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José Luis Garcés González, escritor monteriano y autor de Manuel Zapata Olivella, caminante de la literatura y de la historia. | Foto: Un Río de Libros
Cultura

“Caminar por la vida le dio historia y caminar por la historia le dio literatura”, dice José Luis Garcés sobre Zapata Olivella

Un nuevo libro recorre la vida, los viajes y la obra de Manuel Zapata Olivella, un escritor que hizo de la cultura popular una forma de conocimiento. Entrevista con el autor.

Por: Carlos Marín Calderín

Manuel Zapata Olivella caminó por pueblos y continentes, fue médico y escritor, boxeador en su juventud para no morirse de hambre, trabajó en la radio, se asomó al teatro y al cine. Tuvo una vida tan caudalosa como el río Sinú, que lo vio nacer en Lorica (Córdoba), y tan múltiple como el siglo XX que le tocó vivir desde 1920. Su obra es una de esas obras que desbordan las clasificaciones.

En libros como Changó, el gran putas, Zapata Olivella convirtió siglos de despojo y resistencia en una novela enorme, escrita para devolverles memoria y voz a quienes la historia olvidó.

José Luis Garcés González supo desde el comienzo que un hombre así no cabía en un libro breve cuando empezó a escribir Manuel Zapata Olivella, caminante de la literatura y de la historia (Ediciones El Túnel y Torcaza). Por eso construyó una obra amplia que lo sigue por sus viajes y sus libros. Trabajó con el material que había reunido a lo largo de los años y con la certeza de que “muchas cosas quedarían por fuera”.

También Garcés lleva buena parte de su vida caminando entre libros. Escritor e investigador monteriano, ha sido profesor universitario y dirige en Montería el grupo y el periódico cultural El Túnel. Ha recibido premios de novela y cuento en Colombia y en el exterior. Uno de sus argumentos, Caballo viejo, fue llevado a la televisión y vendido en el mundo hispano. En este libro reúne décadas de lectura y cercanía con la obra de Manuel Zapata Olivella.

José Luis Garcés González, escritor monteriano y autor de Manuel Zapata Olivella, caminante de la literatura y de la historia. | Foto: Un Río de Libros

CAMBIO: Usted presenta a Zapata Olivella como un “caminante de la literatura y de la historia”. ¿Qué importancia tuvieron los viajes en su formación como escritor?

JOSÉ LUIS GARCÉS GONZÁLEZ: Los viajes, ese codeo con la vida y el afán de aventura le dieron experiencias, positivas y negativas; después de cierto tiempo, las negativas se desdoblaron y se tornaron en experiencias de conocimiento, y las positivas afianzaron su decisión y su fe. En el caso de él, caminar por la vida le dio historia, y caminar por la historia le dio literatura.

CAMBIO: La primera parte del libro se concentra en el hombre, en su origen y en la manera como enfrentó las adversidades. ¿Qué rasgo humano de Zapata lo sorprendió más durante la investigación?

J.L.G.G.: Vengo estudiando, modestamente, al maestro Zapata Olivella desde el siglo pasado. Destaco en él esa capacidad incansable de viajar y esa diversidad de campos investigativos y creativos que asumió. Esa multiplicidad asombra: antropología, literatura, música, etnografía, cinematografía, radiodifusión, investigación, medicina, teatro, viajes, conferenciante, editor y paremos de contar. Vale decir que en varias de estas prácticas le colaboró y lo apoyó en forma entusiasta doña Rosa Bosch, su mujer.

CAMBIO: Una parte considerable del libro está dedicada a novelas como Tierra mojada, La calle 10, Chambacú, corral de negros y Changó, el gran putas. ¿Cómo fue cambiando la escritura de Zapata de una obra a otra?

J.L.G.G.: Él mismo lo dice en las entrevistas que están en el libro, y ya hay estudios sobre ese tema. Hay un primer bloque escritural que va de Tierra mojada a Chambacú… y otro que se inicia con En Chimá nace un santo, y que se acentúa con Changó el gran putas y El fusilamiento del Diablo. El estilo narrativo del primer bloque es literatura de estirpe realista, influida por el behaviorismo. El segundo, ya influido por los profesores John Brushwood y Rafael Torres Quintero, entre otros, se caracteriza por la presencia de una narrativa más poética. Allí está la diferencia. Además, hay que referenciar que de 1940 a 1943, el joven Zapata Olivella, ya instalado en Bogotá, como se sabe, escribió en El Tiempo, El Espectador, Cromos, Sábado, Estampas, y otros órganos capitalinos en los cuales defendió la vigencia de la cultura popular.

 

El libro cuenta la vida y la obra del médico y escritor cordobés.

CAMBIO: El análisis de Changó, el gran putas ocupa un lugar central y la obra aparece vinculada con la historia, la memoria y la libertad de los pueblos africanos. ¿Qué hace de esta novela una obra excepcional dentro de la literatura colombiana y latinoamericana?

J.L.G.G.: Ni en Colombia ni en América latina hay una novela que tenga las mismas pretensiones temáticas de Changó. Fue un trabajo tremendo. Novela río. Novela océano. Manuel demoró veinte años escribiéndola y reunió quince mil fichas de apuntes. En su investigación recorrió pueblos y ciudades de tres continentes: África, América y Europa. Además, su tema abarca en extenso, como no lo ha hecho ninguna obra hasta hoy, el trasteo y explotación infames de diez o veinte millones de negros (la cifra aún sigue en debate) hacia los puertos negreros de América y el Caribe. Con todas las consecuencias de oprobio y esclavización. Ya se puede leer la denuncia Breve historia de la destrucción de las Indias, del sacerdote Bartolomé de las Casas, que llegó como encomendero y terminó como clérigo, algo medianamente común en algunos conquistadores, que, en ocasiones arrepentidos, se convertían a los oficios religiosos buscando la salvación de sus almas, algo básico para los españoles de esas épocas.

CAMBIO: Usted dedica varias páginas al lenguaje, la tradición oral, la cultura popular y la dimensión antropológica de sus novelas. ¿Cómo logró Zapata Olivella llevar esas voces y saberes a la literatura sin convertirlos en elementos decorativos?

J.L.G.G.: Hay que entender que lo de Manuel no era una pose. Era una conciencia. Y allí empieza la diferencia. Lo de él es una valoración esencial de la cultura popular del Sinú, de Colombia, de África, de América latina y del Caribe. Por un lado, estaba su conciencia política y por el otro se hallaba su conciencia escritural. Conoció, estudió, valoró y divulgó, sin vergüenza alguna, la cultura popular. La que surge de la tradición oral. Y ya eso es un aporte profundo a la identidad cultural de una región o de una nación.

CAMBIO: La obra también explora facetas menos conocidas: el teatro, la música, las portadas de sus libros y su relación con otros escritores y artistas. ¿Qué dimensión poco conocida de Zapata cree que este libro ayuda a recuperar con mayor fuerza?

J.L.G.G.: El maestro Manuel fue un hombre plural. Nada de la cultura popular le fue extraño. Como divulgador de la cultura Caribe, puede señalarse que él, en compañía de Antonio Brugés Carmona, presentó el porro en Bogotá en los años cuarenta del siglo XX, cuando en la capital de la república ese ritmo era considerado por los señoritos como “música de salvajes”. Lo mismo hicieron en Bogotá este par con el vallenato, pero eso no es reconocido. Cuando treinta años después se inicia en Valledupar el Festival Vallenato se mencionan los nombres de López Michelsen, Santos Calderón y otros andinos como parte de los gestores del magno acontecimiento, pero nada de Zapata Olivella o Brugés Carmona como verdaderos precursores de ese Festival. Mejor suerte tuvo don Antonio Nariño en la gesta independentista.

CAMBIO: Después de tantos años de investigación y escritura, ¿qué lugar considera que debe ocupar hoy Manuel Zapata Olivella en la memoria cultural de Colombia?

J.L.G.G.: Debería ocupar un justo y destacado lugar en el olimpo de la cultura sinuana, nacional y latinoamericana. En Córdoba, por ejemplo, en las escuelas y universidades debería ser obligatoria su lectura y su análisis, al lado de Guillermo Valencia Salgado, Rafael Yances Pinedo, David Sánchez Juliao, Eduardo Pastrana Rodríguez, Benjamín Puche Villadiego, Juan Gossaín, entre otros. Desafortunadamente a los dirigentes políticos y educativos no les interesa, por ignorancia o mezquindad, esta incursión axiológica.

 

La obra de Zapata Olivella está enriquecida por sus investigaciones y viajes por Colombia, África, Estados Unidos y Europa. | Foto: Nereo López / Biblioteca Nacional de Colombia

CAMBIO: Manuel es de la generación de Gabriel García Márquez y pudo ser uno de los miembros del Boom latinoamericano y beneficiarse del impacto publicitario de este movimiento. ¿Por qué cree usted que no fue más conocido?

J.L.G.G.: Hay, quizá, diversas razones. Una, podría ser su diversificación temática. Otra, por atender varios frentes de trabajo, no logró establecer relaciones sólidas con editores y agentes literarios, lo cual en ese mundo de interconexiones y de influencias, conduce al aislamiento o al anonimato; en varios países latinoamericanos hay autores y autoras que, mereciendo ser publicados, duermen en la soledad y la postergación. Otra, el maestro Manuel era muy pulcro para solicitar favores, canonjías o sinecuras. Otra, la luz enorme e incendiaria del Boom no permitió ver los alrededores florecidos.

CAMBIO: Se escucha decir que la obra de Manuel se estudia más en universidades de Estados Unidos y África que en Colombia. ¿Por qué pasa eso?

J.L.G.G.: Sí, eso es lo que se ve cuando se asiste a los simposios o encuentros convocados para estudiar la obra del maestro Manuel. Las ponencias de los extranjeros son abundantes, y la bibliografía que las apoya, también. En la tarea que en 2021 encabezó la Universidad del Valle, bajo la responsabilidad del profesor Darío Henao, a la cual se unieron otras universidades, se impuso la labor de reimprimir física y digitalmente toda la obra de Zapata Olivella, y se logró; también se realizó una valiosa película con exteriores e interiores filmados en África, Estados Unidos, Brasil y Colombia. Quienes deseen conocer o leer la obra del maestro Manuel, si no adquieren los libros, pueden ir a la web (https://zapataolivella.univalle.edu.co/).

CAMBIO: ¿Qué podría aprender el país de hoy de la obra y de la vida de Manuel Zapata Olivella?

J.L.G.G.: Que este es un país diverso, alejado de la homogeneidad forzosa, con una historia que ha comenzado a transitar hacia el progreso, la paz, la dignidad y la justicia social.

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