
¡No es lo que dices, es cómo lo dices!
La manera como decimos las cosas está mediada por la actitud corporal, pero también por entonación, el ritmo, el acento y las pausas. Un estudio encontró que en el cerebro existe una región donde los sonidos se transforman en información lingüística significativa, otorgando énfasis, intención y enfoque a la conversación.
La comunicación hablada no se limita a las palabras que usamos en una conversación; también depende de cómo se dicen y de la actitud corporal que las acompaña. En este espacio no abordaré la actitud corporal, pero sí me centraré en el problema de la interpretación del mensaje a partir de la forma en que se emiten los sonidos mientras hablamos. Me refiero a la entonación, el ritmo, el acento y las pausas, lo cual es conocido por los fonoaudiólogos y otros expertos como prosodia. Esto me recuerda a algunos momentos en el hogar, cuando, en tono de reclamo, se dice: “No es lo que dices, es cómo lo dices”.
Un estudio, el primero de su tipo, realizado por la Facultad de Comunicación de la Universidad Northwestern, la Universidad de Pittsburgh y la Universidad de Wisconsin-Madison, revela que una región del cerebro, conocida desde hace mucho tiempo por su procesamiento auditivo temprano, desempeña un papel mucho más importante en la interpretación del habla de lo que se pensaba anteriormente. El estudio multidisciplinario, publicado en la revista Nature Communications, encontró que en el cerebro existe una región donde se procesan los sonidos, conocida como el giro de Heschl. Desde allí no solo se procesan, sino que también se transforman de forma sutil en información lingüística significativa, otorgando énfasis, intención y enfoque a la conversación.
Para explorar cómo el cerebro descifra la melodía del habla, los investigadores trabajaron con un grupo raro de pacientes a quienes se les implantaron electrodos en el cerebro como parte del tratamiento de la epilepsia. Mientras estos pacientes escuchaban activamente una grabación de Alicia en el país de las maravillas, los científicos rastrearon la actividad en múltiples regiones del cerebro en tiempo real.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios










