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Edna Bonilla
Puntos de vista

El respeto es el límite

“Uno se vuelve feminista con su historia, por eso hay miles de maneras de ser feministas”
Florence Thomas

Hay límites que ningún poder debería cruzar. Uno de ellos es el respeto a las mujeres. En el reciente discurso en el Hospital San Juan de Dios, el presidente Gustavo Petro habló de la vida, del cuidado y de la salud pública –causas que comparto plenamente–. Pero al mismo tiempo terminó maltratando el cuerpo femenino y la sexualidad.

En medio de un acto oficial para anunciar que el Gobierno nacional y la Alcaldía de Bogotá llegaron a un acuerdo para intervenir, por fin, el histórico centro hospitalario, escuchamos frases como: “Los hombres inteligentes siempre son amados por las mujeres, no importa cómo sea su cuerpo”. O reflexiones sobre cómo “se conquista a las mujeres”, con comparaciones entre mujeres europeas y “la mujer latina, que es mucho más hermosa”. También afirmaciones como: “Yo creo que Jesús hizo el amor, sí. A lo mejor con María Magdalena”, seguidas de otra frase todavía más perturbadora: “Él no murió como Bolívar, murió rodeado de las mujeres que lo amaban. Y eran muchas”.

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