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Cultura

Las impresiones de un poeta en las selvas y ríos del Chocó

Eduardo Cote Lamus con Emilio Tichiliano y dos de sus tres mujeres. Bellavista, Chocó.

'El diario del Alto San Juan y del Atrato', que escribió en 1958 el poeta Eduardo Cote Lamus, vuelve a ver la luz después de muchísimos años, en una edición acompañada por fotografías que el poeta tomó en su viaje. Hoy lo presentan en la feria sus hijos Pedro y Ramón y la escritora Velia Vidal.

Por: Eduardo Arias

Uno de los lanzamientos de la Feria del Libro que más ha llamado la atención es la reedición de El diario del Alto San Juan y del Atrato, escrito por el poeta Eduardo Cote Lamus en un viaje que hizo al Chocó cuando era representante a la Cámara. Cote Lamus murió en 1964, a los 36 años de edad, en un accidente automovilístico y dejó una obra poética bastante consistente. Fue miembro del grupo de la revista Mito, junto con Jorge Gaitán Durán, Hernando Valencia Goelkel y otros escritores. Cote es el padre del también poeta y escritor Ramón Cote Baraibar, así como de Elena, odontóloga y Pedro, el mayor, quien es periodista y fotógrafo.

El origen del viaje que llevó a Cote Lamus al Chocó se remonta a 1957, cuando regresó de Europa a Colombia. La Junta Militar estaba formalizando el proceso que dio origen al Frente Nacional y los amigos de colegio de Cote Lamus lo animaron a participar en política. Su familia estaba vinculada con la política del Norte de Santander. Un tío abuelo fue gobernador de ese departamento, un hermano fue presidente de la Cámara de Representantes durante muchos años y para Cote Lamus era relativamente fácil meterse en la política. Una vez elegido, dos representantes del Chocó organizaron una comisión bipartidista para ir a mostrarles las condiciones de vida en su departamento y de allí hacer una serie de recomendaciones. Al llegar Cote Lamus se encontró con una situación terrible de explotación, de pobreza, y del inmenso lobbying que ejercía la Compañía Minera del Chocó (Chocó Mining Company) en el Congreso de la República, en las gobernaciones.

Lo que Cote Lamus vio en el río San Juan y en los pueblos del río Atrato lo plasmó en sus opiniones políticas y sociales, así como en el diario. Cuando enfrentó a esa naturaleza y habló con la gente se dio cuenta de cómo funciona el tiempo allá, cómo funciona la gente de trabajo, Cote Lamus quedó maravillado. El resultado, como dice su hijo Pedro, periodista y fotógrafo que vivió muchos años en México, “es un texto padrísimo”.

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