
Un megacontratista, el relacionista de Pitufo y una empresa vinculada con el narcotráfico: los vuelos que atormentan a la campaña de Petro
Desde hace varios meses, los gastos y aportes para transporte aéreo en la campaña de Gustavo Petro de 2022 han estado bajo escrutinio de las autoridades. El capítulo del vuelo gestionado por uno de los hombres cercanos a Diego Marín se suma a la lista de otras controversias similares sobre las cuales todavía hay mucho por resolver.
Por: Mateo Muñoz
Atender un evento en Bogotá, luego viajar a Cali y terminar la jornada en Buenaventura, en donde se planeará la reunión del día siguiente en Popayán. Así es un día cualquiera en la campaña de un candidato presidencial que, sin poder depender por completo de la ‘puntualidad’ y las condiciones de seguridad de las aerolíneas comerciales, acuden a los vuelos privados para estar lo más cerca posible de la omnipresencia. Sin embargo, la gestión de estos traslados abre la puerta a benefactores y proveedores que no siempre tienen un historial limpio o intenciones simplemente altruistas.
Tuvieron que pasar tres años para que se revelara un hecho grave y paradójico: durante la campaña Gustavo Petro viajó en un avión gestionado por Víctor Hugo Sierra Gutiérrez, supuesto testaferro de Diego Marín, zar del contrabando a quien el Gobierno lo ha declarado su enemigo.
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