Ir al contenido principal
Edna Bonilla
Puntos de vista

Derecho a crecer sin miedo

“Ella temblaba, no podía hablar. No paraba de tiritar. Afuera los disparos seguían. Cerramos las puertas y las ventanas. Tenía tanto miedo, que se le adelantó el período”, cuenta la madre de Carolina, una niña de 13 años desplazada junto a sus hermanos de ocho y un años, tras los enfrentamientos armados en Teorama, Norte de Santander. Este testimonio es solo una muestra de lo que viven miles de niñas, niños y adolescentes, víctimas del conflicto armado en Colombia. Niños que no eligen dónde nacer ni cómo vivir, pero que terminan cargando con las consecuencias más dolorosas de una guerra que no les corresponde. Huellas que marcan su infancia y los acompañarán por siempre.

La historia de Carolina hace parte del artículo 'Catatumbo: miles de niñas, niños y adolescentes sufren el miedo y la inseguridad del desarraigo', publicado por Unicef en febrero de este año. Allí se relata cómo cerca de 20.000 niños, niñas y adolescentes víctimas de la violencia han tenido que desplazarse del Catatumbo.

Hace algunas semanas, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos confirmó lo que varias personas veníamos advirtiendo: la situación de las niñas y los niños en los territorios afectados por el conflicto armado es grave. El más reciente informe de la ONU, 'Atrapados en las Redes del Conflicto', publicado hace dos semanas, es tan devastador como urgente. Revela que entre 2022 y 2024 se identificaron 788 casos de violaciones de derechos humanos contra la niñez en el marco del conflicto armado. De esta cifras se verificaron 658 casos (157 en 2022, 201 en 2023 y 300 en 2024). Se repiten los mismos horrores: 474 niños y niñas reclutados y/o utilizados por parte de grupos armados, 89 casos de violencia sexual, 70 homicidios, 94 desplazamientos. Además, numerosos ataques documentados a escuelas, maestros y hospitales. En el primer trimestre de 2025 ya se habían recibido 118 alegatos de reclutamiento o de utilización de niños y niñas. Las cifras siguen aumentando.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales