16 Septiembre 2022

Reforma tributaria: José Antonio Ocampo no podrá gastar 7 billones de pesos en gasto social

Crédito: Yamith Mariño

Las condiciones de la regla fiscal, que el ministro de Hacienda se ha comprometido a cumplir, le pondrían restricciones al recaudo adicional por la tributaria.

José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda, lleva más de un mes insistiendo en una reforma tributaria con la que espera lograr 25 billones de pesos adicionales en 2023. Una de sus metas del próximo año es presentarle al Congreso un proyecto de adición presupuestal para poder gastar lo que efectivamente le genere una tributaria, que se sabe que cambiará más mientras avanza su debate. 
 

Pero lo usual de las reformas tributarias es que se presente, en el mismo proyecto, para dónde se irán los recursos adicionales que se logren. Hoy la incertidumbre es tal que en cada debate sobre el presupuesto de 2023 y la reforma tributaria, los congresistas aprovechan la oportunidad para recordarle a Ocampo que los tiene a ciegas con el gasto de los recursos adicionales. 

El ministro Ocampo ha optado por sonreír la mayoría de las veces y repetir que cuando se apruebe la tributaria, le contará al país los detalles de su plan, porque todavía no sabe cuánto va a recibir y es con base en ese número que planea definir qué puede gastar y cuánto puede guardar para cerrar los déficits de la nación. 

Uno de los sectores de los que más recursos saldrían es el petrolero, que recibiría un impuesto por las ventas extraordinarias de crudo ante la coyuntura de mayores precios internacionales y la imposibilidad de deducir los pagos de regalías contra el impuesto a la renta. 

Sin embargo, el ministro Ocampo no ha mencionado todavía que, según la nueva regla fiscal, esos ingresos adicionales tienen una destinación específica: el cierre del déficit fiscal. 

Con la reforma tributaria de 2021, también se aprobó una reforma a la regla fiscal que impone metas de deuda pública amarradas a la disminución del déficit fiscal. También, indica que los ingresos extraordinarios que reciba el país deben destinarse al pago de déficit fiscal para mejorar las cuentas de la nación y ayudar a cumplir las metas que impone la misma regla. 

La forma como la regla obliga a calcular esos ingresos extraordinarios es tomar el precio promedio histórico del petróleo durante los últimos siete años y cada dólar que esté por encima de ese promedio, es un ingreso extraordinario. 

En el caso de la reforma de Ocampo, el impuesto adicional a las ventas de las petroleras es de 10 por ciento por cada dólar adicional que reciban si venden los barriles de petróleo a más de 48 dólares cada uno. 

Es decir, el Ministerio de Hacienda, por ley, se estaría generando un ingreso adicional petrolero y por lo tanto tendría que acogerse a la regla fiscal y destinar al cierre del déficit fiscal los 7 billones de pesos que espera recibir por este impuesto.

Por su parte, Francisco Lloreda, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) le envió un mensaje público en los últimos días al ministro de Hacienda en el que le dijo que “por los altos precios internacionales de este año, en 2023 el sector pagará 24 billones de pesos adicionales en impuestos. Ahí está la reforma tributaria” y sin necesidad de un impuesto sobre las exportaciones que le genere una restricción de gasto.