
Un negacionista del conflicto dirigirá el Centro de Memoria
El presidente Abelardo de la Espriella continúa designando funcionarios clave para su batalla cultural. Al Centro Nacional de Memoría Histórica llegará D’Mar Córdoba Salamanca, quien trabajó en las UTL de las senadoras Paola Holguín y Thania Vega; y durante más de dos décadas estuvo en el programa La Hora de la Verdad, del exministro Fernando Londoño.
Por: Redacción Cambio
El presidente Abelardo de la Espriella avanza en uno de los propósitos más buscados de su proyecto político: modificar el relato con el que el Estado colombiano ha contado su historia reciente. Uno de los movimientos más significativos en esa dirección es la llegada de D’Mar Córdoba Salamanca al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), la entidad encargada de investigar, preservar y divulgar la memoria del conflicto armado y de contribuir a la dignificación de sus víctimas.
Córdoba ha cuestionado públicamente la manera como se ha definido el conflicto armado colombiano. Así, por ejemplo, ha escrito: “La narrativa del conflicto armado sirvió para presentar a estas guerrillas como fuerzas beligerantes, cuando en realidad operaban como grupos criminales con una agenda ideológica”.
La frase resume una de las posiciones que han generado cuestionamientos sobre su llegada a una institución cuyo trabajo está directamente relacionado con la reconstrucción histórica de ese conflicto. La pregunta que plantea su designación es inevitable: ¿cómo dirigirá el Centro de Memoria una persona que cuestiona uno de los marcos conceptuales sobre los cuales se ha construido la memoria institucional del conflicto?
El Centro de Memoria fue creado por la Ley 1448 de 2011 con la misión de contribuir al esclarecimiento de la verdad y a la reconstrucción de la memoria histórica sobre las violaciones ocurridas en el marco del conflicto armado interno. Su trabajo incluye la recuperación, conservación y análisis de documentos, testimonios y otros materiales relacionados con ese periodo.
La llegada de Córdoba no es todavía, formalmente, un nombramiento definitivo aunque parece que se hará en cuestión de horas. Su declaración de bienes y rentas ya fue publicada en la página de la Presidencia, un paso previo a su designación oficial. Pero su perfil ya permite entender el lugar que ocupa dentro del proyecto del nuevo Gobierno.
Una trayectoria en la derecha
Córdoba Salamanca es abogado de la Universidad Católica de Colombia, especialista en Derecho Constitucional y Administrativo y magíster en Derecho. También ha sido profesor universitario y ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en espacios políticos y mediáticos de la derecha.
Desde 2016 hizo parte de las unidades de trabajo legislativo de las entonces senadoras del Centro Democrático Paola Holguín y Thania Vega. Registros del Senado muestran su vinculación como asesor en las UTL. Holguín es ahora la ministra de Cultura.

Thania Vega, esposa del coronel Alfonso Plazas Vega, también fue integrante del Centro Democrático. Durante la negociación del acuerdo de paz con las FARC, defendió públicamente una posición frontal contra las concesiones a esa guerrilla.
Pero el principal escenario profesional de Córdoba durante años fue la radio. Trabajó como productor, periodista y locutor y durante más de dos décadas estuvo vinculado al programa La Hora de la Verdad, dirigido por el exministro Fernando Londoño Hoyos, uno de los principales referentes de la derecha colombiana.
El propio programa celebró su llegada al CNMH y dijo que asumía el cargo con el compromiso de “defender la verdad, cuestionar las versiones oficiales y darle voz a quienes durante años no han sido escuchados”.
Una memoria alternativa
La posición de Córdoba sobre el conflicto no se limita a sus publicaciones en redes sociales. Después de la presentación del informe final de la Comisión de la Verdad, en 2022, promovió una iniciativa denominada Comisión Civil para el Esclarecimiento de la Verdad, desde la Fundación Escuela Libertad, de la que ha sido director programático.
La iniciativa buscó recoger testimonios de víctimas de las FARC, con especial énfasis en miembros de la Fuerza Pública, como una respuesta al trabajo de la Comisión de la Verdad creada por el Acuerdo de Paz. En uno de sus informes, Córdoba cuestionó que determinadas versiones del conflicto presentaran al Estado y a sus fuerzas como victimarios y a las guerrillas como víctimas.
Ese antecedente resulta especialmente relevante ahora que estará al frente del organismo estatal encargado de preservar buena parte del archivo y la memoria documental sobre el conflicto.
De hecho, justo antes de la llegada del nuevo Gobierno, el CNMH entregó a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) una copia íntegra de su patrimonio documental, como medida de protección de los archivos relacionados con derechos humanos y memoria histórica.
El acervo incluye 257 libros, 209 documentales, 91 episodios de pódcast y 68 micrositios especializados, además de bases de datos, archivos documentales y materiales pedagógicos. La entrega buscó garantizar la preservación de información fundamental para la investigación de graves violaciones de derechos humanos y para el derecho a la verdad.
La transferencia ocurrió el 6 de agosto, un día antes de la posesión de De la Espriella, en medio de la preocupación por el futuro de los archivos y de la política de memoria durante el nuevo Gobierno.
La batalla cultural
Córdoba encaja, además, en una estrategia más amplia de la nueva administración. Desde el comienzo de su Gobierno, De la Espriella ha presentado la llamada “batalla cultural” como uno de los ejes de su proyecto político: una disputa por la manera en que los colombianos entienden la educación, la familia, la historia, la autoridad, la identidad nacional y el papel del Estado.
Los primeros nombramientos del Gobierno han dado señales en esa dirección. En el Ministerio de Educación quedó Viviane Morales, quien durante años defendió una concepción tradicional de la familia y fue una de las principales opositoras a la adopción por parte de parejas del mismo sexo y personas solteras.
En el Ministerio de Cultura fue nombrada Paola Holguín, dirigente del Centro Democrático y una crítica de distintos componentes del sistema de justicia transicional surgido del Acuerdo de Paz con las FARC.

En la Cancillería quedó Omar Bula Escobar, quien ha cuestionado el papel de organismos multilaterales y ha criticado la Agenda 2030 de Naciones Unidas, además de expresar su admiración por Donald Trump.
No es, además, la primera vez que un Gobierno de derecha lleva al CNMH a una persona cuestionada por su posición frente al conflicto. Durante el Gobierno de Iván Duque, el cargo estuvo en manos del historiador Rubén Darío Acevedo Carmona, cuya designación también provocó fuertes críticas de organizaciones de víctimas, que cuestionaron su imparcialidad. Ahora la historia se repite, pero en un contexto distinto.
Córdoba no llega al Centro Nacional de Memoria Histórica como un funcionario ajeno al debate sobre la memoria. Llega después de haber cuestionado la forma en la que él dice se ha construido el relato institucional sobre el conflicto, de haber participado en la elaboración de una memoria alternativa centrada en las víctimas de las guerrillas y de haber desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en círculos políticos y mediáticos de la derecha.
Por eso, más que un simple cambio administrativo, su llegada al Centro Nacional de Memoria Histórica es una señal del rumbo que el Gobierno de Abelardo de la Espriella quiere imprimirle a la disputa por la memoria del país.
Un nuevo capítulo de su batalla cultural se librará, precisamente, sobre la memoria de la guerra.
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