
El arte como vehículo de reflexión y memoria
En la obra de Jorge Luis Vaca Forero el arte está íntimamente ligado a la investigación en ciencias sociales y su pasión por el uso de la tecnología. Recientemente se presentó en Bogotá una antología de su trabajo y estará en ArtBo en el estand de Montenegro Art Projects.
Por: Eduardo Arias
Jorge Luis Vaca Forero es un artista que ha decidido interpretar de muy diversas maneras a Colombia desde el arte utilizado como una herramienta muy ligada a la investigación histórica y social. “El papel de mi obra está articulado sobre la importancia del archivo como herramienta para el pensamiento y la duda frente al presente. Desde este cuestionarme puedo proponer un espacio para pensar cómo se debe acercar el público a esa memoria”, dice.
Recientemente se llevó a cabo una retrospectiva de su obra en la Galería Montenegro Art Projects de Bogotá, curada por Ana María Lozano Rocha, y estará en ArtBo presentando algunas de las obras que componen su catálogo de miradas al país. Allí presentará tres obras.
De la serie Ausencias – Promesas de Nación presentará intervenciones directas sobre tres billetes de dólar, euro y yuan, las tres monedas que rigen la economía mundial. En ellos Vaca grabó palabras que representan los valores que se contraponen a los ideales fundacionales de Europa, Estados Unidos y China. Por medio de perforaciones retroiluminadas Vaca señala las contradicciones que se plantean en la actualidad y cuestiona la legitimidad y el valor de estos Estados al proponer un corto circuito entre el valor simbólico del dinero y de la economía que representa, en relación con las ideas de paz, bienestar y democracia promulgadas por los países para sus ciudadanos.

Otra de las obras que tendrá en ArtBo es Luto. Se trata de un reloj inspirado en esta afirmación del padre Francisco de Roux cuando en junio de 2022 entregó el Informe Final de la Comisión de la Verdad y la No repetición: “Si hiciéramos un minuto de silencio por cada una de las víctimas del conflicto armado, el país tendría que estar en silencio durante 17 años”,
Con base en esta afirmación Vaca presenta un reloj modificado para que, en vez de que la aguja que marca la hora complete dos vueltas en 24 horas, lo hace en 17 años. Es decir, en 8.941.320 minutos. Dentro del reloj con manecillas hay una pantalla que marca los minutos que han pasado desde que De Roux hizo la aseveración y en esa pantalla aparece la cita en cuestión. El reloj es en vidrio opaco y refleja la imagen de quien lo mira casi como si fuera un espejo.
“Cuando el padre De Roux cerró la Comisión de la Verdad yo quedé muy molesto y triste con el comentario de los 17 años. Empecé a pensar cómo hacer que la gente entienda que ese luto es de 17 años”. Para encontrar el dispositivo adecuado revisó un par de libros de historia de los relojes. “Entiendo que los relojes son redondos porque el tiempo es infinito, cosa que no sabía y esa es una razón de peso”. El reloj está conectado a internet y mide en tiempo real el luto del país. “Cuando la gente se ve reflejada y ve pasar ese número y esa cita, es muy impresionante ver cómo se desencajan en relación con la idea de país que tienen”.

La tercera obra se llama Aquí no cabe Colombia, una instalación pensada en una pared en la que el artista dispone 1,500 monedas de 100 pesos. “Uso la moneda de 100 pesos que tiene el escudo de Colombia”. Esta obra le aporta una nueva mirada a la obra Aquí no cabe el arte, que presentó Antonio Caro en 1972.
Al revisar el tema de la historia del arte y política en Colombia encontró a Bernardo Salcedo y Antonio Caro, dos artistas que lo han hecho pensar mucho. “Después de investigar un poco me di cuenta de que la obra original hacía referencia a artistas, literatos y líderes sociales que estaban vinculados a la cultura en Antioquia y cómo los fueron asesinando en los años setenta. De acuerdo con Vaca, la obra plantea dos niveles. El primero se relaciona con la manera como las monedas están sujetas a la pared y, con el pasar del tiempo, estas van desapareciendo. El segundo nivel “busca abrir la posibilidad a una relectura de la obra de Caro” y además permite que los visitantes tomen una moneda sin necesidad de una autorización de los encargados de la vigilancia del espacio donde se exhibe. “Generalmente estas piezas se ponen en un espacio de tránsito donde la gente se puede robar la moneda y efectivamente al final de la exhibición falta un cuarto de la obra, un quinto de la obra. La moneda no vale nada, pero la gente se la lleva. Me imagino que al rato pensará en que efectivamente se está robando un pedazo del país”.
Arte, tecnología y muchas ciencias sociales
Vaca es artista de la Universidad de los Andes con énfasis en medios electrónicos, especialista en historia del arte y magister en artes electrónicas. Fue investigador asociado del Proyecto ‘Documents of the 20th Century Latin American and Latino Art’, coordinado por el International Center for the Arts of the Americas, oficina inscrita al Museo de Bellas Artes de Houston, Texas. Desde sus inicios su trabajo de investigación y creación se ha centrado en la construcción de memoria a diferentes niveles.
Su obra ha sido exhibida en varias exposiciones individuales y colectivas en museos y galerías de arte de Bogotá, Berlín, Buenos Aires, Ciudad Juárez, Cúcuta, Denver, Madrid, Manizales, Medellín, Miami, Tokio y Venecia.
Ha sido premiado en eventos como la Feria del Millón 2016 (Premio Argos a la Excelencia Artística),de la Convocatoria de Arte Electrónico (2016) de la Outsiders Art Foundation en la Feria de Arte JustMad, el Salón de Arte Joven 2015 de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y la Convocatoria Es Cultura Local 2020 de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.
Su tesis de pregrado fue Vacío; volcado físico de memoria (2009) una reflexión enfocada desde lo artístico a una enfermedad que él sufrió: la epilepsia. Desde esta reflexión, se generó un espacio saturado audiovisualmente que representa la memoria, un lugar/no lugar donde el observador se vea abrumado por su ambiente; lleno, pero al mismo tiempo vacío de significado.
Empleó dos años en desarrollar su tesis de maestría, que nació de su lectura del documento ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad de la Comisión de la Verdad. Cuando leyó el documento quedó muy golpeado con la cantidad de testimonios que trae y la poca difusión que se le da a ese tema. Se quedó pensando en cómo generar una metáfora y al final llegó a una máquina que reproduce la memoria, una impresora de matriz de punto. “Cuatro estudiantes hicieron un software con cerca de 4 .000 textos, que es lo que está en el informe. Cada máximo 16 minutos la máquina imprime de manera aleatoria un texto del informe”.
La máquina imprime y sobreimprime sobre el mismo papel textos que resultan ilegibles, aunque se pueden distinguir ciertas palabras sueltas. Algo que no había previsto Vaca y que le dio más fuerza a esa obra fue que con el paso de los años la tinta negra de la impresora de matriz de punto se fue destiñendo y borrando, tal como pasa con la memoria. Esta pieza está en la colección virtual del Museo de la Memoria.
Sus compañeros de aula en el posgrado eran por lo general historiadores y sociólogos, “Entendí que para ser buen artista primero hay que ser buen investigador social y que una de las grandes fallas de los artistas es que no son buenos historiadores ni investigadores sociales”.
Eso ha marcado su obra. Como él dice, “mi trabajo artístico pasa de lo personal hacia lo colectivo pensando en cómo explorar la memoria, buscando darle un valor a esa vulnerabilidad que tienen los puntos frágiles de la historia patria”.
Por eso es común en ella encontrar alusiones directas a textos de la Constitución política del país, la cartografía, símbolos como el escudo nacional, monedas y billetes, así como reelaboraciones de obras icónicas de artistas conceptuales con una posición política muy marcada como Antonio Caro y Bernardo Salcedo.
La serie Constituciones salió de una conferencia de Daniel Pecault sobre la historia constitucional de Colombia. “La charla era sobre cómo la política ha influido en las constituciones de Colombia y cómo Colombia tiene 16 constituciones a lo largo de su historia. Ganaban los liberales, cambiaban la Constitución. Peleaban de nuevo, ganaban los conservadores y cambiaban la Constitución”. Esto dio como resultado una obra compuesta por 16 máquinas dotadas de un mecanismo que permite que un lápiz se mueva en forma circular y raye la primera página de cada Constitución. “Vaca agrega que a él también le interesaba la educación y por eso utilizó lápices pintados de amarillo, como los que utilizan los estudiantes. A medida que los lápices rayan el papel se desgastan y se dañan, lo cual también abre un espacio para la reflexión.

Por su parte, en Intenté escribir Colombia, una serie de máquinas con unos lápices que rotan de manera mecánica intentan que estos se alineen de tal manera que se lea la palabra Colombia, pero eso nunca termina de suceder. Con respecto a su interés por los objetos mecánicos, Vaca dice que vienen de un interés inicial en la tecnología y las posibilidades de lo electrónico conjugado con la fortuna de haber entendido el cómo se debe hacer la investigación en ciencias sociales. “Inicialmente busco problemas a investigar y luego desarrollo una metáfora para comunicar esa situación sobre la que quiero que la gente piense en el contexto del país. No todo tiene que ser mecánico, pero esta cercanía surgió de los procesos de investigación y lo que quería comunicar”
El mapa de Colombia, un símbolo recurrente
Otro referente que figura de manera recurrente es el mapa de Colombia, que aparece en varias de sus series. Una de ellas es Estado social de derecho, en la que 2.000 monedas de 100 pesos con el escudo al revés dibujan el mapa invertido de Colombia que referencia a los eventos ocurridos durante 2020. Al igual que en Aquí no cabe Colombia, la obra plantea los mismos dos niveles. El mapa de Colombia plástico en relieve que publicó el Instituto Geográfico Agustín Codazzi en 1974, “el que estaba en todas las oficinas del Estado y en colegios y escuelas para que los colombianos pudieran identificarse con ese país que no lograban imaginar. Vaca lo trabajó con el apoyo del Taller Arte Dos Gráfico en las piezas Colombia 2023, Colombia Marimbera / Colombia Cocalera (mapas impresos en papelde celulosa, algodón y bagazo de marihuana y papel de celulosa, algodón y hoja de coca, respectivamente) y Repúblicas – Fractura.
Ausencias Coca Cola Colombia es una apropiación del Coca-Cola Colombia de Antonio Caro. Vaca montó el Colombia de Caro en una caja de luz. “Revisando encontré 132 apropiaciones del maestro Caro por otras artistas. A mí me interesaba precisamente esto. Para que una imagen circule y se mantenga en el campo del arte debe tener todo un andamiaje, toda una estructura que hace que se pueda ver en el presente”.
Otra obra muy relacionada con la memoria y la reparación es Cuando el río suena, piedras lleva. Las víctimas del conflicto armado cuyos cuerpos terminaron en el fondo de muchos ríos lo llevaron a recoger piedras de esos ríos e imprimir en ellas, mediante rayos láser, el nombre del río, un dibujo del cauce del río señalado, el nombre de la masacre, sus perpetradores y el número de víctimas que fallecieron en el lugar.
Estos son algunos ejemplos de la obra de un artista que cree firmemente en el papel que cumple el arte en la búsqueda de la verdad y la salvaguarda de la memoria. “El objeto de arte abre la puerta para poder buscar un espacio de duda frente a esa verdad que se construye de muchas maneras. Desde mi punto de vista salvaguarda ese espacio para pensar”.
Conozca aquí en detalle la obra de Jorge Luis Vaca Forero
Lea los comentarios






