
Autolesiones: guía para padres de adolescentes que se hacen daño
Si nota que su hijo o hija está lastimando su cuerpo, de manera intencional, es muy probable que necesite ser escuchado. Hable con él, apóyese en un especialista y, de esta forma, promueva su bienestar mental y emocional.
Las autolesiones o autoagresiones son el resultado del acto de lastimar, intencionalmente, el propio cuerpo. Generalmente son cortes, quemaduras, rasguños, tirones de cabello, rascado permanente, accidentes planeados e, incluso, intoxicaciones autoinfligidas, con el fin de hacerse daño pero sin atentar de forma definitiva contra la vida. “Entre los motivos por los cuales incurren en una autolesión, según lo que me han expuesto mis pacientes adolescentes, están el deseo de encontrar un alivio temporal o un escape a las tensiones emocionales, como son el estrés, la ansiedad, la culpa, o a la depresión”, aclara la psicóloga Carolina Vivendi Rico.
A los padres de sus pacientes siempre les explica que, en el caso de las autolesiones, no se puede ser permisivos ni caer en la normalización. Deben estar atentos a las señales y actuar de inmediato si observan que sus hijos están sufriendo accidentes de manera frecuente; presentan cortes, golpes o heridas recurrentes; empiezan a usar ropa que les cubre mucho la piel, como camisas o buzos de manga larga, cuello de tortuga y guantes; cambian de manera brusca sus hábitos alimenticios; y llevan consigo objetos cortopunzantes.
Las autolesiones son un síntoma de un trastorno de la salud mental
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