25 Agosto 2022

“No existió ningún esfuerzo de nuestra parte por entrampar el Acuerdo de Paz”, embajador de EE. UU.

El diplomático le respondió a CAMBIO respecto del informe de la Comisión de la Verdad en donde se señala el intento de la DEA por entorpecer la paz en Colombia.

El pasado martes, una delegación de la Casa Blanca visitó Colombia y se reunió con el presidente Gustavo Petro y varios de los miembros de su gabinete. Encabezando el grupo se encontraba Rahul Gupta, director de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca. Lo acompañaron Todd Robinson, subsecretario de Estado de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos, y Peter Natiello, administrador adjunto senior de la agencia USAID. Posteriormente, el miércoles, los representantes del gobierno norteamericano viajaron a Tumaco, Nariño, junto con la vicepresidenta, Francia Márquez, y las ministras de Agricultura y Ambiente, Susana Muhamad y Cecilia López. En el recorrido también hizo presencia Francisco Palmieri, embajador encargado de Estados Unidos en Colombia desde junio.  

Tumaco es uno de los grandes enclaves del tráfico de cocaína en el país, siendo uno de los cinco municipios que concentra el 33 por ciento de los cultivos ilícitos del país, y por eso allí se sostuvo una cumbre de seguridad en la que se analizaron las tácticas institucionales empleadas para combatir este fenómeno. La visita duró solo unas horas y en la noche ya estaban de regreso en Bogotá. En un hotel del norte de la ciudad, los funcionarios extranjeros atendieron a los medios de comunicación.

El viaje coincidió con una agitada coyuntura nacional que tiene al narcotráfico y la lucha contra las drogas como protagonistas de la agenda nacional. El fin de semana, CAMBIO publicó un artículo que daba cuenta de un informe de la Comisión de la Verdad (el cual basa una buena parte de su investigación en un trabajo de El Espectador) que demostraba que la captura de Jesús Santrich, llevada a cabo en abril de 2018, fue una operación encubierta de la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés), que contó con el apoyo de la Fiscalía General de la Nación, dirigida entonces por Néstor Humberto Martínez. 

Precisamente sobre ese tema se le preguntó a la delegación. La respuesta la suministró el embajador Palmieri.

Estados Unidos ha sido un firme seguidor de las negociaciones del Acuerdo de Paz, su eventual firma y su posterior implementación. En varias instancias, hemos financiado el trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD) y continuamos apoyando la puesta en marcha de lo acordado”, aseguró el diplomático. 

Y más adelante se refirió a la situación puntual.

No hubo esfuerzo para entrampar el Acuerdo de Paz. Con respecto a la información específica de la que habla el artículo, creemos que este es un ejemplo (el caso de Santrich) de cómo los gobiernos de Estados Unidos y Colombia han trabajado juntos para perseguir casos de tráfico ilícito hasta su final”, agregó.

Las intenciones del presidente Petro de modificar el enfoque estatal con respecto a las drogas fue otro de los asuntos que se comentó. A solo una semana de haberse posesionado, planteó la posibilidad de eliminar las licencias que autorizan la producción de cannabis medicinal y abrir las puertas a una despenalización de su consumo recreativo. Felipe Tascón, a quien el mandatario nombró nuevo zar antidrogas de su gobierno, también sugirió el camino de la legalización gradual de otras sustancias psicoactivas como la cocaína; y el general Henry Sanabria, nuevo director de la Policía Nacional, solicitó esta semana a la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) que no diera continuidad a un permiso ambiental que estaba en trámite para el uso del glifosato. 

Sobre este último punto, Rahul Gupta, director de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca, admitió que fue uno de los puntos que se discutió en su encuentro con el presidente. Además, señaló que la palabra final la tienen las autoridades colombianas. 

Creemos que la erradicación de cultivos, en general, es una gran herramienta para enfrentar el problema de las drogas. Queremos hacerlo con respeto. Si es de forma manual o aérea es una decisión soberana de la administración de Gustavo Petro y Francia Márquez, la cual respetaremos. Pero sí creemos que la erradicación continúa siendo importante. No es la única solución, pero sí hace parte fundamental de una estrategia holística”, afirmó.
 
El nuevo gobierno todavía no cumple un mes desde su posesión. El tiempo dirá si las relaciones continúan fluyendo armónicamente como hasta ahora parece que van. Difícilmente, Estados Unidos modificará su perspectiva sobre la guerra contra el narcotráfico y esto le significará un enorme reto a Gustavo Petro, quien deberá decidir si se acopla a las directrices del gobierno norteamericano o insiste en tomar una postura distante. Hay miles de millones de dólares en juego y no será una determinación sencilla. Una cosa es estar en campaña y otro distinta tener que administrar.