
Una novela de toros en tiempos de corrección política
El escritor antioqueño Simón Ospina acaba de lanzar en España su segunda novela, 'Tirano melancólico', un libro que reafirma la frase de Hemingway de que “nadie vive por completo su vida, excepto los toreros”.
Por: Simón Posada
El título de esta reseña tiene una trampa, un clicbait, tan común en esta era de internet: la novela Tirano melancólico, de Simón Ospina, no es una novela de toros. O al menos no es solo de toros. De hecho, en ella pasa solo una corrida de toros, que dura un par de páginas. Sin embargo, hay que titular de alguna manera una reseña de este iceberg literario –habla sobre la incomunicación en el amor y en la vida en general, la valentía, la muerte, el poder, la familia y un largo etcétera– que su autor construyó durante siete años. Algo similar dijo sobre este libro otro escritor antioqueño, Luis Miguel Rivas: “Podríamos decir que esta es una novela sobre el padre, con el peligro de reducir todo su universo a una temática que en realidad es apenas el punto de partida”.
Para Rivas, entonces, es un novela sobre el padre, un padre insoportable –uno quiere gritarle “cállese, viejo loco” a las páginas del libro–, que se la pasa citando poetas y hablando por hablar, como un sirirí, esa ave de pecho amarillo, alas negras y grises, que picotea hasta la muerte a sus adversarios. Su nombre científico, Tyrannus melancholicus, le da título a esta novela.
El hijo de este padre se llama Ariel y es torero, y esta profesión termina siendo la gran metáfora de la novela: personajes que tratan de capotear los embates de la vida, románticos sin sentido a los que la muerte les zumba en los oídos y no se dan por enterados, todo escrito de una manera formidable, algo que no es menor en épocas en que cualquier fulano con una cuenta de Twitter es escritor o “columnista de opinión”. Ospina tiene toda la caja de herramientas del español a la mano y la maneja como un maestro de orquesta, en completa armonía, aquí y allá.
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