
‘Me llena de orgullo que tendremos un área metropolitana que trate cerca del cien por ciento de sus aguas residuales’: gerente de EMPAS
CAMBIO habló con César Camilo Hernández, gerente general de la Empresa Pública de Alcantarillado de Santander (EMPAS), sobre la PTAR Río de Oro, el proyecto de saneamiento ambiental más importante en la historia reciente de Bucaramanga y su área metropolitana.
La recuperación ambiental del río de Oro dejó de ser una aspiración para convertirse en una realidad en marcha. Tras décadas de recibir sin su tratamiento la mayor parte de las aguas residuales generadas en Bucaramanga y Girón, el proyecto de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Río de Oro comienza a avanzar con respaldo financiero, licencia ambiental y una hoja de ruta definida para su ejecución durante los próximos años.
Considerada una de las obras de infraestructura ambiental más ambiciosas del país, la PTAR Río de Oro permitirá que el área metropolitana de Bucaramanga pase de tratar una mínima parte de sus aguas residuales a acercarse al saneamiento total de sus vertimientos.
En diálogo con CAMBIO, César Camilo Hernández, gerente general de EMPAS, explicó los alcances del proyecto, los retos de su ejecución y el impacto que tendrá en la calidad de vida de los ciudadanos y en la recuperación de uno de los ecosistemas más importantes de Santander.

CAMBIO: Hagamos un poco de memoria y contextualicemos a la audiencia. ¿Qué problema histórico viene a resolver el proyecto de la PTAR Río de Oro?
César Camilo Hernández: Hoy, el 92 por ciento de las aguas residuales de Bucaramanga y el 99 por ciento de las de Girón se vierten al río de Oro sin un tratamiento que las descontamine y permita devolverlas en condiciones óptimas. La PTAR Río de Oro es un proyecto diseñado para tratar esas aguas, y eso significa mucho más que cumplir con una cifra: es devolverle salud al territorio, recuperar un río que sustenta la vida y habilitar el desarrollo económico y social de toda la región alrededor del agua.
CAMBIO: En noviembre de 2025 se emitió el CONPES 4173 que declara la importancia estratégica del proyecto que busca la optimización, reposición y construcción de redes de alcantarillado y la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Río de Oro. Explíquenos, puntualmente, ¿en qué consiste este documento de política pública, es decir qué beneficios va a traer tanto para los habitantes como para el propio río?
CCH: El CONPES es la máxima instancia de planeación del país, y un documento CONPES es una decisión de política pública del Gobierno nacional. El 4173 declara de importancia estratégica dos obras: la construcción de la PTAR Río de Oro y la optimización de la red de alcantarillado del sector Bucarica de Floridablanca. Esa declaratoria es la que nos garantiza los recursos: 1,29 billones de pesos de la Nación comprometidos mediante vigencias futuras entre 2027 y 2035.
Para los habitantes, el beneficio es directo: Bucaramanga pasará de tratar apenas el ocho por ciento de sus aguas residuales al 92 por ciento, y Girón de menos del uno por ciento al 100 por ciento, lo que significa mejor calidad de vida para más de un millón de personas.
CAMBIO: ¿Esos 1,29 billones de pesos para descontaminar el río y beneficiar al área metropolitana de Bucaramanga son el total del presupuesto que requiere el proyecto, o cuánto costará en total, y cuáles serían las otras fuentes de financiación?
CCG: Los 1,29 billones de pesos corresponden a la inversión de capital del proyecto, es decir la construcción de la planta y las obras complementarias que conducirán las aguas residuales desde los distintos sectores de Bucaramanga y Girón hasta la PTAR. No es el único esfuerzo: como empresa, ya hemos venido invirtiendo en los estudios y diseños de ingeniería, en la adquisición de los terrenos y en otras actividades previas que hicieron posible llegar hasta aquí. Y de cara a la ejecución, el respaldo de las entidades territoriales, los municipios y el departamento, será clave para apoyar las obras complementarias que el proyecto requiere.
CAMBIO: Hace poco usted y la EMPAS recibieron el reconocimiento Orgullo Verde por este proyecto. En la entrega del galardón usted habló de dignificar al río y de transformar el territorio desde una visión sostenible. ¿Puntualmente, a qué se refiere?
CCG: Dignificar el río es devolverle el lugar que ocupa en el ecosistema y en la sociedad. El río de Oro es el más importante del área metropolitana; desemboca en el río Lebrija, que a su vez llega al río Magdalena. Durante las últimas décadas ha venido recibiendo las aguas residuales, sobre todo del territorio urbano, y el efecto acumulado es que su contenido de oxígeno disuelto se ha ido reduciendo, lo que le dificulta sostener la vida.
Dignificarlo es devolverle la capacidad de sustentar la vida. Y transformar el territorio desde lo sostenible es entender que defender el agua no es solo cuidarla aguas arriba, sino ser responsables de cómo se la devolvemos a la naturaleza. Por eso, me llena de orgullo que vayamos a tener un área metropolitana que trate cerca del cien por ciento de sus aguas residuales. Ese reconocimiento es de todo un equipo operativo, técnico y profesional que está detrás de este logro como empresa.
CAMBIO: 2025 fue un año de muy buenas noticias para el proyecto, pues además del CONPES también obtuvo la licencia ambiental por parte de la ANLA. Con presupuesto asegurado y los permisos en regla, ¿cuál es el estado actual de la obra?
CCH: El objetivo es iniciarla en 2027 y desarrollar el proyecto a lo largo del periodo 2027–2035. Y una buena noticia para la región: la obra está diseñada para entrar en operación de manera progresiva, de modo que el río de Oro empezará a descontaminarse antes de que esté terminada la totalidad del sistema, y no habrá que esperar al final para ver los primeros resultados.
Con el CONPES y la licencia de la ANLA estamos culminando los trámites administrativos necesarios para obtener el concepto técnico del Ministerio de Vivienda y dejar todo listo para arrancar.
CAMBIO: Si bien lo más visible de este gran proyecto corresponde a la PTAR, no es lo único que está contemplado en el CONPES. Allí también se hace referencia a optimizar el sistema de alcantarillado en un área de Floridablanca. ¿Cuáles son los principales retos de esta parte del proyecto?
CCH: El desafío está en que intervenimos el sector Bucarica, un sistema de alcantarillado combinado que mezcla aguas residuales y lluvias, con más de cuatro décadas de antigüedad. El proyecto busca optimizar cerca del 94 por ciento de esa red para eliminar los rebosamientos y los vertimientos directos al río Frío.
CAMBIO: Profundicemos en lo que significa el servicio de alcantarillado. Muchas veces las personas no entienden que, gracias a éste, se cuenta con saneamiento básico. ¿Cuál sería la forma de acercar a la ciudadanía a comprender mejor el valor de este servicio para que deje de verlo como un tema técnico y lo entienda desde una perspectiva de calidad de vida?
CCH: Hay que explicarlo desde la vida diaria, no desde lo técnico. El alcantarillado, aunque no lo vemos porque está bajo la superficie, es un sistema esencial. En él se recogen todas las aguas que producimos cuando nos bañamos, lavamos la ropa, los platos o limpiamos la casa, además de las descargas de los sanitarios y también las aguas lluvias. Este sistema evita que esas aguas queden cerca de nuestros hogares y las conduce hasta dónde pueden tratarse para devolverlas limpias a los ríos, en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Al mismo tiempo, permite drenar la ciudad y evitar inundaciones en las calles ante lluvias y eventos climáticos extremos. El alcantarillado, es un sistema fundamental para la salud pública y la seguridad de las ciudades.
CAMBIO: Todos los proyectos siempre tienen riesgos de ejecución. ¿Identifica alguno para que éste se desarrolle al cien por ciento?
CCH: Como gerente, lo importante al identificar un riesgo es mitigarlo y convertirlo en una oportunidad de transformación. La PTAR Río de Oro es un proyecto que será relevante durante más de una década, y por eso el mayor reto no es solo técnico o financiero, sino lograr que la ciudadanía lo apropie como un proyecto esencial y de importancia regional. Devolverle la vida a un río es un esfuerzo de décadas, y para lograrlo necesitamos que este propósito haga parte de la conciencia colectiva del santandereano, para que trascienda y perdure en el tiempo.
CAMBIO: En una frase, ¿cómo imagina a la ciudad cuando la PTAR Río de Oro esté operando plenamente?
CCH: Imagino un río de Oro vivo, que vuelve a sostener la vida y se convierte en el mejor símbolo de lo que somos capaces de lograr como región.
CAMBIO: Además de la PTAR Río de Oro, ¿qué más viene para la EMPAS en el corto plazo?
CCH: Vienen desafíos claves. Hoy ya contamos con robots y sistemas de transmisión de video que nos permiten inspeccionar las redes de alcantarillado minimizando el impacto sobre la movilidad de los barrios, y vamos a profundizar en esto, porque la tecnología avanza y nos hace cada vez más eficientes. También debemos avanzar en el aprovechamiento de los subproductos que generan nuestras plantas, cerrando los ciclos de energía y de producción: queremos concebir las plantas de tratamiento como sistemas capaces de generar biosólidos útiles como abono y de producir buena parte de su propia energía.
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