
Centro Nacional de las Artes, un balance de sus primeros tres años
Xiomara Suescún, directora del Centro Nacional de las Artes, hace un balance de las actividades que ha desarrollado para descentralizar la cultura y darles cabida a voces muy diversas. También plantea posibles escenarios para su futuro.
Por: Eduardo Arias
El Centro Nacional de las Artes Delia Zapata, también conocido como el Delia, cumplió tres años de actividades en los que se ha constituido en un punto de encuentro muy dinámico de muy diversas expresiones de la cultura, más que todo aquellas relacionadas con las artes escénicas.
Desde el 28 de septiembre de 2023 lo dirige Xiomara Suescún. Ella es autora, investigadora, gestora cultural y experta en economías creativas. Estudió sociología y ciencia política con profundización en Relaciones Internacionales. Además, es especialista en Escrituras Creativas. CAMBIO hablo con ella acerca del balance que han dejado estos tres años de labores del Delia.
CAMBIO: ¿Qué destaca usted de estos tres años de trabajo?
Xiomara Suescún: Lo que se destaca de este proceso ha sido responder la dimensión nacional y la perspectiva más amplia de entender el Teatro Colón como el teatro nacional patrimonial y público de este país. El Centro Nacional de las Artes alberga un complejo de escenarios diversos y también de otros espacios que no existían antes que permiten hoy hablar de enfoques de formación y de creación.
CAMBIO: ¿Cuál ha sido un reto que usted destacaría?
X. S.: Responderle a esa dimensión nacional ha sido el reto. El avance ha sido imaginar esa dimensión nacional y darle respuesta progresivamente con un plan artístico y cultural que tampoco esté sujeto a la inmediatez. Por eso diseñamos un plan artístico a 10 años que traza una ruta y una visión que le responda a esa dimensión nacional y a definir esa misión del Centro Nacional de las Artes. Lo que hemos estado proponiendo en sus primeros tres años es que el país se sienta representado y participe de su teatro público nacional en la programación y en las acciones de formación y encuentro cultural.
CAMBIO: ¿Cómo ha sido la circulación de artistas por el Delia?
X. S.: Nos han visitado hasta el momento más de 6.000 artistas de diferentes regiones del país. Lo importante es que, a todos, tanto los de lo más tradicional, lo urbano, lo contemporáneo o lo clásico, sientan que es la casa de todos y que la programación lo refleje. Le hemos abierto puertas a proyectos que tal vez no hubiesen circulado de una manera recurrente antes. No es una programación menor, sino que tiene un lugar central. Hemos buscado que ella represente la diversidad cultural y artística de sus diferentes territorios. Otro frente ha sido que el teatro se conecte con el mundo. No sólo con un proyecto internacional que llega, sino gestionando un intercambio cultural y lo que eso significa para las poblaciones y para la comunidad artística y cultural. Eso nos ha permitido recibir a más de 8.000 artistas de 60 países en estos primeros tres años.
CAMBIO: Además de recibir artistas, ¿cómo se relaciona en Centro Nacional de las Artes con el resto de Colombia?
X. S.: La otra perspectiva ha sido cómo el teatro, aunque está situado geográficamente en Bogotá, representa al país también en una relación con sus regiones. Por ello se reactivó la Red Nacional de Teatros Públicos y Patrimoniales, construyendo una cooperación con ellos y con las nuevas infraestructuras de centros culturales. Empezamos con ocho teatros a finales de 2023, y el siguiente año hubo 20, y la red sigue construyéndose. Pero tiene una forma de entender una visión a largo plazo con cuatro frentes de acción para fortalecer la circulación, la creación, la formación de públicos, la sostenibilidad y los modelos de gestión de estos teatros, que es parte de su talón de Aquiles, así como la memoria del archivo de sus comunidades y de sus artes escénicas, que es una tarea pendiente de todos los teatros, incluyendo el teatro colombiano. Hoy también descentraliza parte de su programación con la televisión y la radio pública, que es otra manera de llegar al país y no solo quedarse en Bogotá.
CAMBIO: ¿Cómo se decide la programación del Delia?
X. S.: Tenemos un modelo de programación que no tiene ningún teatro en este país. No es sólo un líder de programación que decide lo que se pone y lo que no en la programación, sino un comité en el que participan varios equipos del Centro Nacional de las Artes desde varias miradas y que a través de cinco mecanismos de programación nutre el análisis curatorial y luego arma la parrilla.
CAMBIO: ¿Cuáles son esos mecanismos?
X. S.: Dos de esos mecanismos son participativos. Uno de ellos lo construyen poblaciones específicas que acompañan por ejemplo el encuentro afro, el de pueblos originarios, o el de jóvenes. Otro ha sido disminuir o reducir barreras de acceso para presentar un proyecto. También va a viajar por la red de teatros y la idea es que haya insumos para pensar la programación del futuro hecha no sólo por programadores o con ciertas comunidades, sino con el público en general. Y que de alguna manera se involucre la audiencia soñando su programación y saber cómo se imaginan este lugar y los teatros del país. El año pasado, el proyecto de Sun and sea también nos hizo reimaginar incluso el Teatro Colón en otra disposición: la escena, cubierta de arena, transcurría en la platea y el público observaba desde los palcos, lo que también fue polémico en algunos sentidos, pero propuso una conversación.
CAMBIO; ¿Cuáles otras estrategias han desarrollado?
X. S.: Trabajamos una agenda muy fuerte con los niños. Hemos recibido 24.000 de ellos en los últimos dos años y medio. Hay una agenda para estudiantes de colegios públicos, con familias. Hay una estrategia con funciones accesibles durante todo el año para diferentes tipos de discapacidades y de neurodivergencias, ya sea en funciones, actividades de formación o visitas guiadas para conocer la historia de teatro y su infraestructura. Además tenemos una huerta comunitaria, un salón de escucha y un salón de bienestar.
CAMBIO: Usted hablaba al comienzo de espacios de formación. ¿En qué consiste?
X. S.: Algo por lo que hemos luchado mucho en el sector cultural es tener acceso a las infraestructuras públicas para otras acciones del sector mismo. Tenemos un programa que se llama La casa abierta, para que el sector artístico trabaje en sus proyectos con acceso libre a los espacios del teatro. Tenemos una línea de formación en oficios de las artes escénicas porque el teatro cuenta con un taller de construcción de escenografía. Además, creamos unos laboratorios de sonido e iluminación. Trabajamos en llave con universidades aliadas que nos apoyan para formar en los diversos oficios técnicos de las artes escénicas.
CAMBIO: Algo que uno destaca como espectador es que el CNA le abre sus puertas a otras manifestaciones artísticas.
X. S.: Así es. En estos tres años hemos tenido más de 150 aliados. Otros centros culturales, otros cooperantes culturales, cooperantes internacionales, alcaldías, empresa privada y medios de comunicación nos han ayudado a impactar el 40 por ciento de la agenda programática gracias a los aportes en especie o en efectivo que han hecho. La casa también ha funcionado como epicentro de encuentros del sector cultural. Por ejemplo, somos casa del FiAV, porque también somos parte del comité técnico y curatorial del festival. Hemos sido casa del BAM, que es el Bogotá Music Market. Hemos sido la casa de inauguración del Bogotá Audiovisual Market. Hemos sido también casa de festivales de derechos humanos. Y de cine, porque otra idea es tejer esas redes para que el Centro Nacional de las Artes no sólo sea para las artes escénicas, que es su función principal, sino también para el sector audiovisual y las artes visuales. Son proyectos que amplían nuestras acciones y traen otros públicos, lo que les permite conocer el teatro y a nosotros enriquecer la programación con esas agendas curatoriales de otros aliados.
CAMBIO: ¿Y cómo es la relación directa con las iniciativas culturales de La Candelaria, en Bogotá?
X. S.: Con nuestros vecinos del Centro Histórico estamos en esta conversación permanente. Con ellos también a veces tenemos acciones, no tantas como quisiéramos. En diciembre, con el pasaporte de La Candelaria, tratamos de activar un circuito dentro del mismo barrio y la localidad.
CAMBIO: El nombre del teatro Colón está muy relacionado con la música sinfónica. ¿Cómo se ha establecido ahora que forma parte del Centro Nacional de las Artes?
X. S.: La Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional son residentes permanentes. Ellos ensayan de lunes a viernes en la sala Teresita Gómez. Hay una agenda más robusta que empezamos a construir desde el año pasado de una serie clásica en el Teatro Colón con la orquesta e invitados nacionales e internacionales. El año pasado empezamos con la franja de Bach a Mozart que sigue vigente y con Sinfónica en Jeans, en la plazoleta, lo que ha traído muchos públicos, desde los que ven una orquesta sinfónica por primera vez hasta asiduos escuchas que ahora cuentan con esta programación distinta, más fresca. Con la Filarmónica de Bogotá también hemos hecho algunas colaboraciones para ciertos proyectos de ensemble y con otras puestas en escena. El año pasado con una de sus de sus orquestas nos acompañó para recibir La Llave Maestra, que es una compañía chilena que presentó El carnaval de los animales, de Camille Saint Saens, un espectáculo dirigido a los niños.
CAMBIO: ¿Cómo garantizar que se mantenga lo que se ha proyectado a varios años en el futuro?
X. S.: La incertidumbre del escenario político siempre va a estar en los cambios de gobierno. Nuestra tarea dentro del Centro Nacional de las Artes es construir el modelo misional e institucional, incluso de los lineamientos jurídicos para darle forma a este lugar. En el proyecto de Ley General de Cultura está la propuesta de que el Centro Nacional de las Artes se convierta en una unidad administrativa especial para proteger la estructura que se ha armado de un teatro que ya es un teatro del mundo. Que sea un par del Museo Nacional y de la Biblioteca Nacional, para cubrir un vacío que ha habido para las artes vivas y las artes escénicas. Creamos el Día Nacional de los Teatros Públicos y Patrimoniales. La idea es que se sostengan en el tiempo. Así como ocurre con el Día de los Museos, es para recordar las infraestructura de las artes escénicas en Colombia, sobre todo estos grandes teatros patrimoniales y lo importantes que son para la sociedad y su proyección en el tiempo para que sigan vigentes. Es una bandera volver a darle significado a estos teatros como puntos de encuentro cultural y de plataformas de las artes vivas y de los públicos. Tampoco es menor que hoy sostengamos una agenda en teatros cuando estamos tan desconectados y alejados por la virtualidad. Pero la fragilidad existe.

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