'La Mata', un cortísimo poema ilustrado que concentra el horror del país
Eliana Hernández, escritora, y María Isabel Rueda, ilustradora, relatan en este breve poema la histopria de la violencia en los Montes de María. Esta obra ganó la beca para publicación de libros de autores colombianos del Ministerio de Cultura.
Por Diana Castro Benetti
Cerca de 500.000 visitantes pasaron por la Feria del Libro de Bogotá. Ver el mercado, contradictorio y lleno de matices, después de dos años de virtualidad, fue una experiencia vivificante. Entre las lluvias y las obleas, la feria es una puesta en escena que hace de los días de abril en Bogotá un regocijo combinado de buen español, lectura y ansiedad de consumidor. Vimos lo de rigor: el pague dos y lleve tres, la impudicia de las góndolas con baratijas y las reproducciones tipo póster de la Virgen de Guadalupe en su doradito kitsch y centelleante. El comercio es implacable.
Son muchos los libros que pasan desapercibidos, pero, como aguja en un pajar, vi La Mata: un libro objeto, ilustrado, un cortísimo texto donde se concentra todo el horror de este país. La autora en voz de sus personajes nos dice: “Te quiero contar lo que pasó ese día”. En realidad, es poco lo que nos cuenta porque de la masacre de El Salado ya lo sabemos casi todo: “Cómanse las gallinas y los carneros y gocen todo lo que puedan este año porque no van a disfrutar más”, decían los papelitos que, unos días antes del 16 de febrero del año 2000, caían como amenazas sobre el pueblo. Fueron 105 las personas asesinadas con balas y motosierra en una cancha deportiva, un hecho animado con ron y música de tambores a todo volumen, una fiesta de tres días con sus noches. Ahí nació lo horrendo.

La Mata es la historia de Pablo y de Ester. Ella cocina, él trabaja de miércoles a viernes y piensa: “Viene un cambio de luna”. Ester, en esos días, extraña a su hijo. En La Mata hablan los testigos, hablan los investigadores, habla la cajita con las escrituras de la casa y que Pablo logró esconder en un hueco hecho a la carrera a trece pasos de la entrada. Hablan la montaña y el silencio. “Las ramas se cruzan en el fondo del monte”, dice la mata, ese testigo salvaje que abre las compuertas de un tiempo de dolor que no ha sido invento. ¿Es posible un poema sobre la masacre de El Salado? Sí.
Eliana Hernández, la autora, escribe de lo que hemos callado como país, del horror que no podemos comprender, del daño a la gente en una tierra generosa. Este poema no se detiene en lo que conocemos porque 22 años después ya no puede ser una denuncia: es un relato que cuenta sin notificaciones y transita con delicadeza y versos agudos un evento aterrador.
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