelta. Con un país tan polarizado, un candidato que combine visibilidad, narrativa y contención puede transformarse en una opción real, dice la analista Ocampo.

Urnas elecciones mayo 2026
Según varios estimativos, el candidato que aspire a pasar a segunda vuelta, tiene que obtener unos seis millones de votos en la primera.

María Jimena Escandón, también experta en lectura política, cree que De la Espriella, como producto político de mercadeo, es perfecto: tiene el carisma costeño, es ágil y rápido en su comunicación, su campaña es colorida y alegre, proyecta fuerza y se desliga de la estructura pesada de los partidos tradicionales.

“Colombia se enamora con facilidad de los outsiders, como ocurrió hace tres años con Rodolfo Hernández. En esta ocasión, De la Espriella supo leer la necesidad de los votantes: se montó en la narrativa de la seguridad y la mano dura. Tiene una posibilidad importante de avanzar, siempre que logre acuerdos con el centro y capture el voto de la derecha”, dice ella.

Un golpe sobre la mesa

“Es un outsider atractivo porque no ha hecho parte de la política tradicional en el sentido electoral, aunque ha estado muy vinculado al medio político como asesor. Es posible que esté disputando la única opción de la derecha con algún otro precandidato”, reflexiona, por su parte, el analista Víctor Solano.

Y anota que “sin lugar a dudas es un precandidato que, a simple sondeo informal, despierta muchas simpatías dentro de un segmento, especialmente en la derecha”.

Como conclusión sobre De la Espriella, el analista Gabriel Cifuentes señala que la presentación en el Movistar Arena puede leerse desde la estética política. “Llenar un estadio siempre impacta; con eso quiso dar un golpe sobre la mesa y posicionarse como el candidato más fuerte de la derecha, sin partido pero con amplios apoyos”.

Cifuentes dice que De la Espriella subió a la tarima a distintas personalidades de la derecha, influenciadores y políticos, con la clara intención de mostrarse como un candidato con apoyo tanto popular como de opinión. “Esta convención se realizó pocos días antes de que se retomaran las encuestas, por lo que seguramente acaparó la atención de los medios, lo que podría darle visibilidad en un momento en que el país ha estado a oscuras”, dice Cifuentes.

Electores elecciones 2026
En 2026, Colombia elegirá un nuevo Congreso y al presidente de la República.

“Si bien llenar un estadio no garantiza una victoria electoral, en el imaginario colectivo una plaza llena refuerza la idea de una campaña en crecimiento, y eso en política cuenta mucho”, agrega. “Su discurso, completamente antipetrista, busca conquistar esa base de votantes”.

El centro es mayoría

La encuesta también muestra otros elementos de interés. Y en este hay que subrayar que el centro es hoy la primera fuerza política, con el 45 por ciento del electorado. En efecto, este espectro político se ha consolidado como la principal fuerza ideológica en Colombia, con un 45 por ciento de identificación ciudadana, duplicando a la izquierda (22 por ciento) y superando por 13 puntos a la derecha (32 por ciento).

Sin embargo, según César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos, este amplio sector carece de representación unificada y de liderazgo claro, lo que refleja un electorado mayoritariamente moderado, pero huérfano de opciones políticas definidas.

La encuesta también indagó sobre un asunto de política exterior de palpitante actualidad: la inclusión del presidente Petro en la llamada Lista Clinton por parte del Gobierno de los Estados Unidos.

Los resultados muestran una opinión pública dividida. Un 49 por ciento de los colombianos no está de acuerdo con la decisión del Gobierno estadounidense, lo que sugiere un respaldo significativo al mandatario y una posible percepción de intromisión por parte de la potencia norteamericana.

Sin embargo, un 40 por ciento sí apoya la medida tomada por Washington, lo que refleja las profundas críticas y la desconfianza que aún existen hacia el presidente en un sector del electorado. Un 11 por ciento no supo o no quiso responder.

En conclusión, sobre esta primera fotografía de la intención de voto vale señalar que, aunque tres hombres puntean en Colombia, son tantos los factores que alteran la realidad política que hay que esperar qué pasos darán para mantenerse en las posiciones de privilegio. “Podríamos decir que hoy ya hay patos al agua, pero la orilla todavía está muy lejos”, concluye Viveros.

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