
La animación colombiana llega a las ligas mayores
Colombia será el país invitado de honor en Annecy 2027, el festival de animación más importante del mundo. La designación reconoce más de cuatro décadas de desarrollo de la animación colombiana, hoy una de las industrias más dinámicas de América Latina. En conversación con CAMBIO, Claudia Triana, directora de Proimágenes Colombia, habla sobre la evolución del sector en el país.
Por: Eduardo Arias
Colombia fue anunciada como País Invitado de Honor de Annecy 2027, una de las distinciones más importantes que puede recibir una industria de animación en el mundo. El reconocimiento lo recibió del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy y su mercado MIFA (Marché International du Film d'Animation), considerados el principal punto de encuentro del mundo para creadores, estudios, compradores, distribuidores, plataformas, inversionistas y profesionales de la animación.
Cada año, Annecy y MIFA reúnen a cerca de 20.000 profesionales acreditados provenientes de cerca de 120 países y se consolidan como el escenario donde se presentan las principales tendencias creativas, tecnológicas y de negocio del sector. Ser País Invitado de Honor significa contar con una presencia destacada dentro de la programación artística y profesional del evento, así como una plataforma privilegiada paramostrar el talento, la capacidad de producción y las oportunidades de colaboración internacional de un país ante los principales actores de la industria global.
La designación de país invitado de honor en Annécy 2027 ubica al país junto a naciones que han sido reconocidas por su contribución al desarrollo de la animación mundial, entre ellas Japón, Canadá, Irlanda, España, México y Brasil. Más que una distinción simbólica, esta invitación permitirá fortalecer la proyección internacional de los estudios colombianos, atraer nuevas alianzas y ampliar la divulgación de los contenidos audiovisuales creados en el país por todo el mundo.
Este reconocimiento para la animación colombiana es el reflejo de 40 años de trabajo continuo, muchas veces en condiciones adversas. Cristóbal Colón, dirigida por Fernando Laverde, se presentó en 1983 y ha sido considerado como el primer largometraje animado del país. Más de cuatro décadas después, Colombia cuenta con más de 30 estudios de animación y contenidos digitales distribuidos en distintas regiones del país.
Esta designación como país invitado al Festival de Annécy refleja la consolidación de la animación en Colombia. Claudia Triana, directora de Proimágenes Colombia, habló con CAMBIO acerca de la evolución de la animación en el país.
CAMBIO: ¿A qué se debe el auge de la animación en Colombia?
Claudia Triana: El auge de la animación colombiana responde a una combinación de factores que se han consolidado durante los últimos años. Por un lado, existe una política pública sostenida que ha creído en el potencial del sector y ha impulsado su crecimiento a través de instrumentos como el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC), las convocatorias de Crea Digital lideradas por el Ministerio TIC y el Ministerio de las Culturas, el trabajo de promoción internacional de Proimágenes Colombia y ProColombia, así como los incentivos de la Ley 1556 de 2012 y la labor de la Comisión Fílmica Colombia.
A esta estrategia nacional se han sumado, cada vez con mayor fuerza, apuestas territoriales que hoy son fundamentales para el desarrollo del ecosistema. La Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, a través del programa Gente Convergente desarrollado en alianza con Proimágenes Colombia, y Confama, con iniciativas como el Festival de Animación Comfama y El Pauer, son ejemplos de cómo las regiones también están impulsando el fortalecimiento del talento, la creación de contenidos y la internacionalización del sector.
Sin embargo, ningún instrumento tendría resultados sin el talento. El verdadero motor de este crecimiento son nuestros creadores, creadoras, artistas, animadores, productores y estudios, que durante años han trabajado para abrirse espacio en la industria internacional, participando activamente en mercados, festivales y escenarios de discusión sectorial. Hoy estamos empezando a cosechar el trabajo de más de tres décadas.
CAMBIO: ¿Qué papel han jugado la televisión en este crecimiento?
C. T.: La televisión ha sido uno de los grandes impulsores de la animación en Colombia. Canales públicos como Señal Colombia, Canal Capital, a través de Eureka, y Canal Trece, así como los canales privados, apostaron desde hace años por producir y emitir contenidos animados nacionales. Esto permitió consolidar equipos creativos, generar empleo especializado y demostrar que era posible contar historias colombianas desde la animación.
CAMBIO: ¿Y la publicidad?
C. T.: La publicidad también ha desempeñado un papel fundamental. Para muchas empresas de animación fue el primer escenario para desarrollar capacidades técnicas, conformar equipos de trabajo y construir un portafolio competitivo. En muchos casos, ese camino abrió posteriormente las puertas a proyectos de mayor escala y a servicios para clientes internacionales.
CAMBIO: ¿Cómo es, en líneas generales, la circulación de las animaciones colombianas?
C. T.: La animación colombiana ha logrado construir una circulación cada vez más sólida. En televisión, varias de nuestras series han encontrado espacios en redes de televisión pública de América Latina gracias al trabajo conjunto entre canales aliados como Señal Colombia, Pakapaka de Argentina, CNTV de Chile, Globo de Brasil y otros socios regionales, permitiendo que historias colombianas lleguen a nuevas audiencias. En paralelo, el cine de animación independiente colombiano ha logrado presencia en algunos de los festivales más importantes del mundo, como Annecy, Berlinale, Cannes o Sundance. Ese reconocimiento es consecuencia directa de la calidad artística de nuestras obras.

CAMBIO: ¿Cuál ha sido el papel de Proimágenes en este crecimiento?
C. T.: Desde Proimágenes Colombia hemos trabajado junto con estudios, productores y creadores para fortalecer esa promoción internacional, abrir nuevos mercados y consolidar la presencia del país en los principales espacios de industria. Hoy Colombia es reconocida no solo por sus historias, sino también por la calidad de su sector de animación.
CAMBIO: ¿Cómo responden las audiencias colombianas a las animaciones hechas en nuestro país?
C. T.: Las audiencias colombianas han demostrado una conexión muy especial con las historias producidas desde nuestro propio contexto. Series como El profesor Súper O, Juani & Gatón o Frailejón Ernesto Pérez, así como producciones digitales como TukuToon, Desocupe Masivo, 4 Extraños en D.C. o Vía Pública, han construido una recordación muy importante entre diferentes generaciones. Lo mismo ha ocurrido con películas como Pequeñas voces, Virus tropical, El libro de Lila o Anina, que encontraron reconocimiento tanto dentro como fuera del país.
CAMBIO: ¿Cuáles obstáculos hace falta aún superar?
C. T.: Quizás el principal desafío está en la circulación de los cortometrajes independientes. Colombia produce algunos de los cortos animados más interesantes de la región, con propuestas narrativas y estéticas muy originales, pero todavía debemos fortalecer los mecanismos para que estas obras lleguen con mayor facilidad a las audiencias nacionales.

CAMBIO: ¿Qué papel juega la animación colombiana en América Latina y en el mundo?
C. T.: Durante muchos años, México, Brasil y Argentina marcaron el camino de la animación latinoamericana, y Colombia aprendió mucho de esas experiencias. Hoy, sin embargo, el panorama es diferente. El país atraviesa un momento de consolidación en el que comienza a recoger los frutos de años de trabajo continuo. Este crecimiento también ha sido posible gracias al fortalecimiento del sector audiovisual colombiano, donde instrumentos como la Ley 1556 y el trabajo de la Comisión Fílmica Colombia han contribuido a atraer inversión, desarrollar capacidades empresariales y proyectar internacionalmente el talento nacional.
CAMBIO: ¿Qué características de la animación colombiana han hecho posible que varios de estos trabajos hayan sido reconocidos en otras latitudes?
C. T.: Nuestras obras se destacan por la diversidad de sus historias, la exploración de nuevas técnicas y una creciente comprensión de la animación como propiedad intelectual capaz de expandirse hacia múltiples formatos y plataformas. Al mismo tiempo, los estudios colombianos han alcanzado estándares internacionales que les permiten prestar servicios para algunas de las compañías más importantes del mundo en animación, videojuegos y entretenimiento.
CAMBIO: ¿Hace falta algo para consolidar definitivamente al audiovisual colombiano?
C. T.: Más que pensar en un punto de llegada, debemos entender que el fortalecimiento del audiovisual es un proceso continuo. La política cultural no produce resultados inmediatos; requiere visión de largo plazo, estabilidad y confianza en el talento del país. Colombia ha demostrado que cuando existe continuidad en instrumentos como el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, Crea Digital, los incentivos audiovisuales de la Ley 1556, la promoción internacional liderada por Proimágenes Colombia y las apuestas de gobiernos locales y aliados estratégicos como la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá o Confama, el sector responde con creatividad, calidad y resultados concretos.

CAMBIO: ¿Cómo ve usted ese futuro?
C. T.: El desafío ahora es mantener esa visión de largo plazo, seguir fortaleciendo nuestras empresas, desarrollar nuevo talento y ampliar las oportunidades de circulación e internacionalización. La animación colombiana demuestra que cuando el Estado, las regiones y el sector privado trabajan de manera articulada, los resultados trascienden las fronteras y posicionan al país en los principales escenarios internacionales.
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