Bellhingham: el niño prodigio del Madrid que hizo olvidar a Mbappé

Joyas de la semifinal de Champions

Crédito: Reuters

1 Junio 2024

Bellhingham: el niño prodigio del Madrid que hizo olvidar a Mbappé

Tiene más récords rotos que años cumplidos. Esta es la historia de Jude Bellingham, el astro inglés que en solo tres años y diez meses pasó de la segunda división inglesa a ser la gran figura del Real Madrid.

Por: Juan Francisco García

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Con 16 años y 38 días y la camiseta azul del Birmingham, se convirtió en el jugador más joven en debutar en la segunda división inglesa. Veinticinco días después, en un partido de Liga contra el Stoke City, hizo gol con el que logró el récord del goleador más precoz en la competición. Es el segundo jugador más joven en marcar en un Mundial –en Rusia 2018 contra Irán–. También el más precoz en gritar gol con la camiseta del Borussia Dortmund de Alemania. El tercero de menor edad en ser titular en un partido de Champions League y el más 'pelao' en llevar la cinta de capitán en el torneo más glamuroso del mundo. Y así, sus récords podrían seguir hasta aburrir.

Se llama Jude Bellingham, es diestro, pesa 75 kilos, mide 1,83 centímetros y esta tarde, con la 5 de Zinedine Zidane en la espalda, será el fetiche de todas las cámaras y el ensueño de todos los niños en la final de la Champions League. Ah, sí: tiene 20 años. 

¿Dónde empezó todo?

En Stourbridge, pueblito de 63.000 personas, muy cerca de Birmingham, en 2003. A los 4 años ya era entrenado por su padre, un policía de día y goleador letal de noche en el fútbol aficionado (autor de 700 goles).  Aunque la leyenda cuenta que en sus inicios el fútbol fue para Jude más una obligación que un divertimento, su talento se filtraba por todas partes. A los 7 años lo fichó el Birmingham, el club 'grande' de la zona. 

Mike Doods, el primer entrenador en su nuevo club quedó boquiabierto ante su rapidez exorbitante y su feroz determinación. A los 16 años, gracias a Pep Clotet, un mediocre, pero visionario entrenador de las menores que fue ascendido al primer equipo, Bellingham pasó de hacer delicias con sus contemporáneos a convertirse en el jugador más joven en debutar y en anotar gol en la historia del club. 

Le bastó un año para que la prensa lo descubriera. Pronto, el Manchester United, con sir Alex Ferguson como vocero, lo tentó con un contrato millonario. Bellingham rechazó la oferta y aceptó los 30 millones de euros que pagó el Borussia Dortmund por sus servicios. 

Borussia Dortmund: el paraíso de las promesas 

El sí del Bellingham al Dortmund se explica por la capacidad del club en pulir a los diamantes jóvenes y arrastrarlos hacia su máximo potencial –piensen en Dembele, Pulisic, Sancho–, y por su constante participación en Champions. Con el chico de Stourbridge la fórmula tuvo efecto y, más allá de un inicio accidentado, una vez se afianzó en el equipo titular no volvió jamás a ver el pitazo inicial desde la banca. 

Aunque en su paso por Alemania el Borussia decepcionó en Champions –el primer año se quedó en fase de grupos y en el segundo lo eliminó precozmente un grisáceo Chelsea–, las estadísticas de Bellingham fueron incontestables: 25 partidos, ocho goles y siete asistencias. Jugador bisagra para los apostadores de Fantasy.

En el plano local, su rendimiento también rebasó las expectativas. En su segunda y tercera temporada, con 2.796 y 2.693 minutos, fue con diferencia el jugador con más tiempo en cancha. Lo nombraron capitán. Fue elegido el mejor jugador joven de Europa. Y de la Bundesliga, a pesar de que nunca quedó campeón. Entonces el mercado hizo lo suyo y se convirtió en objetivo militar del Manchester City, el Liverpool y el Real Madrid. 

Mourinho declaró que amaba todo, absolutamente todo de su forma de jugar. Pep Guardiola lo calificó de mentiroso, pues siendo tan joven no podía ser tan excepcional. Klopp salivó con su fichaje. Haaland lo llamaba desde Manchester, semanalmente, para convencerlo de vestirse de azul celeste. Pero ganaron los susurros al oído de Florentino Pérez, las 14 Champions en las vitrinas del Bernabéu y los 103 millones de euros sobre el mesón.

Todos los caminos conducen a Madrid 

En el Real Madrid, todavía con 20 años, desde el primer partido de Liga pisó fuerte, honrando su naturaleza de niño prodigio inmune a la expectativa y la presión: debut y gol. En Champions repitió la fórmula: debut y gol –como en el segundo, tercero y cuarto partido de grupos–. Lo mismo en su primer superclásico contra el Barcelona, pero esta vez al cuadrado: el gol del empate y el de la victoria. 

Como en Alemania, su titularidad es indiscutible. Jugando suelto, de 10 o falso 9 o interior izquierdo, es el gran creativo del equipo más ganador en la historia. En liga tiene 17 goles y en Champions cuatro, sin contar el penal en la tanda definitoria contra el Manchester City que cambió por gol con la frialdad de los goleadores purasangre.

Aunque sigue sin hablar español, todos le entendemos, pues su pie derecho es un traductor universal. Tanto, que con solo un año vestido de blanco ya hizo olvidar la obsesión malsana del Real Madrid por tener entre sus filas a un tal Kylian Mbappé. 

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