El proceso con el ELN: ad portas del éxito o del desastre

Inicio del cuarto ciclo de diálogos entre el ELN y el Gobierno Nacional en 2023.

Crédito: Colprensa

El proceso con el ELN: ad portas del éxito o del desastre

El sexto ciclo de conversaciones entre el gobierno y el ELN, que comienza este lunes en La Habana, es definitivo: ahora sí el ELN tendrá que definir cómo y cuándo dejará de secuestrar. Además, tendrá que fijarle fecha a la entrega de los secuestrados. Cambio analiza en este artículo la difícil coyuntura.

Por: Redacción Cambio

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Desde este lunes 22 de enero se vuelven a encontrar cara a cara en Cuba las delegaciones del gobierno colombiano y del ELN, para trabajar en las negociaciones en curso.

Este sexto ciclo tiene enormes desafíos: la prórroga del cese bilateral pactado desde el 3 de agosto, el cual vence el próximo 29 de enero; la necesidad de decidir, ahora sí, cómo va a funcionar la suspensión del secuestro por parte del ELN, anunciada el pasado 17 de diciembre en ciudad de México al cierre del quinto ciclo; y la definición de cómo será “la creación de condiciones económicas y financieras para la materialización del acuerdo de México”. (Ese acuerdo de México es la agenda, surgió en el segundo ciclo de febrero del año pasado, y es la guía de este proceso).

Luego de las semanas de tensión vividas durante el secuestro de Luis Manuel Diaz, que le dio enorme visibilidad a un crimen horrendo como es el secuestro, practicado por el ELN en sus ya casi seis décadas de existencia, se pensaba que el tema estaba resuelto con lo anunciado el 17 de diciembre en los siguientes términos: “La suspensión de las retenciones con fines económicos, según el ELN, en el marco de la prolongación del Cese al fuego prevista para finales de enero del año entrante”. Pero, por el ambiente de ilusión que se generó con lo vivido el 17 de diciembre,  ya que, al fin, el ELN había accedido a suspender los secuestros, luego de décadas de insistirle y exigirle que lo hiciera, las declaraciones de su Comandante, Antonio García, presentadas de manera inmediata al cierre del quinto ciclo, cayeron como un baldado de agua fría. García, en su columna semanal, dijo: “Dicha suspensión de retenciones está relacionada con otro acuerdo referido a la financiación del ELN y del Proceso de Paz”. Por esas declaraciones, ahora, nuevamente estamos en la incertidumbre de si hay o no suspensión del secuestro y de cuántas personas serán liberadas.

Lo acordado en el quinto ciclo no se conoce. Gobierno y ELN han dicho que hay suspensión del secuestro y que se va a financiar “la materialización del acuerdo de México”. Pero como el “diablo está en los detalles”, y esos detalles no se conocen, continuamos en la incertidumbre frente a dos temas centrales: suspensión del secuestro y financiación, temas enormemente delicados, en los que el gobierno ha sido enfático: no es posible financiar al ELN en armas. Y ahí están las enormes dificultades, porque el ELN y gobierno ya acordaron que la suspensión de secuestro por parte del ELN está ligada a la prolongación del cese bilateral.

Esta semana el Presidente Gustavo Petro, en Suiza, en una entrevista con la agencia EFE, se refirió al proceso con el ELN y al tema de la continuidad del cese bilateral. Y así lo expresó: "Eso depende también de ello; digamos, estamos hablando de una relación entre dos, como los matrimonios. Puede haber separación, puede haber un camino más fructífero, pero las conversaciones van a depender de la voluntad del ELN por abandonar la violencia de manera definitiva en su historia". 

En reiteradas ocasiones el gobierno, bien sea en cabeza del presidente Petro o del Alto Comisionado de Paz, Otty Patiño, se ha referido a que se requiere el compromiso, por parte del ELN, de “abandonar la violencia de manera definitiva”, lo cual ya ha sido respondido por Antonio García en los siguientes términos: “pretender que el ELN pueda hacer un preacuerdo de fin del conflicto en el tiempo, o sea ponerle fecha a que la guerrilla desaparezca sin que el Gobierno se comprometa en concreto en nada, es una ingenuidad y una falta de realismo. Siempre coloco el ejemplo del negocio del burro. Si me quieren vender un burro, yo no puedo dar por adelantado el dinero, menos sin conocer el burro y además sin que se firme o acuerde una garantía que impida me roben el dinero. Al burro hay que mirarle las muelas, no vaya a ser que esté muy viejo y no me sirva mucho. Igual es con la paz y quizás un poco más complejo”.

En términos estrictos no hay un acuerdo de paz construido. En eso tiene razón el ELN. Igualmente es cierto que el proceso es para poner fin a la violencia que ha ejercido el ELN, como lo dicen el presidente Petro y el Comisionado Patiño. Allí están las tensiones a resolver.

Volviendo al delicado tema de la financiación, lo que está claro es que el gobierno no puede dar un peso para la guerra del ELN. El Alto Comisionado, Otty Patiño, sobre el tema ha dicho: “financiación sí, pero no chantaje; financiación sí, siempre y cuando se avizore el fin del conflicto (y) si ellos van a participar de una manera decidida y clara en las transformaciones territoriales que este país necesita”. Igualmente, el presidente Petro en Suiza dijo: “Se les pide abandonar el camino de la violencia. Dependerá de ellos. Nosotros estamos dispuestos a profundizar el camino de la paz, de la construcción regional democrática y, por tanto, del poder popular en las regiones de Colombia”. 

Con lo dicho por el gobierno se avizora que la fórmula del gobierno es: para la guerra ni un peso, para las transformaciones territoriales sí. Vamos a ver cómo se resuelven esas tensiones de un proceso de paz sobre el cual hay tanta expectativa. Por ahora se mantiene el escepticismo sobre si este sexto intento de un proceso entre un gobierno colombiano y el ELN sí va a funcionar.

El Presidente Petro estuvo en el Vaticano con el Papa Francisco y le propuso que fuera anfitrión de una futura reunión del gobierno colombiano con el ELN, reconociendo así la importancia de la participación de la Iglesia Católica Colombiana en ese proceso. Es una propuesta de enorme trascendencia para una guerrilla como el ELN, que en su ya larga historia ha tenido un vínculo estrecho con muchas dinámicas de iglesia.

Este lunes 22 de enero en La Habana, cuando las delegaciones del gobierno colombiano y del ELN estén frente a frente, enfrentarán el reto de desenredar ese enorme nudo en el que están entrelazados: secuestro, financiación y continuidad del cese bilateral que termina el 29 de enero. El tiempo apremia.

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