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Tecnología

El gaseoso sueño del hidrógeno verde

El gobierno pone sus esperanzas de transición energética en una alternativa que todavía ofrece muchos interrogantes.

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Promigas, de la mano de Ecopetrol y el Gobierno Nacional, pondrá en funcionamiento su primer piloto de producción de hidrógeno verde, que será inyectado a las redes de gas natural de la zona de Mamonal, en Cartagena. Foto: Colprensa, cortesía de Minenergía/César Nigrinis)

Por Álvaro Montes
Cambiar los combustibles fósiles por hidrógeno es más de lo mismo. Producir hidrógeno deja una huella de carbono casi tan nociva como el petróleo, así que, en términos prácticos el gobierno del presidente Petro estaría planeando comprar huevos para vender huevos, como reza el refrán popular.
La llamada "economía del hidrógeno" está de moda en el mundo y despunta como la forma de producir y almacenar energía con más futuro en el planeta. No libera contaminantes en la atmósfera y no produce dióxido de carbono (CO2) ni otros gases de efecto invernadero. Pero la ilusión que genera tiene poco que ver con la protección ambiental, porque el hidrógeno que es posible obtener por ahora a costos razonables, el llamado hidrógeno azul o el gris, se produce a partir de -ni más ni menos- combustibles fósiles. Esa es la razón por la cual los principales promotores del mercado del hidrógeno son las mismas compañías petroleras que durante el último siglo y medio hicieron ese festín tóxico que tiene al planeta al borde de la extinción.
Ver a las petroleras intentando convencernos de que las necesitamos en la nueva matriz energética sostenible que se abre paso en el mundo es como ver a las tabacaleras tratando de hacerse un lugar en el futuro de la salud. Y Ecopetrol, empresa petrolera, al fin y al cabo, está haciendo en la actualidad lo mismo que las demás grandes compañías que basan su modelo de negocio en los combustibles fósiles: prometiendo un mañana en el que el petróleo seguirá siendo esencial. No coincide exactamente con las propuestas de transición a energías limpias que llevaron a Gustavo Petro a la Casa de Nariño.

Las críticas internacionales al hidrógeno no cesan. Se cuestiona que el transportarlo es más complicado que en el caso del petróleo. Es un gas muy liviano y se necesita una red de tuberías más robusta que los oleoductos, con fuerte impacto ambiental.

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