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Río de Oro: el proyecto que busca recuperar una de las principales fuentes hídricas de Santander
La PTAR Río de Oro es el resultado de más de 15 años de estudios, decisiones técnicas y gestión institucional I FOTO: Cortesía
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Río de Oro: el proyecto que busca recuperar una de las principales fuentes hídricas de Santander

Con una inversión de 1,29 billones de pesos y la capacidad para tratar hasta 2,08 metros cúbicos de agua por segundo, el proyecto reducirá la carga contaminante que llega al Río de Oro y mejorará las condiciones ambientales de la región.

Por: Redacción Contenidos Especiales

Durante años, el Río de Oro, en Santander, ha recibido buena parte de las aguas residuales generadas por las poblaciones ubicadas en su cuenca. Sin embargo, esta realidad está a punto de transformarse. Con la licencia ambiental otorgada por la Anla, el respaldo del Gobierno nacional y los recursos asegurados para su ejecución, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Río de Oro entra en una nueva etapa.

Ubicada en la vereda Chocoa, en Girón, sobre un terreno de aproximadamente 38 hectáreas, contribuirá al saneamiento de la región y a la recuperación ambiental de la fuente hídrica. El proyecto es el resultado de más de 15 años de estudios, planeación y gestión institucional, y representa una apuesta de largo plazo para mejorar el manejo de los vertimientos.

¿Qué es PTAR Río de Oro?

La PTAR Río de Oro será la infraestructura encargada de recibir y tratar las aguas residuales generadas en Bucaramanga y Girón. A través de procesos de tratamiento biológico, sistemas para el manejo de lodos y aprovechamiento del gas, la planta permitirá reducir la carga contaminante del agua antes de devolverla a la fuente hídrica.

De acuerdo con la Empresa Pública de Alcantarillado de Santander (EMPAS), el proyecto contempla una inversión de 1,29 billones entre 2027 y 2035, y tendrá una capacidad de tratamiento de hasta 2,08 metros cúbicos por segundo. Con esta infraestructura, se espera atender el ciento por ciento de las aguas residuales de Girón y cerca del 99 por ciento de las de Bucaramanga.

“Esto significa mucho más que cumplir con una cifra: es devolverle salud al territorio, recuperar un río que sustenta la vida y habilitar el desarrollo económico y social de toda la región alrededor del agua”, explicó César Camilo Hernández, gerente general de EMPAS.

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El proyecto busca que el río pueda empezar a recibir aguas con un mayor nivel de tratamiento antes de que finalice la totalidad del sistema I FOTO: Cortesía.

Más que una planta, una apuesta por recuperar el río

Según EMPAS, el alcance de la obra va más allá del tratamiento de las aguas residuales: su operación permitirá avanzar en el saneamiento de la cuenca y mejorar las condiciones ambientales de un territorio en el que viven más de un millón de personas. Para Hernández, recuperar el río de Oro también implica devolverle su función dentro del territorio: “Dignificar el río es devolverle el lugar que ocupa en el ecosistema y en la sociedad”.

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El río de Oro desemboca en el río Lebrija, que, a su vez, llega al río Magdalena. Durante las últimas décadas, la recepción de aguas residuales provenientes de las zonas urbanas ha afectado sus condiciones ambientales y ha reducido el oxígeno disuelto necesario para sostener la vida.

El proyecto busca que los resultados puedan verse de manera progresiva y la infraestructura está diseñada para entrar en una operación por etapas, de manera que el río pueda empezar a recibir aguas con un mayor nivel de tratamiento antes de que finalice la totalidad del sistema.

Quince años de historia: de la planeación a una obra con licencia ambiental

La PTAR Río de Oro es el resultado de más de 15 años de estudios, decisiones técnicas y gestión institucional. El proyecto comenzó a tomar forma en 2008 cuando la necesidad de contar con infraestructura para el tratamiento de las aguas residuales de la región fue incluida en los instrumentos de planificación del saneamiento.

En 2010, la iniciativa volvió a ser contemplada dentro de la planeación de infraestructura de saneamiento de Girón. Cinco años después, una consultoría evaluó la posibilidad de unificar las PTAR Marino y Norte en una sola planta ubicada en la zona norte, una decisión que dio paso a la concepción del proyecto que hoy se conoce como PTAR Río de Oro.

Para 2019, la planta ya estaba incluida en el Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos (PSMV). En 2021 se firmó un convenio para unir esfuerzos técnicos, administrativos, financieros y de gestión, y avanzar en los estudios de prefactibilidad, factibilidad y diseños definitivos.

El proceso tomó un nuevo impulso en 2022, con la declaratoria de predios de utilidad pública y la inclusión del proyecto en el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026.

En 2024 se dio la entrega ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) de los estudios de impacto ambiental necesarios para avanzar en el proceso de licenciamiento. La Anla inició formalmente la evaluación de la solicitud en abril de ese año y, posteriormente, solicitó información adicional para continuar el trámite.

En 2025, el proyecto ingresó al mecanismo de viabilización del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio y avanzó en la incorporación de los ajustes solicitados durante el proceso ambiental. Finalmente, la Anla otorgó la licencia ambiental para la construcción de la PTAR Río de Oro en agosto de 2025.

El propósito, después de años de planeación, es que el río de Oro vuelva a ocupar un lugar central en la vida ambiental y social del territorio. “Imagino un río de Oro vivo, que vuelve a sostener la vida y se convierte en el mejor símbolo de lo que somos capaces de lograr como región”, sostuvo Hernández.

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