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Tecnología

El auge del metaverso: esto es lo nuevo, lo bueno y lo feo

Sede de Kraken Exchange en Crypto Valley.

El metaverso se ha vuelto un tema recurrente. Se oyen noticias de transacciones millonarias, mundos virtuales y hasta noticias de mujeres que han sido abusadas sexualmente. Pareciera que la integración del mundo virtual está a la vuelta de la esquina después de dos años de virtualización acelerada, y el anuncio de Facebook, ahora Meta, sobre su intención de invertir 10 mil millones de dólares en nuevos desarrollos, y las compras de varios famosos y grandes marcas en mundos virtuales parecieran apuntar en esa dirección. Sin embargo, cabe preguntarse qué tan cerca nos encontramos del metaverso y cuáles son las perspectivas a futuro.

Por: María Díaz

En 1992, la novela Snow Crash de Neal Stephenson hablaba de “un universo generado informáticamente, que el ordenador dibuja sobre el visor y lanza a través de los auriculares. En la jerga de los entendidos, ese lugar imaginario se denomina metaverso.” Un espacio que hemos visto miles de veces en las películas de ciencia ficción donde el mundo análogo se entremezcla con la realidad virtual”.

Según explica Juan Manuel Escobar Villegas, socio de Aroa Studio y cofundador de la Asociación XRCOL, el metaverso se va ir desarrollando en los próximos 10 años; es la próxima evolución de internet. Primero estuvo la web 1.0 que fue la autopista de información a mediados de los 90, después, hacia finales de los 2000, llegó la web 2.0 con las redes sociales (momento que aún estamos viviendo), y luego vendría un 3.0 que va a ser el metaverso, es decir, es un espacio virtual integrado y descentralizado donde hay una interoperabilidad de lo analógico y lo virtual, a través del uso extendido de distintas tecnologías como la realidad virtual y la realidad aumentada.

Algunas de las plataformas que muestran avances en esta dirección, según Escobar, son: Fortnite, Roblox y Decentraland, que han permitido la aparición de experiencias virtuales más allá de su propósito inicial. Por ejemplo, Fortnie empezó como un videojuego, pero con el tiempo ha ido evolucionando hacia una comunidad virtual donde han surgido otras iniciativas como megaconciertos con millones de personas, exhibiciones de arte y colecciones de ropa de la mano de grandes marcas.

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