
Las contradicciones del impulso a la economía popular y la lucha contra la informalidad
Mientras el presidente Petro busca apoyar a las personas que viven del rebusque, sus discursos y políticas parecen chocar con acciones para reducir la informalidad, y con las propias definiciones que ha trazado el Gobierno sobre la economía popular.
La economía popular es un concepto que se ha convertido en el corazón de las políticas del gobierno de Gustavo Petro. Dentro de su Plan Nacional de Desarrollo quedó definida como los oficios y ocupaciones mercantiles y no mercantiles (domésticas o comunitarias) desarrolladas por unidades económicas de baja escala, como personas, familias, micronegocios o microempresas, en cualquier sector económico.
Desde el inicio de su mandato, Petro ha sido enfático en impulsar y apoyar la economía popular, que desde el principio se relacionó a la informalidad y el rebusque. Sin embargo, algunas de las políticas que se han ido estructurando en su administración, y también el discurso en torno a ellas, generan dudas en relación con si hay una contradicción entre dar atención a esa economía popular y dar soluciones a la informalidad.
Juan Miguel Gallego, subdirector general de Prospectiva y Desarrollo Nacional del Departamento Nacional de Planeación (DNP), asegura que la economía popular “es un concepto multidimensional que abarca más de la visión binaria de lo formal e informal, y permite entender mejor la distribución del tejido empresarial en Colombia”.
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