
“El Código Electoral no habla de internet, inteligencia artificial ni deepfakes”: los retos que enfrenta el sistema electoral colombiano
En el tercer panel del foro ‘40 años del Código Electoral: historia, balance y futuro de la democracia’, diferentes voces debatieron sobre los principales desafíos del sistema electoral en el país.
Por: Valentina Giannini
Hace cuatro décadas, la expedición del Código Electoral permitió consolidar un sistema que ha garantizado la realización periódica de elecciones y la alternancia en el poder en Colombia. No obstante, las transformaciones tecnológicas, la aparición de nuevas formas de hacer campaña y los cambios en el sistema de partidos han abierto un debate sobre los ajustes que requiere esa norma para responder a las dinámicas actuales.
CAMBIO, el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional del Estado Civil organizaron el foro ‘40 años del Código Electoral: historia, balance y futuro de la democracia’, un espacio que reunió a autoridades electorales, académicos, congresistas y representantes de organizaciones de la sociedad civil para reflexionar sobre el presente y el futuro del sistema electoral colombiano.
Lo que funciona y lo que debería cambiar en el Código Electoral
El tercer panel del foro, ‘Los aciertos y los retos pendientes del sistema electoral colombiano’, reunió a Mauricio Toro, representante a la Cámara por Alianza Verde; Juan Carlos Losada, exrepresentante a la Cámara, y Jennifer Pedraza, senadora de Dignidad y Compromiso. Aunque los tres reconocieron que el Código Electoral ha permitido consolidar procesos democráticos confiables, coincidieron en que el país necesita actualizar sus reglas para responder a desafíos que hace 40 años no existían.
Para Mauricio Toro, el principal mérito del Código ha sido garantizar la estabilidad del sistema electoral. “Colombia tiene un Código Electoral que es modelo”, afirmó, destacando que ha permitido la alternancia en el poder, un sistema de escrutinio con garantías y procesos que, en su opinión, hacen que el país no esté expuesto a un fraude masivo.
Sin embargo, advirtió que la norma se quedó rezagada frente a las transformaciones tecnológicas. “El Código no habla de internet, de tecnología, de inteligencia artificial ni de deepfakes (videos, audios o imágenes manipulados)”, dijo. Según él, uno de los principales vacíos está en la falta de regulación de la publicidad política en plataformas digitales y en la opacidad de las campañas en redes sociales.
Además, sostuvo que, si se llega a dar una reforma, esta debería abordar asuntos como la participación de las personas con discapacidad, las barreras que enfrentan los jóvenes para acceder a la política, las condiciones de las zonas rurales, la democracia interna de los partidos y la financiación de las campañas. Durante su intervención, insistió en que el principal problema del sistema electoral sigue estando fuera de las urnas: “El problema está en la compra de votos que se hace previa a las elecciones”, dijo.
Por su parte, Juan Carlos Losada hizo énfasis en otro de los desafíos del sistema político: el funcionamiento de los partidos. Recordó que el Código Electoral nació en un contexto de descentralización política que permitió ampliar la representación de sectores históricamente excluidos, pero explicó que hoy existen problemas relacionados con el excesivo poder de las directivas partidistas.
“El monopolio, el poder de los directores de los partidos en Colombia, es algo que vamos a tener que corregir”, afirmó. También cuestionó el transfuguismo político y la falta de coherencia ideológica dentro de las colectividades, especialmente las más antiguas, al considerar que estas dinámicas terminan debilitando la confianza ciudadana en los partidos y dejando “sin espacio” a quienes toman una posición diferente a la de sus líderes.
Las garantías democráticas
La senadora Jennifer Pedraza coincidió en que el Código Electoral ha permitido la participación de sectores minoritarios, aunque expresó que las garantías siguen siendo insuficientes. Según su concepto, cada intento de reforma suele estar atravesado por intereses particulares de algunos sectores políticos, lo que ha dificultado avanzar hacia cambios estructurales: “Cada vez que se abre una posibilidad de hacer una reforma al Código Electoral, se ven demasiado claras unas agendas explícitas, muy particulares, que le convienen a algunos partidos o algunos sectores”.
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Pedraza reconoció que el sistema electoral colombiano cuenta con fortalezas, como la confianza en la Registraduría y la realización periódica de elecciones. No obstante, señaló que “eso es lo básico y lo mínimo” y sostuvo que el Código Electoral debe avanzar hacia mayores garantías de participación democrática.
Finalmente, propuso fortalecer los mecanismos de esa participación democrática mediante la “obligatoriedad de los debates entre candidatos”, una mayor vigilancia sobre la desinformación durante las campañas y un papel más activo de los organismos que correspondan en la verificación de la información que circula durante los procesos electorales.
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