
“Hacemos arte para mover y ser movidos”: Mateo López sobre su cortometraje 'Ballet Bachué'
El artista Mateo López presenta 'Ballet Bachué' en la Bienal 2025, un cortometraje de 16 minutos acompañado de una instalación de esculturas y objetos, en una experiencia integral y sensitiva.
Por: Manuela Cardozo
En el Parque Nacional Olaya Herrera se encuentra el teatro El Parque, una joya arquitectónica de Bogotá que acogerá el cortometraje multisensorial Ballet Bachué y la exposición de esculturas que lo acompaña. El filme se mostrará durante la Bienal de Arte del 24 al 28 de septiembre a las 3:00 y 5:00 de la tarde, después se proyectará la cinta y habrá acceso a la exposición hasta el 9 de noviembre de forma gratuita.

En este cortometraje conceptual, dirigido por José Luis Rugeles y Mateo López, se parte de la idea del encuentro colonial entre los mitos muisca y la cultura occidental para reflexionar sobre la historia y el arte colombiano. En lugar de centrarse en una trama convencional, la producción privilegia el uso de metáforas visuales y sonoras, construyendo una experiencia sensorial completa.
Técnicas audiovisuales
La producción audiovisual combina técnicas de grabación cuidadosamente planificadas, iluminación estratégica y un diseño de sonido que dialoga con la acción. Los tambores y platillos no solo acompañan la actuación muda de los personajes, sino que generan un ambiente de tensión entre opuestos. Por su lado, la utilería resalta dentro del espacio y la narrativa al dialogar con los personajes y representar conceptos como la educación y el capitalismo, solo iluminada por un fuerte contraste entre reflectores y las sombras que cubren la escena.
La obra ofrece al espectador una experiencia inmersiva: el cortometraje fue grabado en el mismo escenario donde se proyecta, permitiendo que el público perciba la cinta de manera distinta según observe la grabación o interactúe con los objetos presentes en el teatro. Esto genera un diálogo entre imagen, sonido y espacio físico que invita a una interpretación personal de la historia.
La historia que narra el cortometraje
El corto narra el mito fundacional del territorio colombiano: la del imperialismo, la madre soltera, la diosa incómoda y la mujer proletaria. Esta se expresa mediante el encuentro de una mujer indígena y su títere de madera con un hombre “civilizado”.
La mujer es Bachué, madre primigenia de los muiscas, quien emergió de la laguna de Iguaque con un niño en brazos para poblar la Tierra. El hombre simboliza los “excesos de poder” y las “nuevas formas de colonialismo”, según el folleto del cortometraje.
Uno de los directores, Mateo López, también se inspiró en la emblemática escultura La Bachué, de Rómulo Rozo, una estatua que no solo retrata el mito fundacional sino que integra el movimiento artístico Los Bachués, que revaloriza lo ancestral y nativo en el arte latinoamericano, según el Instituto Humboldt.

El director conoció la escultura durante sus estudios, pero no la vio en vivo sino hasta hace dos años debido a que se encuentra en España. “Mientras la observaba pensaba en el movimiento circular que evoca la escultura, como una caracola, un remolino. Ahí empezó todo a dar vueltas con Rozo y La Bachué; me metí de lleno a investigarlo y a revolver mi propia práctica”, cuenta López.
El arte y la cultura
Como exponente del realismo social, La Bachué fue relevante durante años, pero con la modernidad su simbolismo quedó olvidado, según López. “Cien años después, las instituciones, museos y curadores urgen tener arte indigenista. La pregunta es: ¿cuál es el afán?”, afirma el director.
Según Arslatino, el arte indigenista latinoamericano busca valorar la cultura y tradiciones de los pueblos originarios, en un contacto que mezcla memoria y denuncia social. López define su corto como un regreso estético al neoindigenismo.
Más que una representación literal del mito indigena o una copia visual de la escultura, Ballet Bachué es una reinterpretación conceptual que dialoga con lo que significa hacer arte en Colombia. “Sí hay un intento de reinterpretar el mito fundacional muisca, pero no me interesa hacer un proyecto de danza con trajes típicos; esa es la versión institucional del folclor y ya nos tiene aburridos”, explica el director.

Las discusiones estéticas que propone la obra se reflejan tanto en los personajes como en el escenario. Al proyectarse en el teatro mismo, toda la instalación se convierte en un diálogo sobre arte y sensibilidad. Entre títeres, diosas y hombres, el cortometraje busca revitalizar la cultura, el conocimiento de la historia y los mitos.
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