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Trump pretende proponer a Infantino como secretario general de la ONU: ¿puede un perfil como el suyo llegar a ese cargo?
Crédito: Reuters
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Trump pretende proponer a Infantino como secretario general de la ONU: ¿puede un perfil como el suyo llegar a ese cargo?

Según el New York Post, el presidente de los Estados Unidos cree que el presidente de la FIFA “tiene una habilidad especial para unir a las personas”. Las intenciones del hoy mandatario del fútbol mundial se desconocen, pero esto es lo que le haría falta.

Por: Alejandro Aristizábal

La idea es, de entrada, improbable. Donald J. Trump, actual presidente de los Estados Unidos, quiere que Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, sea el próximo secretario general de la ONU. De acuerdo a una fuente cercana al mandatario, según el New York Post, Trump cree que Infantino “es respetado por todos en todo el mundo y reconoce que posee una habilidad especial para unir a las personas”. Y, por ahora, no pasa de eso, de una intención. La carrera por reemplazar a António Guterres, mientras tanto, lleva meses en marcha, y la disputan exdiplomáticos y expresidentes latinoamericanos que hacen campaña desde el año pasado.

El 19 de julio, en el estadio de Nueva Jersey, Trump se subió al podio con los jugadores de España que acababan de ganarle 1-0 a Argentina la final del Mundial. Repartió medallas, sostuvo la copa y se quedó ahí, entre los campeones, junto a Gianni Infantino. En diciembre, la cabeza de la FIFA le entregó al presidente el primer "Premio de la Paz". Durante el campeonato, la organización levantó la tarjeta roja del delantero estadounidense Folarin Balogun después de una llamada de Trump. Las escenas parecen resumir la relación que parece acercarse desde que EE.UU fue anunciada, con polémicas, como una de las sedes del Campeonato del Mundo 2026, y parecen desembocar, días después de la final, en la candidatura.

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Gianni Infantino y Donal Trump entregan la copa del Mundo. Crédito: Reuters

Paolo Zampolli, enviado especial de Trump para alianzas globales, y amigo personal de Infantino, sería la voz más oficial sobre esta propuesta. "Solo el presidente Trump podría tener una idea tan genial", le dijo al Post.

El anuncio choca con aquel que habría hecho el propio Infantino a lo largo de este año: buscar la presidencia de la Federación Internacional de Fútbol por tercer periodo consecutivo. Su propuesta para seguir en el cargo se definirá y votará el 18 de marzo de 2027 durante el siguiente Congreso del organismo que se celebrará en Rabat, Marruecos.

¿Puede un hombre de fútbol llegar a esta posición?

Para Zampolli, la similitud entre la presidencia de la FIFA y la Secretaría General de la ONU es notable. “En las Naciones Unidas hay que tratar con 193 Estados miembros. En la FIFA hay más de 200 miembros, y la excelente trayectoria de Gianni demuestra que sabe gestionar”, afirmó, de acuerdo a lo recogido por el Post.

Ahora, en la práctica, el cargo es mucho más que una administración. Además de fijar agenda y nombrar otros altos cargos, el secretario ejerce los "buenos oficios" para mediar en conflictos y encarna la autoridad moral de la Naciones Unidas, cuando no la tiene su Consejo de Seguridad. Cuando el primer secretario, Trygve Lie, le entregó el puesto a Dag Hammarskjöld, le dijo: “bienvenido al trabajo más imposible del mundo”.

Para lograrlo, no le basta el respaldo de Trump. El proceso empieza cuando un Estado miembro postula al candidato con una carta, una visión de gobierno, una hoja de vida y la declaración de cómo financió su campaña. Después vienen los sondeos informales del Consejo de Seguridad, en los que los quince miembros dejan entrever la opinión que suscita el o la candidata. Para avanzar hace falta reunir nueve votos y, sobre todo, que ninguno de los cinco permanentes (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China) use el veto. Solo entonces el Consejo recomienda un nombre a la Asamblea General, que lo nombra.

El portugués, António Guterres, deja el cargo el 31 de diciembre tras dos periodos. El sucesor asumiría en enero de 2027. El proceso arrancó formalmente en noviembre de 2025. En abril de ese año, los candidatos ya se sometieron a diálogos públicos con la Asamblea, una innovación de transparencia frente a la vieja negociación a puerta cerrada. Este 23 de julio hay una nueva reunión con los aspirantes en Nueva York, y los sondeos del Consejo de Seguridad se esperan para finales de julio. La recomendación suele llegar en octubre o noviembre. Todavía pueden entrar candidatos nuevos, pero si Infantino y Trump pretenden hacer esto realidad, deben apurarse.

En cuanto al perfil, Infantino es una rareza. Los secretarios generales han sido diplomáticos de carrera o políticos con oficio de gobierno: cancilleres, embajadores, expresidentes o, incluso, altos funcionarios del propio sistema de la ONU. Un dirigente deportivo no tiene antecedente.

A eso se le suman dos convenciones no escritas que le juegan en contra. La primera es geográfica: aunque no existe una regla formal de rotación, hay un turno tácito por regiones, y esta vez le corresponde a América Latina y el Caribe, que no pone un secretario general desde el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991). Infantino es italosuizo, es decir, de Europa occidental, la misma región de la que viene Guterres. La segunda es que casi nunca sale del club de los cinco con veto, y aunque Suiza no lo es, el empujón vendría precisamente del país con más poder de veto. Sobre todo, sobrevuela la idea de que el próximo secretario general debería ser, por primera vez en ochenta años, una mujer.

Contra quién está compitiendo

El primero de los posibles contendores es Rafael Grossi, de Argentina. Fue director general del Organismo Internacional de Energía Atómica desde 2019 y es a quien más analistas señalan como favorito. Fue postulado por su país en noviembre de 2025, un hecho no menor, pues el gobierno de Milei se alinea con Washington, lo que allana el camino.

Le sigue Rebeca Grynspan, de Costa Rica. Es economista, ex vicepresidenta de su país y, hoy, secretaria general de la UNCTAD, la agencia de comercio y desarrollo de la ONU. Postulada algo tarde por Costa Rica, pero es la candidata que reúne dos etiquetas fuertes a la vez: latinoamericana y mujer.

En la lista también se encuentra la dos veces presidenta de Chile, Michelle Bachelet. También fue directora de ONU mujeres y comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. En su caso, fue respaldada en febrero por Chile, Brasil y México, aunque su país luego le quitaría la firma. Enfrenta, no obstante, una oposición organizada desde sectores de la derecha estadounidense.

Hay otros nombres que orbitan alrededor del asiento con candidaturas menos fuertes, como la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, ex presidenta de la Asamblea General; la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett; y el senegalés Macky Sall. También hay nombres rondando, aunque sin postulaciones formales, como Juan Manuel Santos, premio Nobel de Paz y expresidente de Colombia.
 

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