
Wayne Shorter, maestro del saxofón. Un legado que vale la pena recordar y conocer.
¿Cómo catalogar a Wayne Shorter? Sin duda, uno de los principales protagonistas de la historia del jazz. Extraordinario intérprete, gran compositor, innovador nato, supo moverse como pez en el agua en diversas corrientes y fue un pionero del jazz-fusión. Por donde se le mire, un gigante.
Wayne Shorter, uno de los más grandes músicos de jazz de todos los tiempos, falleció el pasado 2 de marzo en Los Ángeles, Estados Unidos, a los 89 años. Conocido por su técnica virtuosa y su habilidad para improvisar con fluidez y creatividad, fue figura clave en la evolución del jazz moderno.
Wayne Shorter, uno de los más grandes músicos de jazz de todos los tiempos, falleció el pasado 2 de marzo en Los Ángeles, Estados Unidos, a los 89 años. Conocido por su técnica virtuosa y su habilidad para improvisar con fluidez y creatividad, fue figura clave en la evolución del jazz moderno.
Nació en Newark, New Jersey, el 25 de agosto de 1933, donde creció en el seno de una familia afroamericana. Su padre era trabajador textil y su madre costurera. A edad temprana, Shorter descubrió su amor por la música y se enamoró del jazz, que sus padres escuchaban con frecuencia. Frente a los problemas del barrio y la comunidad en donde vivía, el joven Shorter encontró una salida creativa en la música: entró a la banda de su escuela secundaria donde tocaba el clarinete y el saxofón.
Shorter tomó clases de música y gracias a su talento y dedicación obtuvo una beca para estudiar en la Universidad Estatal de Nueva York donde cursó música clásica y teoría musical. Shorter contaba cómo sus experiencias de crecer en un hogar pobre lo inspiraron a trabajar duro y perseverar a pesar de los desafíos. Durante su carrera como músico profesional de jazz continuó su formación musical y, a su vez, enseñó música en varias instituciones educativas, entre ellas la Universidad de Harvard, y dio numerosas conferencias en múltiples foros y talleres a lo largo de su vida.
Tras graduarse en 1956, comenzó su carrera musical como miembro del grupo del pianista Horace Silver, pero a finales de los años cincuenta entró a la orquesta del músico y trompetista canadiense Maynard Ferguson, conocido por su técnica virtuosa y capacidad para tocar notas extremadamente altas. Shorter tuvo éxito como saxofonista tenor y también comenzó a desarrollar su carrera como compositor: aparece en álbumes como Color him wild y The new sounds of Maynard Ferguson.
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